“La cultura es el ejercicio profundo de la identidad”, dijo el gran escritor argentino Julio Cortázar, y si de algo nos hemos dado cuenta durante el confinamiento es de la importancia del acceso a la cultura, no como mero entretenimiento sino como manera de abrirnos al mundo y de conocernos a nosotros mismos. Así que no hay mejor indicio de vuelta a la normalidad que la reanudación de la vida cultural y la reapertura de centros culturales, como la de los ocho CaixaForum repartidos por la geografía española.

Con medidas de seguridad sanitaria que no alterarán en nada el discurrir de las visitas, los CaixaForum de Barcelona, Madrid, Zaragoza, Sevilla, Palma, Girona, Lleida y Tarragona reabrieron sus puertas el 1 de junio. Los visitantes podrán así seguir disfrutando de exposiciones ya clásicas como “Lujo. De los asirios a Alejandro Magno”, en el CaixaForum de Zaragoza, o “Azul. El color del Modernismo en el de Palma. Pero dos centros incluso han optado por inaugurar nuevas exposiciones con un largo y exitoso recorrido en los centros de la Fundación. Es el caso del de Girona, con “Apollo 11: la llegada del hombre a la Luna”, y del de Lleida, con “Construyendo nuevos mundos. Las vanguardias históricas en la colección del IVAM.

 

 

La excepcional colección del Instituto Valenciano de Arte Moderno gira en torno a las vanguardias europeas del siglo XX, con la figura del escultor español Julio González como epicentro, y es un referente ineludible para todos los interesados en las propuestas artísticas más avanzadas así como para cualquiera que quiera conocer la sociedad y la historia del siglo pasado. 

Con 140 obras de casi 80 artistas, la muestra refleja “toda la intensidad de ese momento tan interesante de búsqueda de nuevas fórmulas de expresión artística que fue el principio del siglo XX”, nos cuenta Josep Salvador, conservador del IVAM y comisario de la exposición. 

En esa época en la que “todo está por descubrir”, algunos artistas van a optar por una visión más personal y ensimismada, centrada en conceptos exclusivamente artísticos, como Francis Picabia, George Grosz o Man Ray, mientras otros van a vincular su obra con los importantísimos acontecimientos sociales que tienen lugar en Europa. Es el caso de Gustav Klucis y de todos aquellos artistas que, con la irrupción del cartel como objeto a la vez artístico y propagandístico, decidieron que “el arte no debía quedarse en los museos y los talleres, sino que tenía que tener una función social”. Es época de fuertes compromisos políticos donde el arte y las ideas se entrelazan constantemente.

Esta confluencia de nuevos planteamientos artísticos y de radicales cambios sociales explica el excepcional alcance del arte realizado en esa época y la radicalidad de sus propuestas. “De hecho los dadaístas incluso plantean que el arte debe desaparecer y que lo que debe surgir es un concepto nuevo donde cada persona descubra lo que es el arte para ella”, nos cuenta Josep Salvador.

En cuanto a posibles paralelismos entre la convulsa situación que vivieron muchos artistas, especialmente en torno a las dos guerras mundiales, y la situación actual, el comisario considera que, en ambos casos, “por una parte hay un acontecimiento que afecta a artistas del mundo entero y por otra el arte deja de estar en las academias, las ideas circulan y hay una voluntad de dar voz a las minorías”. 

En cambio, ve una diferencia fundamental en la relación de los artistas de la primera mitad del siglo XX con el mercado respecto a la que tienen la mayoría de artistas contemporáneos. “Aquellos artistas huían del mercado mientras ahora se están pagando millones por obras de Damien Hirst”. Pero eso no significa, ni mucho menos, que el arte se haya desvinculado de la vida y las preocupaciones de la gente. “Con la situación actual, hemos visto que el arte puede contribuir a la transformación social y es importante derribar ese elitismo del arte para convertirlo en una herramienta de superación”.

En cuanto a los cambios que la pandemia puede provocar en la creación y sobre todo en el disfrute del arte, Josep Salvador celebra que el límite de visitantes en realidad mejore la experiencia de la visita a los museos: “Vamos hacia una visión más pausada del fenómeno artístico y creo que irá bien que frenemos ese consumo masivo. También es la oportunidad para que aparezcan otras formas de vivir el arte”. Lo que está claro es que afortunadamente la creación artística seguirá ocupando un lugar crucial en nuestras sociedades ya que, recuerda Salvador, “el arte no salva vidas, pero hace la vida más rica y da respuesta a lo que nos está pasando”.

Si la exposición de CaixaForum Lleida nos invita a conocer otros mundos a través de las vanguardias artísticas, la de CaixaForum Girona aborda con “Apollo XI: la llegada del hombre a la Luna” la asombrosa hazaña realizada por la humanidad cuando Neil Armstrong dio sus famosos pasos sobre suelo lunar. 

Han transcurrido 50 años y los avances tecnológicos alcanzados desde entonces han sido fenomenales, así que ¿por qué la aventura de Neil Armstrong nos sigue fascinando tanto? “La llegada del hombre a la Luna es un hito comparable al descubrimiento de América o a la primera vuelta al mundo. Dentro de 2 o 3 siglos, el siglo XX se recordará más por la llegada a la Luna que por las guerras mundiales o los avances tecnológicos.”, comenta Rafael Clemente, director científico de la exposición. 

La exposición empieza con las primeras investigaciones que se hicieron de la Luna, con el telescopio de Galileo, el primer instrumento que permitió ver las características del satélite, y sigue con una introducción a los primeros proyectos de viaje a la Luna. Pero Rafael Clemente destaca algunos contenidos que difícilmente se podrían encontrar fuera de una exposición como esta: “Ver una copia del traje espacial creado por el ingeniero español Emilio Herrera es algo excepcional y muy sorprendente”.  

Además, el visitante tendrá la posibilidad de disfrutar de “un modelo de traje espacial Apollo, un audiovisual muy bonito que ilustra todas las fases del vuelo a la Luna y dos modelos a tamaño natural: el de la cápsula triplaza, que permitía ir y volver de la Luna, y el de la cabina del módulo lunar, ambas reproducidas hasta el más mínimo detalle”. 

La foto animada de la Luna (una bola en una pantalla táctil que permite ampliar cualquier punto del astro para verlo en detalle) es otra de las atracciones que mejor acogida han tenido a su paso por los diversos CaixaForum.

Otro cambio destacable de la reapertura de los centros es el renovado papel de los educadores que guían a los visitantes por las exposiciones y que estarán a su disposición para resolver cualquier duda, contribuyendo así a dar un mayor alcance pedagógico a la visita al centro. “Este tipo de exposiciones dan mucho juego en el ámbito educativo, ya que pueden servir tanto para explicar una clase de historia como para una de física o biología”, recalca Clemente.

Para el director científico de “Apollo 11: la llegada del hombre a la Luna”, conciliar actividades atractivas con rigor científico “es uno de los grandes caminos para impulsar las ciencias y las tecnologías entre los más jóvenes”.