Mares llenos de plásticos, aire contaminado, exclusión social de ancianos, ineficiencia energética, pobreza, desaparición de las zonas rurales… Los retos del siglo XXI son muchos y complicados. Pero, ¿quién mejor para empezar a resolverlos que los jóvenes que han convivido desde siempre con ellos? ¿Y de qué mejor manera que a partir del análisis de datos reales? Ese es el Reto BigData que EduCaixa ha propuesto, un año más, a estudiantes de 3º y 4º de la ESO, Bachillerato y Ciclos Formativos de Grado Medio de toda España. ¿Su recompensa? Aumentar su conocimiento en big data, mejorar su entorno, conocer gente nueva y, con un poco de suerte y esfuerzo, viajar a Silicon Valley como flamantes ganadores del reto.

Un martes cualquiera en Barcelona. 16 equipos formados por 57 chicos y chicas de centros educativos de todo el país llegaron ayer a CaixaForum. Han sido seleccionados por varios expertos por sus buenas ideas para mejorar la sociedad a partir del análisis de datos: ciudades más aptas para ancianos, institutos más ecológicos, minimizar el desperdicio de alimentos en casa y la contaminación marina… “Me han impresionado los proyectos, se expresan muy bien gráficamente, tienen mucha capacidad de detectar los puntos clave y las ideas muy claras”, explica Esther Subias, embajadora de las jornadas WomanLiderTIC y del Technovation Challenge.

 

 

Esta tarde, tanto ella como Kim Serradell, jefe del equipo de Ciencias de la Tierra Computacionales del Barcelona Supercomputing Center, serán mentores de los alumnos que participan en el Datatón, un nuevo reto que los estudiantes deberán resolver en 54 horas. “Hoy se les desvelará el reto —que será buscar soluciones para mejorar la contaminación del aire en sus ciudades, sus causas y cómo nos afecta—y se les proporcionarán unos datos a partir de los que deberán extraer información que les explique estas causas. Nuestro trabajo aquí es ayudarles cuando encuentren dificultades, encaminarles en su búsqueda de respuestas, pero dejando que ellos hagan todo el trabajo”, aclara Serradell.

Durante el Datatón, los chicos y chicas “aprenden a trabajar en equipo, a ser críticos evaluando la información, a contrastar las fuentes. Aprenden a pensar con lógica y en una situación muy parecida a la que se encontrarán en el mercado de trabajo”, apunta Subias. “También aprenden a usar la herramienta BigML de análisis de datos, a trabajar en equipo, a organizarse y distribuirse solos el trabajo y la importancia de la puesta en común”, añade Serradell.

Al día siguiente, los 57 estudiantes presentarán sus soluciones ante un jurado de expertos. Y los dos equipos finalistas visitarán Silicon Valley en un viaje formativo que se llevará a cabo entre el 27 de junio y el 6 de julio. “Mañana tenemos que hablar en público, ¡a ver si se nos va la vergüenza!”, desea Paula de Torreperogil, de Jaén. “Queremos ganar el viaje, pero hay que currárselo”, admiten sus compañeras Gema, Lucía y Natalia.

En la sala se respiran nervios, pero también diversión e ilusión. “Está siendo una experiencia increíble, lo estamos pasando muy bien, conociendo a mucha gente. Llegamos el domingo por la noche, vinimos en avión y está siendo muy guay todo”, comenta Emilio de Torreperogil, de Jaén. “Lo mejor ha sido visitar el Camp Nou ayer y aprender el programa para analizar datos”, asegura su compañero Juan.

Gala, Ariadna y Anna, de Barcelona, al igual que la mayoría de alumnos, reconocen que no sabían nada de big data hasta que empezaron el reto. “Ahora vemos lo fácil que es conseguir datos”, se sorprende Gala. “Y lo importantes que son”, añade Anna. Como dice Andrés, de Madrid, todos tienen claro que “el big data mueve el mundo. Y ahora entiendo mucho más cómo se mueven las grandes empresas”. Su compañera Sara anima a todos a participar en el Datatón: “El primer día, cuando leí el programa, pensé ‘bufff’, pero, de verdad, que vengan, no es tan difícil como parece”. “¡Y las chicas que no se lo piensen!”, dice Ariadna, muy contenta con el número de alumnas que se ha encontrado en la sala.

“Aunque no llegues a ser seleccionado para Barcelona, aunque no ganes el viaje a Silicon Valley, todo el trabajo en grupo que has realizado te va a venir genial”, destaca Francisco, de Jaén. “El big data abre puertas aunque no te dediques directamente a eso. Yo, por ejemplo, quiero estudiar algo relacionado con la medicina, y estos programas de bases de datos son de mucha ayuda. Complementan”, reflexiona su compañero Luis Miguel. Está claro que, a la vez que aparecen las smart cities, se gesta la ciudadanía inteligente. Y reconforta comprobar que estos jóvenes entienden el gran potencial que tienen en sus manos para mejorar la sociedad.

 

Texto: Ana Portolés
Ilustración: Ana Duje