He leído que en España más de un millón y medio de personas recurren a los Bancos de Alimentos y que unos 220.000 son niños. Me parece surrealista que hoy en día haya niños sin una buena alimentación tan cerca de nosotros. Choca pensar que esto todavía ocurre. Creo que las personas somos solidarias por naturaleza pero, a veces, en esta sociedad tan individualista y acelerada, solo miramos adelante, cuando deberíamos mirar un poquito más alrededor, pararnos a observar e intentar ayudar.

Cuando me propusieron participar en la campaña de recogida de leche “Ningún niño sin bigote” de la Obra Social ”la Caixa” dije que sí en seguida. Primero, porque siempre me ha resultado mucho más interesante participar en proyectos solidarios que en los que tienen fines únicamente comerciales. Segundo, porque me parece increíble que, con un simple vaso de leche, un niño obtenga tanto. Y tercero, porque últimamente estoy trabajando mucho con niños ¡y me parecen lo mejor!

 

«En esta sociedad tan individualista y acelerada, deberíamos mirar un poquito más alrededor.»

 

Creo que el arte cambia a las personas, las enriquece. Por eso intento ser muy honesta en todo lo que hago, mostrarme tal como soy, y crear en el espectador una sensación agradable, hacer que disfrute, que se apasione. Yo soy una apasionada del cine, de la música, del dibujo… y me gusta transmitir esa pasión en mis trabajos. Por eso no quería dar pena con el cuento de Rita, sino mostrar lo bonita que es la vida de esta niña, hasta que viene el monstruo negro del hambre y ya no puede seguir siendo ella misma. La idea era hablar de este tema tan crudo de una forma bonita y fantasiosa. Porque creo que es más efectiva la ilusión que la tristeza. Supongo que ya estamos inmunizados ante lo triste. Y, sea como sea, el optimismo va más conmigo.

 

«Es más efectiva la ilusión que la tristeza.»

 

Supe que la protagonista se iba a llamar Rita desde que la dibujé. Me parece un nombre muy alegre y perfecto para una niña con un mundo interior tan rico y con tantos amigos. Al monstruo lo creé a partir de la o de vacío. No quería hacer un monstruo terrible como el de una pesadilla —ya lo es en la vida real—, así que le puse piernas y brazos y lo hice sencillo. Su poder es que va creciendo y ocupando más espacio en el mundo de Rita, hasta que ella ya no puede correr por el patio del cole, ni concentrarse en clase, no tiene ganas de jugar… Pero el cuento, titulado, por cierto, Todos contra el vacío, tiene un final feliz, ¿eh? Los amigos de Rita se dan cuenta de lo que le está pasando, y un día uno le da un poco de leche de su tetrabrik y, a partir de ahí, todos los niños empiezan a compartir con ella, el vacío se va encogiendo y Rita vuelve a ser la niña alegre e imaginativa que era.

 

 

En este cuento el vacío es el hambre, pero puede ser muchas otras cosas. Una vez tuve un vacío grandísimo por temas de corazón que solo se me quitó trabajando. Y ahora mismo, diría que nuestro mayor vacío social es la separación que hay entre nosotros y los que nos dirigen. Pasa en todos los países, parece que estamos yendo en una dirección que me aterra: individualista, poco solidaria… Pero a la vez veo, por ejemplo, lo que está pasando y naciendo en las redes, cómo se expresa la gente a través del arte, y me parece emocionante.

 

«Ser solidarios nos hace más personas.»

 

Los artistas, sobre todo los ilustradores, solemos trabajar en solitario y por eso podemos parecer insolidarios, pero no es así. Que mi obra cambie de alguna manera la vida de las personas es lo más bonito que me puede pasar. Lo que sí es verdad es que deberíamos juntarnos más. Hace poco hice un taller solidario con las ilustradoras Flavita Banana, Monstruo Espagueti Cristina Bueno, y juntas hemos tenido unas ideas increíbles. Está claro que cuatro cerebros hacen mucho más que uno. Pero no solo los artistas. Juntos, todos podemos llegar más lejos y conseguir cosas más grandes. Ser solidarios, además, nos hace más personas. De verdad, si la gente hubiera visto como yo la sonrisa de los chavalines que recibieron la ayuda de la campaña de recogida de leche del año anterior, les ayudarían sin pensarlo. Y más cuando cuesta tan poco. Entre todos podemos conseguir que más niños y niñas terminen como Rita en la última ilustración del cuento: viajando al espacio por la Vía Láctea, con todos sus amigos, encima de un cohete.

 

Entrevista: Ana Portolés
Realización: La Despensa, Guille A. Chaia