Echa un cable a la gente mayor. Haz que se diviertan. Dales esperanza y confort. Y, mientras tanto, intenta no olvidar que nada dura para siempre. Que un día, ellos eran como tú. Y, sobre todo, que un día, tú serás como ellos.” Lo canturreaban los Pulp a finales de los años 90. Y razón no les faltaba. Si, además, tenemos en cuenta que la esperanza de vida es cada vez mayor en todo el planeta y que, en Europa, en el último siglo, nuestro horizonte vital ha ganado unos 30 años de vida, el reto no será que pasen los años, sino saber reorganizar nuestras sociedades y sistemas de convivencia para darle un enfoque sostenible al envejecimiento.

“La gran revolución del siglo XXI”. Así de contundente se muestra Isabel Martínez, presidenta de HelpAge International España, al definir el envejecimiento de nuestra sociedad. En el año 2050, dos mil millones de personas tendrán 60 años o más y, de estos, el 80 % vivirá en países de ingresos medios o bajos.

Reflexionar sobre cómo crear un modelo de envejecimiento sostenible y global es precisamente el objetivo de la exposición fotográfica Envejecer en África, América Latina y Asia”, organizada por HelpAge junto a la Obra Social ”la Caixa” y la Fundación Caja Navarra. La muestra estará en Civican (Pamplona) hasta el 24 de marzo, después de pasar por los EspacioCaixa de Madrid, Murcia, Girona, Balàfia (Lleida) y Olot (Girona). En ella se pueden ver una serie de fotografías con escenas de la vida cotidiana de personas mayores en países como Kenia, Birmania, Colombia o Nepal.

 

 

“En realidad, lo primero que sorprende de la exposición es ver a personas mayores en estos países”, apunta Isabel Martínez. “Tendemos a creer que solo las sociedades avanzadas envejecemos, y eso no es cierto.” Se envejece en todo el mundo; aunque no en las mismas condiciones. En territorios con largo historial de conflictos armados —como Pakistán, Afganistán o Gaza— la calidad de vida de las personas de edad avanzada toca índices muy bajos. Y lo mismo ocurre en países en los que no hay una sanidad pública o cuyos ingresos no pueden garantizar una pensión a sus mayores, ya que estos tienen que seguir trabajando durante toda la vida y en condiciones muy duras para poder cuidar de su familia, para dar de comer a sus nietos.

Diferentes… pero no tanto. “Realmente cuando ves los testimonios”, confiesa Isabel, “te das cuenta de que las personas mayores tienen las mismas expectativas, necesidades y preocupaciones en todos los lugares del globo.”

De ahí que conseguir una convención internacional de las Naciones Unidas que vele por sus derechos sea uno de los principales objetivos de HelpAge. “Los derechos internacionales y las convenciones actuales no incorporan la edad como elemento de discriminación”, indica Isabel. “Y eso no puede ser. En la última etapa de la vida no podemos dejar de ser ciudadanos. Si en 1948 conseguimos la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en el siglo xxi tenemos que garantizar el derecho a vivir dignamente también a partir de los 60”, sentencia. “Así podremos celebrar con entusiasmo ese progreso de la humanidad de poder llegar a vivir casi un siglo”.