La imagen de 40 mujeres de distintas culturas bailando en un paraje natural como la playa de los Genoveses, en pleno Parque Natural del Cabo de Gata, no es habitual. Los fines de semana se reúnen para ensayar las coreografías que luego grabarán para “Cuerpo, mujer y medio ambiente”, un proyecto que, con el apoyo del programa Art For Change ”la Caixa”, les permite estrechar lazos pero, sobre todo, cerrar la brecha que existe a su alrededor.

En este paraje de una belleza casi paradisíaca conviven los veraneantes y turistas que descansan en la playa con personas trabajadoras, locales y un gran número de inmigrantes, en una de las zonas tradicionalmente más pobres de España. Hacía tiempo que a Carmen Vilches le había llamado la atención el contraste que suponía pasar de un mundo al otro, tan fuerte que lo califica de “surrealista”, y se hacía evidente que había que hacer algo con ello, así que decidió ponerse manos a la obra y empezar a trabajar persona a persona.

 

 

En el 2013 Carmen y otros compañeros crearon la Compañía Danza Vinculados con el propósito de usar la danza como una manera de inclusión social. Desde entonces la entidad no ha dejado de crecer, y ahora trabajan hasta en tres líneas distintas y complementarias: formación, creación y danza profesional.

A la hora de plantearse un proyecto para paliar esta brecha entre mujeres de aquí y de otros países, Carmen supo enseguida que la herramienta tenía que ser el videoarte, e ideó un proyecto donde mujeres de ambos lados bailaran juntas para construir una nueva realidad. Una vez esbozada la idea, consiguieron el apoyo de Art For Change, el programa de ”la Caixa” que incentiva la cultura como herramienta de mejora social. Y entonces ya solo faltaban las protagonistas del proyecto.

Muchas alumnas de la compañía vieron el potencial del proyecto y no dudaron en dar un paso al frente. Por otro lado, se encontraron las puertas abiertas de la fundación CEPAIM donde encontraron mujeres más que dispuestas a colaborar. Antes de que hubieran acabado de exponer el proyecto, algunas, como Marieta o Naima, ya se habían ofrecido voluntarias.

Buscaban algo que abriera su mundo, y encontraron en esta experiencia una transformación que va más allá de lo creativo e incorpora también lo humano. Marieta lo define con una frase elocuente: “Aquí he vuelto a encontrar a una familia”. En el grupo que se ha generado ha dejado de existir la diferencia entre las inmigrantes y las de aquí. Todas son participantes, y Carmen destaca que el proyecto ha resultado de lo más enriquecedor, tanto para unas como para otras.

 

 

*Conoce todas las historias de la campaña Persona a Persona aquí.