Voces que susurran “Federiiiico, Federiiiico”, un coro repitiendo el verso “Ya no me encontraron” y un adolescente marcando el ritmo a golpes de cajón se hacen con el ambiente de una sala oscura. Podríamos pensar que nos hemos colado en la cabeza de Lorca cuando se anticipó a su asesinato en el poemario Poeta en Nueva York, pero en realidad estamos ante 13 alumnos del instituto de Vallbona d’Anoia que están reviviendo su legado gracias a CaixaEscena, un programa que da voz a los jóvenes y promueve el teatro en los centros educativos. 

Trabajando El Velatorio Lorquiano, basado en las obras de Lorca La casa de Bernarda Alba y Bodas de sangre, los alumnos del INS Vallbona d’Anoia se han adentrado en el arte de interpretar y han descubierto que sus límites estaban mucho más lejos de lo que siempre habían imaginado. A Xesca Vela, la profesora que ha impartido el taller de teatro en este instituto, le entusiasma ver cómo ahora actúan sobre el escenario sin vergüenza alguna, cuando al principio “les aterraba” hacerlo fuera de un círculo íntimo. Ainhoa, una de sus alumnas, cuenta: “El teatro me ha ayudado a confiar más en mí, a darme cuenta de que puedo hacerlo bien y decirme ‘¡olé!’ a mí misma cuando hago una buena interpretación”. Jacob, compañero suyo, añade que, al ser disléxico, nunca se había creído capaz de memorizar obras tan largas, “pero lo conseguí, ¡y he terminado haciendo el papel de Lorca!”.

 

 

Después de seis meses de ensayo, el taller culminó a principios de marzo con la representación de la obra en los Encuentros CaixaEscena para jóvenes: una cita de tres días con profesionales de las artes escénicas donde, además de profundizar en la improvisación y en la expresión a través del cuerpo, el ritmo y la voz, los alumnos compartieron con compañeros de otros centros momentos mágicos que les hicieron engancharse aún más al teatro. “Lo mejor fue sin duda interpretar parte de la obra delante de otros estudiantes. Fue emocionante ver lo bien que lo estábamos haciendo después de tanto esfuerzo… ¡Y mira que antes de empezar estábamos nerviosísimos!”, recuerda Clàudia, otra de las alumnas que participaron en el Encuentro celebrado en CaixaForum Barcelona.

El teatro no solo tiene el poder de eliminar la mochila de inseguridades con la que algunos alumnos empiezan el taller, también les ayuda a exponer sin miedo en las presentaciones orales que hacen en clase y les transmite la pasión por la literatura de un modo que rara vez se consigue en las aulas. Meterse en la piel del poeta granadino hasta despertó en Jacob el interés por estudiarlo todo acerca del autor y, después, hacer una pequeña representación a sus compañeros de clase a partir de lo que había absorbido. De hecho, participar en el taller unió de tal manera a estos jóvenes que  decidieron montar juntos una compañía de teatro. Se autodenominaron No Res Teatre porque, como cuenta Xesca, “la compañía nació con pocos recursos, aunque las ganas de interpretar de sus actores no conoce límites”.

Según Xesca, “el teatro debería tener un hueco en la educación de todos los niños porque lo engloba todo: expresión oral, comprensión lectora, matemáticas a la hora de pensar en los ritmos, etc. Recuerdo que uno de mis alumnos me dijo: ‘Has abierto una piedrecita (cada uno de los alumnos) y has encontrado oro’. Yo le respondí que, en realidad, ¡había encontrado diamantes!”. Para la profesora, ver cómo la interpretación contribuye a mejorar el rendimiento académico de los jóvenes es “realmente importante” y “haber despertado en ellos una vocación es muy gratificante”. Ahora, algunos sueñan con actuar en grandes escenarios, con parecerse a actores como Will Smith y hasta con salir en películas “tan bonitas como Big Fish”. A Xesca le encantaría que de mayores alcanzasen alguna de estas metas pero, para ella, sus alumnos ya son ganadores: “Me quedo con el esfuerzo y la alegría con la que han trabajado. Están llenos de emociones y su energía se contagia”.

 

Texto: Alba Losada
Fotografía: Mònica Figueras