Un padre está dispuesto a cualquier cosa por sus hijos. Y no hablamos solo de padrazos televisivos –como Homer Simpson, quien, por muy desastre que sea, luego por sus hijos lucha hasta contra un puñado de robots–, sino de historias del mundo real como la de Teo Trujillo. Teo y su familia forman parte del programa de lucha contra la pobreza infantil CaixaProinfancia. Durante los seis años que lleva prejubilado por un enfisema pulmonar, la escasa pensión que cobra no le ha impedido vivir cada día dándolo todo por sus hijos Eric y Paula. “Si tuviera que comer pan duro durante tres días para que ellos tengan una dieta variada, lo haría. Para mí, ser padre lo es todo. Ellos son mi devoción”, cuenta Teo.

Tener un 25 % de capacidad pulmonar tampoco ha sido nunca una barrera para que Teo disfrute con ellos de los pequeños momentos del día a día. Le resulta imposible seguirles el ritmo cuando se trata de jugar al fútbol o al pillapilla, pero hace lo que está en sus manos por llenar sus vidas de esos recuerdos de infancia que luego, cuando nos hacemos mayores, nos despiertan una sonrisa. “Tengo la suerte de poder pasar casi las 24 horas del día con ellos. Les hago el desayuno, los llevo al colegio, los acompaño a sus actividades extraescolares, jugamos a la consola juntos y hacemos alguna salida de vez en cuando. Una vez los llevé por sorpresa a PortAventura ¡y se volvieron locos!”.

 

 

Cuando está con sus hijos, Teo intenta que el tiempo se detenga y sea infinito. También les da todo su apoyo para que hagan lo que más les gusta. No le importa el “qué dirán”, solo que sus hijos tengan, como cualquier niño, la oportunidad de divertirse marcando un gol por la escuadra o bailando una canción en el pasillo de casa. “A Paula le encanta el fútbol. ¡Es la pichichi de su equipo! Y a Eric, bailar hip hop. Le digo que se apunte a clases, pero le da cosa que lo sepan en el cole… Aun así, ¡por casa se suelta y no veas qué bailes!”.

Para Teo es fundamental que sus hijos sean felices y puedan decidir qué quieren hacer con su vida. Es por eso que también les transmite valores como el respeto a todas las personas y opiniones y la importancia de labrarse un futuro que, además de darles estabilidad, les haga sentirse vivos. “De mayor, Paula quiere ser futbolista y Eric, youtuber. Yo quiero que sean lo que ellos elijan y que a la vez les sirva para hacer algo en la vida. Alguna vez les he dicho que si quieren estar toda la vida trabajando por cuatro duros, como su padre y su madre, que no estudien. Si de lo contrario prefieren tener una vida más tranquila, ¡a currárselo en los estudios! Ellos deciden. Pero sé que la educación les dará un futuro”.

Su deseo, en definitiva, es que Eric y Paula tengan “un mañana mejor”. Por eso Teo insiste en la importancia de las sesiones de refuerzo escolar que hacen a través de CaixaProinfancia, en las que trabajan la lectura y las mates. Además, reconoce que lo que más compensa su esfuerzo como padre no es solo que lleguen a casa con mejores notas, sino verlos crecer como personas. “Eric es muy tímido y relacionarse allí con otros niños y con los educadores le ha hecho ganar habilidades sociales. Ahora es mucho más abierto y tiene más amigos en el colegio”.

Está claro que Teo lo da todo por Paula y Eric, pero reconoce que si pudiera darles “un poquito más” les daría una habitación para cada uno: un espacio propio donde, entre pósteres de sus ídolos –Leo Messi y Taylor Swift, respectivamente–, pudieran soñar despiertos sobre el tipo de persona que les gustaría ser de mayores. Mientras persigue este reto, Teo seguirá encarando el día a día con una sonrisa y llenando las vidas de sus hijos de ilusiones. Porque, para Teo, no se hace ningún sacrificio por los hijos, todo “sale solo”.

 

Fotografía: Mónica Figueras
Texto: Alba Losada