Deberíamos ser más conscientes de la gran labor que llevan a cabo los investigadores y de lo imprescindible que la investigación es para todos nosotros. Muchos estudios pioneros no logran la financiación necesaria para salir adelante. Y cada estudio que se queda en el camino es una oportunidad perdida de mejorar nuestra calidad de vida. Por eso es vital la labor de entidades y fundaciones como la Obra Social «la Caixa», que impulsan proyectos de investigación para la cura de enfermedades tan presentes en nuestra sociedad como el sida, las afecciones cardiovasculares o el cáncer, que en el 2016 fue la segunda causa de muerte en España.

Para entender el alcance de esta enfermedad, dice mucho el hecho de que todos sabemos de alguna persona, ya sea un conocido o alguien cercano, a quien le ha afectado. A nivel personal, llevo años poniendo mi granito de arena a esta lucha, apoyando campañas solidarias de marcas y fundaciones, porque me he dado cuenta de que tú sola no puedes hacer tanto; juntos siempre llegamos mucho más lejos.

 

«Deberíamos ser más conscientes de la gran labor que llevan a cabo los investigadores.»

 

Todo empezó cuando el cáncer me tocó de cerca. Mi tío falleció y esto afectó muchísimo a toda la familia, especialmente a mis dos primos, que se quedaron sin padre. Entonces comprendí que es crucial que personas como yo, que tenemos un perfil público y la capacidad de llegar a mucha gente, hagamos todo lo que esté en nuestras manos para apoyar la investigación y comunicar aquellas pequeñas acciones que todos podemos realizar para contribuir a nivel individual. Porque, aunque no seamos conscientes de ello, cada poquito ayuda muchísimo.

Participando en iniciativas así te encuentras con muchísimos casos, pero recuerdo uno que me marcó especialmente. Me llegó el mensaje de unos padres que explicaban que su hijo, que era fan mío, tenía cáncer y no le quedaba mucho tiempo. En ese momento yo estaba en Los Ángeles pero, al enterarme, viajé a Madrid y fui directamente al hospital. Pasé una tarde con él, una de esas tardes que siempre recordaré. Hablamos, reímos… Los padres me transmitieron que hacía tiempo que no le veían tan contento. Poder llevar esa pequeña alegría, aunque no dure para siempre, a personas que no pueden conseguirlo es increíble.

 

 

En el caso de los niños, curar el cáncer no consiste solo en investigar y tratar una enfermedad del presente. También hay que evitar que mañana estos niños sean adultos con enfermedades crónicas debido a los tratamientos recibidos, que suelen ser muy fuertes. De encontrar nuevas soluciones terapéuticas para los más pequeños controlando la seguridad y consecuencias de las terapias se encargan entidades como Niños contra el Cáncer en Navarra, cuya labor en materia de investigación está apoyada por la Obra Social ”la Caixa”. Otras, como Juegaterapia, con la que colaboro habitualmente, además de apoyar la investigación, buscan también mejorar la vida de los niños en los hospitales: construyendo parques infantiles en sus azoteas o dándoles juguetes para que pasen sus días entre médicos de la forma más llevadera posible.

También he conocido a mujeres con cáncer de mama que se han curado y están felices. Ver cómo su vida vuelve a empezar te da una gran satisfacción. Y es que del cáncer se han dicho muchas cosas, pero todavía quedan muchas otras, muy importantes, por decir. Lo que hay que comunicar con más urgencia es la esperanza. Todo el mundo debería entender que es una enfermedad curable. En cuanto pronuncias la palabra cáncer, muchos se asustan porque no son conscientes de que, gracias a la investigación, realmente se está avanzando y que cada vez hay más casos de personas que salen adelante. De ahí la relevancia de la información que llega a la gente y la responsabilidad de todos los comunicadores. La información es esencial para perder el miedo a la enfermedad. Y también para reducir su incidencia y diagnosticarla a tiempo; por ejemplo, haciéndote chequeos en el caso del cáncer de mama. Pequeñas decisiones como esta pueden salvarte la vida.

 

«Lo que hay que comunicar con más urgencia es la esperanza.»

 

Cada uno tiene su manera de afrontar las enfermedades y hay que respetarla, pero personalmente pienso que el sufrimiento es mejor vivirlo en compañía. Porque cuando compartes tu vivencia con tu gente, la situación se hace más llevadera. El apoyo y el amor de los que te rodean es lo que te trae más alegrías. Porque ellos te quieren, te apoyan y hacen todo lo que está en sus manos para que te sientas mejor. Y es por todos consabido que el estado de ánimo de una persona que está enferma es lo primero que hay que cuidar.

Nunca puedes estar seguro hasta que no lo vives, pero creo que si yo alguna vez tuviera una enfermedad crónica lo haría público porque, cuando exteriorizas lo que estás pasando y sintiendo y cómo consigues a tu manera sobrellevarlo, estás ayudando a muchísimas otras personas que están viviendo una situación similar, a sentirse menos solas. Así que creo que contarlo y compartirlo públicamente sería mi reto.

 

Realización entrevista: Cristian Prieto – Recursos: Miguel Goñi 
Agradecimientos: Clínica Universidad de Navarra y familia Varo Aguinaga