Hay muchas palabras que podrían definir este 2020, quizá las más acertadas sean “incertidumbre” o “solidaridad”. Nos acompañan a todos, también a los bancos de alimentos, que se están enfrentando a una situación de emergencia sin precedentes, llegando a atender a más de un millón y medio de personas. Las donaciones han sido clave para salir adelante, y por eso la Fundación ”la Caixa” impulsó la campaña solidaria Ningún hogar sin alimentos, con la que ha recaudado 3.300.000 euros para ayudar a los bancos de alimentos a seguir en su empeño de no dejar que nadie se quede sin un plato de comida en casa. Y una vez conseguido el objetivo, toca mirar al futuro con confianza. 

Dice Haruki Murakami: “Y una vez que la tormenta termine, no recordarás cómo lo lograste, cómo sobreviviste. Ni siquiera estarás seguro si la tormenta ha terminado realmente”. Y aunque la crisis de la COVID-19 ha sido un auténtico monzón, al contrario de lo que afirma Murakami, la realidad es que nosotros sí sabemos cómo hemos sobrevivido: olvidando cosas superfluas para centrarnos en lo fundamental, ayudar a quien le faltaba lo más básico para vivir: el alimento. 

 

Bodegón con alimentos

 

Para conseguirlo, el compromiso y la solidaridad de la sociedad en su conjunto ha sido fundamental: las administraciones públicas han ayudado, las empresas también. Varias del sector alimentario donaron parte de su producción y de su stock de alimentos a los bancos de alimentos; pero las donaciones de una ciudadanía, que se ha revelado muy sensibilizada con los más vulnerables, han sido fundamentales. Lo confirma Ángel Franco, director de Comunicación de la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL): “En este sentido, la ayuda de la Fundación ”la Caixa” fue indispensable para canalizar la solidaridad de la ciudadanía, y el tremendo éxito de la campaña solidaria Ningún hogar sin alimentos nos ha sorprendido a todos. Los 3.300.000 euros recaudados se traducen en 3.600 toneladas de alimentos básicos, que vamos a  distribuir en los 54 bancos de alimentos asociados a FESBAL”.

El gran éxito de la campaña solidaria ha sido una sorpresa también para sus impulsores. De hecho, Juana Prats, directora del Departamento de Colaboraciones con Entidades Sociales de la Fundación ”la Caixa”, cuenta que, como respuesta a la buena acogida y a la acuciante necesidad, la Fundación ”la Caixa” decidió aumentar su aportación a un millón de euros adicional. “El balance es muy positivo y pone de manifiesto la gran capacidad solidaria de la ciudadanía que, en un momento tan difícil como este, no ha dudado en colaborar”

Prats destaca también la gran labor y compromiso de los bancos de alimentos con los más vulnerables, y en un momento tan difícil. “Queremos poner en valor el gran trabajo que desempeñan ya que, con los recursos con los que cuentan y operando básicamente con personas voluntarias, han sabido responder en los momentos de mayor demanda. También queremos destacar el papel de las entidades sociales, que en muchos casos, y ante la situación de emergencia social, han asumido la tarea de distribución de alimentos básicos a las personas que atienden”. 

De hecho, debido al aumento de la demanda, en el Banc dels Aliments, que atiende las necesidades de la provincia de Barcelona, han pasado de distribuir alimentos para atender a 112.000 personas (el pasado mes de febrero) a 162.000 (finales de junio), un incremento superior al 40 %. Lluís Fatjó-Vilas, director de la entidad, dice que nadie contaba con ese aumento tan drástico. “Y el perfil tampoco es el habitual. Ahora acuden a nosotros personas que no estaban en los circuitos de ayuda social regulares; hablamos de trabajadores autónomos que no tienen un sueldo asegurado, de jóvenes con contratos precarios, de realquilados en habitaciones que se han encontrado en la calle, pero también hablamos, por ejemplo, de actores y actrices cuya actividad se había paralizado”.

Sin embargo, señala que han podido atender toda la demanda gracias a la solidaridad de la sociedad en su conjunto. “Hemos invertido 2.000.000 de euros en provisiones que nos durarán hasta agosto, y parte de esta gran inversión ha sido posible gracias a la campaña solidaria Ningún hogar sin alimentos. Pero hay que tener en cuenta que los alimentos que distribuimos representan solo una pequeña parte de la dieta necesaria para las personas, se necesitan muchos más alimentos”. 

En ese sentido, Juana Prats explica también que se han destinado 3.000.000 de euros a través de CaixaProinfancia a ayudas extraordinarias “para la alimentación para los niños y niñas y las familias que atendemos”. Y en el Banc dels Aliments de Barcelona ya tienen la vista puesta en el Gran Recapte, con el cual recogen 1/5 parte de los alimentos que distribuyen anualmente y que se celebrará adaptándose a las medidas de seguridad para evitar la propagación de la COVID-19. 

Desde la FESBAL también están trabajando en la próxima campaña de recogida de alimentos de noviembre, con la que, en años anteriores, han llegado a recoger 20 millones de kilos de alimentos, que es prácticamente la mitad de lo que recoge presencialmente la Federación Europea de Bancos de Alimentos (FEBA) en toda Europa. Por eso, haber hecho una primera campaña digital con tanto éxito sienta un precedente y da esperanzas, aunque señalan que el factor personal juega un papel muy importante. 

Aun así, Ángel cree que “todavía estamos en medio de la tormenta”. Y que los bancos de alimentos siguen remando, pero ahora con la sabiduría de haber superado la primera embestida tras la que pueden decir que han conseguido llevar alimentos a todos los que les pedían ayuda. La mayoría de bancos de alimentos cuentan solo con un stock para dos meses y con el reto de afrontar lo que pueda venir y mantener los bancos abiertos.

Volviendo a la frase de Murakami con la que comenzábamos esta historia, sí hay una parte en la que le damos la razón. También dice que “cuando salgas de esa tormenta, no serás la misma persona que entró en ella”. Ahora somos más solidarios y más conscientes de esa otra realidad, la de la vida que da un vuelco y siente hambre. Solo queda esperar, y así lo piden Ángel y Lluís: que no olvidemos y sigamos arrimando el hombro, pues queda mucho 2020 por alimentar.

 

Texto: María G. Aguado
Fotografía: Rita Puig-Serra