Art for Change ”la Caixa” premia proyectos donde lo artístico y lo social se dan la mano para dar pie a experiencias enriquecedoras a todos los niveles. El Exchange Forum, donde se presentaban los proyectos seleccionados en su convocatoria del 2018 y se reunían artistas, creadores, gestores culturales y educadores sociales para hablar sobre arte y cambio social, se convirtió en un formidable hervidero de ideas. Desde el inicio, en el ambiente se respiraba una excitación especial. Las ganas de conocer los proyectos de los demás, de presentar los propios y, sobre todo, de crear nuevos entre todos casi se podían palpar en el aire de CaixaForum Barcelona.

Fue difícil no emocionarse durante la conferencia inaugural de François Matarasso. Este pionero del arte comunitario, especialmente en Gran Bretaña, dio el pistoletazo de salida al encuentro repasando una carrera que es como un resumen de todo lo que puede aportar el arte comunitario a nivel social, humano y artístico.

 

Entre los proyectos de los que nos habló estaba la performance realizada para conmemorar el centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial: decenas de voluntarios se vistieron de soldados de la época y deambularon durante doce horas por una estación de trenes, cantando una canción que entonaban los soldados británicos durante el conflicto y entregando a quienes se les acercaban una tarjeta con los datos de un soldado fallecido durante la contienda. Otro de los proyectos que presentó fue el libro colectivo I Remember: Leicester, en el que recogió los escritos de un grupo de personas mayores en torno a su memoria personal. Vimos en todos estos proyectos la auténtica esencia y todo el valor del arte comunitario: su capacidad para emocionar a los demás y al mismo tiempo todo su poder liberador y expresivo.

Al día siguiente, bajo la entusiasmada batuta de Joan Roma, empezó la presentación de los proyectos premiados. Pese a la inmensa variedad de planteamientos y objetivos, los 18 proyectos transmitían la misma ilusión y la misma confianza en el poder emancipador del arte comunitario.

LOVE, por ejemplo, es una obra de teatro protagonizada por personas con diversidad funcional que nace de las respuestas que dieron estas personas a la pregunta: “¿Qué es el amor?”. A partir de este planteamiento, afloraron cuestiones de amor, desamor, sexo y comunicación en una obra de la que los actores salen “con unos centímetros más”. Nos lo cuenta Claudia Cedó, psicóloga y dramaturga que lleva ya 13 años al frente de Escenaris Especials trabajando con este colectivo a través del teatro. “Lo importante es que se llevan las herramientas del teatro a su vida diaria y ganan en autoestima, en conocimiento de sí mismos y en capacidad para expresarse. Creo que esta función es toda una salida del armario para las personas con diversidad funcional”.

La iniciativa Músicas memorables también surgió de unas preguntas: “¿De qué canciones nos acordamos?”, “¿Qué músicas nos representan?”. La idea inicial del proyecto, coordinado por la agrupación Hablar En Arte, era rescatar “aquellas canciones que nos unen en nuestra diversidad”, explicó Flavia Introzzi. Todo empezó con unos encuentros con colectivos en déficit de representación en los medios hegemónicos (personas mayores, feministas, activistas sociales, LGTBI…) y culminó en laboratorios de creación sonora a partir del material recopilado entre los diferentes grupos. Según Flavia, “lo más interesante fue compartir estos procesos de creación entre todos”.

La expresión artística es una herramienta sin igual para tender puentes entre culturas, así que la artista china afincada en Madrid Xirou Xiao decidió organizar talleres de danza y performance en la capital española para derribar los muros que separan en ocasiones a la comunidad de origen chino de los autóctonos. Poco después llegó Aquario BCN, que Xirou, junto a su socia Elena Nieto, llevó a la Ciudad Condal con la complicidad del ilustrador catalán Miguel Gallardo y el apoyo de Art for Change ”la Caixa”.

Tras la presentación de los proyectos seleccionados, Joan Roma alentó a los participantes a proponer temas en relación con el arte comunitario. Se organizaron así diálogos donde intercambiar ideas, dudas y nuevos caminos en la creación. El arte comunitario, por definición imprevisible, abre puertas que ni siquiera sabíamos que existían. Esperemos no tardar en ver cómo las comunidades se adueñan de las nuevas ideas surgidas de esta jornada para su progreso personal y el de la sociedad en general.

 

Texto: Raúl M. Torres
Fotografía: Laia Sabaté