Walt Disney intentó una y otra vez trabajar como dibujante en el periódico donde era repartidor, y le rechazaron una y otra vez. Aunque no tantas como a James Joyce, cuyo libro Dublineses recibió el “no” de nada más y nada menos que 22 editoriales. Y se dice que Thomas Edison quemó mil bombillas antes de dar con el secreto para que, en lugar de prender fuego, iluminasen una habitación. Anna Vives copió letras durante cinco meses antes de no cometer ningún error de transcripción. Pero, una vez conseguido, supo lo que quería: diseñar un tipo de letra con su propia caligrafía. Anna tiene síndrome de Down, pero con trabajo y optimismo ha logrado crear una tipografía que ha dado la vuelta al mundo.

Anna tiene 32 años. A través de los gruesos cristales de sus gafas mira al mundo con alegría y curiosidad. Transmite entusiasmo en cada palabra, y su risa, fuerte y enérgica, es una de esas que podrían llenar habitaciones. Los martes y jueves hace zumba, le encanta Shakira y jugar al fútbol. Pero su verdadera pasión es dibujar. Siguiendo esa pasión, hace cuatro años diseñó una tipografía que ahora acumula ya 10 millones de descargas en todo el mundo y que ha sido usada por marcas como Geox, entidades como la Federación Española de Natación y deportistas como Iniesta —su jugador de fútbol favorito— o Jorge Lorenzo. La tipografía, llamada Anna, es como ella misma: amable, vivaz y con iniciativa.

 

“Después de una mala experiencia trabajando en un supermercado, decidimos que Anna viniera a trabajar a la fundación”, cuenta Marc, su hermano, mejor amigo, y también compi de curro. Ambos invierten sus horas y empeño en la fundación Itinerarium, que se dedica a desarrollar todo tipo de proyectos sociales e inclusivos: desde una tienda de simpáticos robots hechos por un chico con ataxia hasta ligas de fútbol para jóvenes con discapacidad. Para el 2018, con el apoyo de la Obra Social ”la Caixa”, están preparando una web-serie protagonizada por chicos con discapacidad “y un personaje muy famoso amigo de Anna”, adelanta Marc.

Así que Anna entró en la fundación, trabajando como mecanógrafa, descubrió su talento: una caligrafía que entusiasmó a todo el mundo. Después de muchas horas de trabajo en equipo nació Anna, para sensibilizar sobre las capacidades de todas las personas. “Juntos, sumando capacidades, lo hicimos posible”, explica Marc. Y, desde ese día, a Anna le han pasado cosas tan increíbles como que fue nominada a Catalana del Año en el 2012, ha diseñado para Nike y hasta ha escrito un libro. Pero se queda con “cuando Jorge Lorenzo me bañó con botellas de cava y yo le dije que era un tío bueno”. Fue en el 2013: ella diseñó el nuevo casco del piloto; él ganó el Gran Premio y la subió al podio para celebrarlo.

“A mí Anna me ha dado muchísimo”, nos cuenta su hermano. “Me ha transmitido valores como el esfuerzo y la empatía, y me ha hecho mejor persona. Ella siempre está dispuesta a ayudarte. Y creo que todos deberíamos ser un poco más así, más humanos, más reales y más auténticos”.

 

Fotografía: Laia Sabaté