“Sueños refugiados” es un proyecto de fotografía para jóvenes refugiados o demandantes de asilo en Barcelona que nace de la creencia que comparten el fotógrafo Héctor Mediavilla y el programa Art For Change de la Obra Social ”la Caixa” de que el arte puede ayudarnos a crear mundos más justos, más allá de las fronteras.

Una fotografía puede hablar allí donde las palabras ni siquiera existen todavía. El taller que dirige Héctor Mediavilla pretende enseñar técnica y teoría fotográfica, pero también promover la creación de una mirada propia para cada uno de los jóvenes refugiados que vieron su futuro truncado por el conflicto y que ahora buscan nuevos espacios donde volver a empezar. Y es que mirar a través del objetivo de una cámara no es solo mirar hacia fuera, sino hacia dentro: es construir un vasto espacio propio y personal a partir de ese fragmento de mundo contenido en una fotografía. Un espacio donde las barreras del idioma poco importan, pues la luz, el color y las emociones son un lenguaje universal.

“La fotografía participativa es una herramienta de integración social, de desarrollo de capacidades y potenciación de la autoestima, y también una ayuda para cambiar la percepción limitada del refugiado”, señala Héctor Mediavilla.

Osama, Nantashri, Marina y Mohammed son cuatro de los 11 participantes de “Sueños refugiados, proyecto que se puede ver en la plaza de Les Glòries de Barcelona entre junio y septiembre del 2017. Hoy nos cuentan su historia y su mirada hacia el futuro a partir de un objeto que han escogido como favorito. A través de los visores de sus cámaras miran con positivismo y firmeza sus metas, que se esfuerzan por conseguir paso a paso, clic a clic.

 

 

NANTHASRI. Objeto: cascos de música
Nanthasri nació hace 25 años en Sri Lanka, donde estuvo trabajando como diseñador gráfico y periodista. Fue precisamente el compromiso ético y político que estableció con su profesión lo que le llevó a tener que huir de su país en el año 2009. Llegó a Barcelona a finales del 2016, y actualmente estudia español, fotografía y cocina mientras busca trabajo. Nantharsi ha escogido sus cascos de música, pues le gusta mucho relajarse escuchando música clásica o transportarse a su país con la música tamil. Sin embargo, así como la música tiene la capacidad de llevarte a otros sitios, la fotografía puede ayudar a crearlos. Mientras espera a que se le conceda su pasaporte, Nantharsi se divierte fantaseando con ser fotógrafo de espacios naturales, recordando su país: “Allí hay muchos árboles”, cuenta. “Y si hablamos de animales, aquí solo hay gatos y perros… ¡A 150 km de mi ciudad había elefantes!”.

 

 

MOHAMMED. Objeto: fotografía de sus hermanas
Mohammed nació hace 30 años en Somalia, pero las guerras lo llevaron a Arabia Saudí, Siria, Turquía, Grecia y finalmente a España. Desde el año 2009, no sabe nada del paradero de su familia. La única cosa que se ha mantenido constante en su vida es su cámara. El sueño de Mohammed es convertirse en fotógrafo profesional, y mantiene con esta pasión una relación muy especial: su objeto más preciado es una fotografía de sus dos hermanas. “Cada vez que me siento triste”, cuenta, “miro esta foto para acordarme de ellas y deseo que estén bien”. Pese a todo, desde que llegó a España Mohammed ve el futuro más positivo. “Aquí hay libertad, la vida es muy fácil, todo depende de ti. Así que creo que en España podré hacer todo lo que me plantee”. Paso a paso: aprender español, encontrar un trabajo, seguir con la fotografía. ¿Y luego? “Empezar una vida aquí e intentar encontrar a mi familia”.

 

 

MARINA. Objeto: bambas.
Marina tiene 25 años y es de Alepo (Siria), donde estudió y trabajó en el ámbito de la economía y el marketing. Llegó a Barcelona a finales del 2015 y, mientras espera la homologación de su título, está realizando varios trabajos temporales, además de colaborar como voluntaria en una asociación de ayuda a personas sin techo. Esta experiencia la ha ayudado mucho a aceptar su situación: “Me di cuenta de que ellos tienen más problemas que yo y que son personas normales que han tenido mala suerte en la vida. Hay que dar una oportunidad a la gente y dejar de tener miedo de lo desconocido”. Marina ha escogido sus bambas como objeto, pues son las primeras que compró cuando llegó y con las que descubrió toda Barcelona a pie junto a su hermana. Sus zapatillas representan sus primeros pasos aquí, pero Marina tiene muchas ganas de seguir caminando.

 

 

OSAMA. Objeto: cámara.
Osama tiene 33 años y nació en Libia, donde le gustaba disfrutar de los veranos en la costa. Hace tres años cambió su playa natal por la barcelonesa, a la que llegó para huir de la guerra y operarse de la vista tras sufrir un accidente que le supuso la pérdida de un ojo. El objeto escogido por Osama es su cámara, pues ahora “la fotografía es mi otro ojo. Me permite expresar mis sentimientos”. Además, también le ayuda a construir relaciones con las personas: “Ahora es más fácil tratar con la gente, porque hay algo real para hablar con ellos. Gracias a la fotografía tenemos muchos amigos que nos ayudan”. Sobre el futuro, Osama proyecta una mirada amplia y optimista, pues “queda aún mucho por delante y hay que ir paso a paso”: primero, conseguir la residencia española; luego, un trabajo en su campo (contabilidad y marketing), y finalmente, reencontrarse con su novia y formar una familia.

 

Fotografía: Rita Puig-Serra