“He pedido ‘abrazos calentitos’, como Olaf, el muñeco de nieve de Frozen”. “Que no haya más guerras en el mundo”. “¡Que todos tengamos más empatía!”. Estos son algunos de los deseos que los artistas Paula Bonet y Aitor Saraiba plasmaron en un folio en blanco la semana pasada. Y no fueron dibujos corrientes, sino creaciones colectivas que reflejan lo que los asistentes a la primera Noche Found! de CaixaForum Barcelona creen que el mundo necesita para ser un lugar mejor.

El evento llevaba como título una pregunta, la pregunta: “¿Qué le falta al mundo para que sea un lugar mejor?”. Para responderla, Aitor y Paula protagonizaron una performance inédita en la que, en una sola hora, crearon 60 dibujos inspirados en las propuestas que el público compartió con ellos.

Esta actividad formaba parte de las noches temáticas Found!, en las que artistas de diferentes disciplinas (música, artes visuales o diseño) comparten su trabajo con los amantes de la cultura más vanguardista del momento. Estas noches reúnen también en la misma jornada la música electrónica y experimental de DNIT y los diálogos del ciclo Encuentros con. Y su meta no es otra que hacernos vivir el arte de una forma que rara vez se ve en los museos.

 

 

Después de dibujar las ideas de la gente —con temas como Paranatural y New Beginning como banda sonora y dos pantallas que mostraban sus creaciones como telón de fondo— charlamos con unos Aitor y Paula aún afectados por el torrente de emociones que les despertó el taller. “Varias personas se han acercado con exactamente las mismas ideas. Sabíamos que esto iba a ocurrir. Al final, con esta acción lo que buscábamos era demostrar que los seres humanos nos parecemos más de lo que pensamos, que casi todos queremos que el mundo sea un lugar mejor”, dice Aitor. Y Paula añade: “Ni Aitor, ni el público, ni yo éramos los protagonistas, sino la maravillosa energía que generaban las imágenes”.

Si Paula hubiese estado entre el público, nos confiesa que ella habría pedido “igualdad de género de una vez por todas”. La propuesta de Aitor habría sido “que las instituciones hagan más acciones de este tipo”. ¿La razón? Como él apunta al citar a la escultora francesa Louise Bourgeois, “porque ‘el arte es una garantía de cordura’ y no los somníferos, los antidepresivos o el dinero”. Se trata de un poder curativo que todos hemos sentido alguna vez al leer un libro que cuenta nuestra historia, una canción que habla de nuestros sueños o un poema que nos conecta con ese amor imposible. Por eso Paula y Aitor no entienden el arte que no se compromete con su contexto, que no lucha por hacer del mundo un lugar mejor. Como explica Aitor, “la obra de Paula y la mía son muy diferentes, pero vienen del mismo sitio, de algo colectivo, de un dolor que es el dolor de muchas personas”. “Y de un amor, que es el amor de muchas personas”, añade de inmediato Paula.

Los orígenes de esta actividad se remontan a cuando la madre de Aitor enfermó mientras él vivía en México. “Hice un dibujito para que mi madre dejara de estar enferma y entonces pensé: ‘¡Ah!, esto es lo que quiero hacer: dejar de hablar de mí y hacer algo por los demás’”, cuenta al hablar de la revelación que, en el 2008, le llevó a crear “Dibujos curativos”, una iniciativa con la que invitaba a todo el que quisiera a contarle sus sueños para convertirlos en dibujo y que, años después, le serviría de fuente de inspiración para terminar dibujando un mundo mejor en CaixaForum Barcelona.

Y esta acción es solo la punta del iceberg de todos los universos artísticos que nos descubrirá en los próximos meses la Noche Found! El 23 de noviembre la ilustradora francesa Cécile Dormeau dará una charla que desmontará el falso ideal de belleza femenina. Y el 21 del mismo mes, el periodista e investigador Arnau Horta nos hará ver la realidad sin mirarla: a través del sentido del oído. Como el taller de Paula y Aitor, todas estas jornadas nos catapultarán hasta una forma de arte que rompe esquemas y barreras y que no desiste en tocar el corazón a todos los asistentes.

 

Texto: Alba Losada
Fotografía: Mònica Figueras