Familia significa que nadie es dejado atrás u olvidado”. Así lo entiende el actor y doblador David Odgen Stiers después de interpretar a personajes como Din-Don en La Bella y la Bestia, el Dr. Jumba en Lilo y Stitch o el oso en Shrek. Historias que nos explican, a su manera, que la familia está para lo bueno y para lo malo. Pero, ¿cómo está la familia mientras se está en lo malo? La atención a las familias es uno de los ejes centrales del Programa de Atención a Personas con Enfermedades Avanzadas de la Obra Social ”la Caixa”. Y la Jornada Mundial del Enfermo es un buen momento para recordarlas.

La familia es algo que tienes antes de saber qué es una familia. Y todos tenemos una. Será por eso que la tele siempre está plagada de series protagonizadas por familias de todo tipo. Familias de cavernícolas, como Los Picapiedra; familias de miedo, como La familia Addams, o familias con más flow, como la de El Príncipe de Bel Air. Pero quizá la más loca y que más gusta de todas es la de Los Simpson de Springfield. Y es que ellos nos muestran que no hace falta tener una familia perfecta, ni siquiera una normal. Solo has de tener una familia con la que poder contar, por si se te ocurre venderle tu alma a Milhouse o se te estropea el saxofón.

 

 

Es verdad que no todos los problemas los puede solucionar tu hermana con una reventa de espíritus, o tu padre con los ahorros para el aire acondicionado y en el tiempo récord de 30 minutos. A veces, la vida te coloca ante situaciones más duras, como enfermedades, en las que lo único seguro es que debes estar ahí para apoyar a tu padre, hermana o abuelo.

Lo importante de la familia es que si la tienes, sabes que nunca te dejarán colgado. Y lo justo es que en los momentos más difíciles tampoco nos olvidemos de los que, sin cuestionárselo, están al pie del cañón, ayudando día sí y día también, contra viento y marea. Xavier Gómez-Batiste, especialista nombrado por la OMS como referente en cuidados paliativos, explica que atender a la familia es otra de las “piedras angulares de las buenas prácticas en cuanto a los cuidados paliativos”.

Entender esto ha hecho que los equipos de atención psicosocial tomen un enfoque integral en la atención a enfermos avanzados: ya no solo se acompaña al paciente, sino también a quienes le rodean. Y en eso trabajan 42 equipos EAPS del programa —compuestos por médicos, psicólogos, enfermeros, trabajadores sociales, agentes pastorales y voluntarios. Porque hay momentos en los que los de casa también necesitan respuestas, consejos y, como cantan las Sister Sledge, un poco de “amor en dosis familiares”.

 

Fotografía: Laia Sabaté