El 8 de septiembre de 1981, todas las casas del pueblo sardo de Ulassai quedaron unidas a una montaña por un mismo hilo de color celeste. Fue idea de la artista italiana Maria Lai, que buscaba crear una escultura social, abierta a la tierra y a las personas. Años más tarde, en el 2002, una duna de 500 m de diámetro se movió de sitio —¡como lo oyes!—, gracias a 500 personas que cogieron sus palas y se embarcaron en esta misión junto al artista belga Francis Alÿs. Y es que el arte, cuando sale de los museos y se da un chapuzón en el mundo, es capaz de mover montañas y crear comunidades donde antes no las había. Es capaz, en definitiva, de provocar cambios. Así lo demostrarán, a lo largo de este año, los 18 proyectos seleccionados en la última convocatoria del programa Art For Change de la Obra Social ”la Caixa”.

 

Musa: música accesible para romper barreras invisibles. Fundación Phonos (Barcelona)

Si hay una canción que todo el mundo ha versionado, es Yesterday, de los Beatles. Tanto, que se ha hecho un hueco en el Libro Guinness de los récords justo por ese motivo. Se ha reinterpretado al piano, a la guitarra y… a la mirada. ¡Sí! Hay una versión de la canción tocada con los ojos. Y todo, gracias a Eyeharp, un software que permite a las personas con movilidad reducida componer y tocar música a través de un sensor que capta los movimientos de sus ojos. Esta será una de las interfaces musicales que los participantes en el proyecto Musa aprenderán a usar. Organizado por la Fundación Phonos, quiere demostrar que la música no tiene límites y que hoy en día no hace falta tocar un instrumento con las manos para ser Lennon o McCartney. Así, durante un año, músicos profesionales y personas con dificultades motoras compondrán temas que mezclarán instrumentos tradicionales y tecnología. El resultado podrá escucharse en un concierto en el que quizás hasta nazcan los próximos Fab Four. Quién sabe…

 

Finestra Inclusiva 2018. La Finestra Nou Circ (València)

Aún quedan lugares en los que todo parece posible, sitios en los que la fantasía y el juego reinan por encima de todas las cosas. El circo es uno de ellos. Por eso sus colores, sus acrobacias imposibles y personajes insólitos han fascinado a generaciones enteras y han invadido desde los cuadros de Seurat hasta las pelis de Fellini y las historias de Julio Verne. Ahora, gracias a la asociación La Finestra Nou Circ y su proyecto Finestra Inclusiva 2018, personas de diferentes colectivos minoritarios podrán dar el salto y entrar de verdad en el imaginario circense. La iniciativa se llevará a cabo en tres ciudades de la Comunidad Valenciana y usará el circo y sus valores (el trabajo en equipo, la imaginación, la creatividad) para empoderar a chavales en riesgo de exclusión social, a personas con discapacidad y personas con problemas de adicción. ¡Que empiece el espectáculo!

 

 

Nexes. Idensitat (Barcelona)

Antes de que entrásemos de lleno en la era digital, conectarse no significaba tanto activar el 4G o la wifi en el móvil como unir dos cosas, lugares o personas. Y crear conexiones es justamente lo que busca la iniciativa Nexes, impulsada por la asociación de arte contemporáneo Idensitat. En este caso, los barrios cercanos al río Besòs de Barcelona serán los lugares; y los artistas Xeito Fole, Fito Contesa, Nuria Güell y Levi Orta, las personas, que trabajarán con diferentes colectivos vecinales sobre la noción de “precariedad”, cómo esta puede ser un límite entre la gente y cómo el arte puede hacer que deje de serlo. Charlas en colegios, residencias artísticas, seminarios y trabajos visuales servirán para crear toda una red de piezas artísticas en las que las personas y el territorio siempre sean el centro.

 

El cos es cola. ConArte Internacional (Girona)

Es más difícil encontrar agua en el mar que hacer que una persona se quede quieta cuando “Let’s Dance” de David Bowie empieza a sonar. El baile lleva alegría ahí por donde pasa, y esa debería ser razón suficiente para que esté mucho más presente en nuestras vidas. Sacar la danza de sus contextos típicos (ya sean escenarios o bares) y llevarla a las aulas es precisamente el objetivo que persigue El cos es cola, una iniciativa de la asociación ConArte Internacional. Casi un centenar de estudiantes de secundaria conocerán, así, el lenguaje de la danza. Aprenderán a desinhibirse, a expresarse solo con su cuerpo y a relacionarlo con imágenes: una de las primeras actividades consiste, de hecho, en que un artista trabaje con ellos el lenguaje visual contemporáneo y la interpretación de imágenes. El resultado será una pieza escénica que mezclará danza y audiovisuales, y que se estrenará a finales del 2018. Put on your red shoes and dance the blues!