Si hay una profesión donde la correcta gestión de un confinamiento resulta esencial es, sin duda, la de astronauta. A bordo de la nave, el aislamiento es total y sin marcha atrás posible: aquí no hay compra al supermercado ni paseo al perro que valga. Reinhold Ewald (Mönchengladbach, 1956) tuvo la oportunidad de participar en una misión de tres semanas en la estación espacial MIR, una experiencia muy enriquecedora que muy pocos seres humanos han podido disfrutar y que compartió en la conferencia impulsada por CosmoCaixa Ser astronauta hoy: los retos del espacio, celebrada el año pasado dentro del ciclo 50 años de la llegada a la Luna. Desde su casa en Colonia, donde imparte telemáticamente sus clases para la Universidad de Stuttgart, Ewald nos da algunos consejos para que el confinamiento que estamos atravesando no solamente sea más liviano, sino que también pueda resultar enriquecedor. 

Para este astronauta y astrofísico lo más importante en un confinamiento es entender la importancia de acatar las reglas establecidas: “No se trata de respetar las normas para evitar que te multen, sino que hay que entender realmente su importancia para el funcionamiento del conjunto del proyecto, ya sea un viaje espacial o poder volver a la normalidad en el caso actual. Para eso deben explicarnos bien por qué se han tomado determinadas medidas, y eso es especialmente importante cuanto más largo sea el confinamiento”.

 

 

Ante una situación tan inédita en nuestras vidas, a muchos de nosotros el confinamiento nos ha sorprendido con el pie cambiado, sin saber realmente si tomárnoslo como unas vacaciones adelantadas o si, por el contrario, había que aprovechar la ocasión para llevar a cabo todos los proyectos acumulados y nunca realizados.

“El primer consejo que te daría es: ocupa tu mente, establece un horario de actividades diarias y respétalo. Ten un pensamiento crítico y haz un balance de lo que has hecho al acabar el día”. Pero, en un momento en el que se pueden acumular las preocupaciones, ¿no puede ser contraproducente autoimponerse demasiadas tareas? “Hay que saber concederse momentos para uno mismo. En la estación espacial, a pesar de nuestras grandes responsabilidades, había momentos en que nos dejaban hacer lo que queríamos. Entonces era cuando aprovechábamos para grabar esas imágenes tan bonitas de la Tierra desde el espacio o incluso para ver una película. No puedes tener un rendimiento máximo durante las 24 horas del día a lo largo de mucho tiempo, y es importante guardarte un rato para las cosas que nos hacen sentir bien”.

Quizás este momento de pausa en nuestras ajetreadas vidas también sirva para darnos cuenta de la belleza que nos rodea y a la que no prestamos la atención suficiente en el día a día: “En Alemania, las autoridades permiten los paseos, así que el otro día salimos a dar una vuelta por el parque mi mujer y yo. Nos parábamos prácticamente en cada flor para observarlas”. 

Ewald destaca también la importancia de imponerse una disciplina en cuanto al ejercicio físico, un aspecto fundamental, sobre todo teniendo en cuenta que, quizás, nos hayamos relajado demasiado con la alimentación. 

También es época de reanudar lazos con personas de nuestro pasado: “He enviado e-mails y cartas por correo postal a viejos amigos. Pero hay que evitar caer en la nostalgia”. 

En cuanto a los problemas inesperados que surgieron durante su viaje al espacio, el astronauta recuerda que la seguridad en una estación espacial es máxima, normalmente nunca ocurre nada grave y, además, los preparan para hacer frente a lo peor. “Pero nosotros sufrimos un pequeño incendio: explotó la cámara de oxígeno, la estación se llenó de humo y tuvimos que ponernos máscaras. En ese momento no sabíamos si íbamos a poder seguir con la misión. Decidimos seguir a bordo y fue un momento muy delicado, pero afortunadamente todo salió bien”.

De la misma manera, convivir 24 horas al día con nuestra familia puede provocar también pequeños incendios, especialmente para “los padres y madres que están teletrabajando y, al mismo tiempo, deben cuidar de niños pequeños que están solicitando todo el rato su atención. Aunque también es una oportunidad para introducir nuevas tradiciones en la familia, como jugar todos juntos a algo nuevo”. Lo importante es saber gestionar nuestras emociones y los posibles conflictos con otras personas. “Es fundamental conocer la causa de estos conflictos. En la estación espacial, el papel del comandante no era el de darnos órdenes que debíamos obligatoriamente acatar, sino que se planteaba todo como un trabajo de equipo enfocado a facilitar nuestra misión. Para eso es fundamental saber cuál es tu papel. En mi caso, mi prioridad era no molestar a los otros, ya que estaban realizando unas tareas importantísimas de mantenimiento y reparación del sistema mientras que yo me concentraba en estudios científicos”.

Ahora que estamos afrontando el fin del confinamiento y que iremos volviendo a la vida normal, hay que empezar a plantearse poco a poco cómo llevar a cabo esta desescalada. Según Ewald, “es esencial saber que no puedes recobrar tu antigua vida de golpe. Al volver de la estación MIR, tardamos como un mes hasta volver a la normalidad y, en el caso actual, tenemos que tomárnoslo con calma y no querer hacer de una vez todas las cosas que no hemos podido hacer durante el confinamiento”.

Pero cuando salgamos de nuevo, ¿seremos capaces de sacar algún provecho de lo que nos ha ocurrido? “Cambiar y sacar cosas buenas de la situación actual es responsabilidad nuestra, como familia y como sociedad. Todo depende de nuestra capacidad de ver el lado positivo de lo que hemos estado haciendo y de lo que hemos vivido durante el confinamiento”.

 

Texto: Raúl M. Torres
Fotografía: Rita Puig-Serra