El siglo XXI es, entre otras cosas, el siglo del ruido. Ruido físico y ruido mental. Se te acumulan los e-mails, alguien publica un nuevo story en Instagram, suena el teléfono, sale un nuevo podcast. Todo pasa muy rápido y tienes que mantenerte al día. No te lo quieres perder. Y todo eso se suma al resto de obligaciones habituales de la vida diaria. Pero, ¿y si parases un momento? ¿Pasaría algo? ¿Y si un paseo en bicicleta pudiera hacerte sentir más relajado?

Si últimamente la frase que más sale de tu boca es “no tengo tiempo” y si todo lo que haces lo haces corriendo porque era para ayer, bienvenido al club de los estresados, del que el 84 % de la población española formamos parte. Pero no todo son malas noticias. Según un estudio publicado recientemente en la revista médica BMJ Open por el Instituto de Salud Global (ISGlobal), centro impulsado por la Obra Social ”la Caixa”, quienes utilizan la bicicleta como medio de transporte habitual sienten menos estrés.

 

 

La inactividad física constituye el cuarto factor de riesgo más importante de mortalidad en todo el mundo. Los expertos en salud recomiendan de 30 a 60 minutos de actividad física diaria, pero el problema es que, si justamente nos estresamos por falta de tiempo, encontrar un rato para hacer deporte resulta un tanto complicado. La solución que propone la autora del estudioIone Ávila-Palencia, para aumentar los niveles de actividad física incluye “cambiar ciertos hábitos que ya tenemos en el día a día”. Por ejemplo, yendo en bici al trabajo o a la universidad.

La investigación se llevó a cabo mediante una encuesta telefónica a 788 personas, preguntándoles por sus hábitos de transporte a lo largo de un año y por si sentían que estaban estresados. Se clasificó a los participantes entre los que usaban la bici para ir al trabajo o a la universidad y los que no, y entre quienes se sentían estresados y quienes no. Los resultados concluyeron que quienes se desplazan en bicicleta al menos una vez por semana tienen un 20 % menos de riesgo relativo de padecer estrés, y los que pedalean cuatro veces semanales, un 52 % menos.

Sin embargo, no se trata simplemente de que todo el mundo utilice la bicicleta y ya está: la ciudad tiene que invitar a moverse con ella. “La idea es tener una oferta de movilidad diversa que sea lo más saludable posible y una infraestructura que facilite el uso de estos medios de transporte”, afirma Ávila-Palencia. Los responsables políticos son quienes deben promover el uso diario de la bicicleta. “Si diseñas una ciudad para los coches, tendrás coches. Y si diseñas una ciudad para las bicicletas, los peatones y el transporte público, tendrás una ciudad con bicicletas, peatones y transporte público.” Así que ya sabes: en lugar de acumular bolas antiestrés por todos los cajones de la casa, mejor haz un hueco para dos ruedas.

 

Fotografía: Rita Puig-Serra