Nuestra actitud a la hora de afrontar las diferentes circunstancias de la vida puede convertir un simple inconveniente en un obstáculo insuperable o, a la inversa, permitirnos afrontar las mayores dificultades con confianza. El joven Alí Jerari conoció la Fundación Intermedia, a través del programa Incorpora Tarragona de la Fundación ”la Caixa”, hace un año, cuando ni estudiaba ni trabajaba ni era capaz de proyectarse en el futuro. Ahora, a punto de cumplir los 23, no hay reto que lo asuste.

A pesar de su grado medio en Redes y Estaciones de Tratamiento de Aguas, Alí no conseguía insertarse en el mundo del trabajo. Algo fallaba: demasiados nervios, una inseguridad difícil de disimular y poca capacidad para entenderse con el entrevistador de turno. Había una desconexión entre Alí y el mundo del trabajo.

Siguiendo el consejo de un educador social, contactó con Incorpora Tarragona, donde aprendió a utilizar los canales adecuados en su búsqueda de empleo y a preparar correctamente una entrevista de trabajo. “Pero lo más importante que me enseñaron fue a tener confianza en mí mismo, saber enfrentarme a los problemas y convencerme de que luchando puedo alcanzar mis objetivos”.

 

Ilustración hombre sube escalera con flor roja

 

Para dar ese giro en su vida, Alí ha podido contar con la asistencia de los técnicos de Incorpora, con los que realizó innumerables simulaciones de entrevista donde fueron puliendo cada detalle hasta que este joven de Reus se sintiera capaz de afrontar las tan temidas entrevistas de trabajo con aplomo: “Antes no solamente no sabía qué contestar, por los nervios, sino que no sabía qué lenguaje utilizar”.

Este cambio de actitud ha sido fundamental para romper el círculo vicioso donde caen muchos jóvenes sin empleo: el fracaso provoca un desánimo que les hace caer en una actitud negativa y así es difícil transmitir confianza durante la entrevista de trabajo. “Antes pensaba que volvía a ocurrir lo de siempre en cuanto aparecían los primeros problemas, y ahora lo veo todo de manera más positiva”.

Este cambio no se ciñe exclusivamente al ámbito laboral, sino que Alí asegura haber descubierto su lado positivo y eso le permite disfrutar más de su vida diaria y de su entorno más inmediato: “Mi familia está muy contenta con mi cambio, la comunicación con mis padres ha mejorado mucho y ahora comparto muchas más cosas con ellos y con mis hermanos”.

Y así, Alí encontró trabajo. Consiguió un puesto como mozo de almacén en la empresa de transporte Kuehne + Nagel, al que se adaptó rápidamente, pese a no haber trabajado nunca antes en temas de logística. “Tenía que preparar los pedidos según sus rutas o cargar camiones de palés. Aprendí muchas cosas en poco tiempo y la empresa ha quedado muy satisfecha conmigo”.

Sin embargo, la compañía se ha visto afectada por las circunstancias excepcionales de la COVID-19 y no ha podido prolongar el contrato del joven, tras estar trabajando un año en esta empresa. “Antes me hubiera hundido, pero ahora no”, asegura un siempre sonriente Alí que encara el futuro con optimismo: “Entre mi empeño y la ayuda de Incorpora, no creo que me vaya a quedar mucho tiempo en el paro”. Y es que todo es cuestión de actitud.

 

Ilustración: MAGOZ