Parece que quedan pocas historias nuevas por contar. Wonder Woman ya fue imaginada por los antiguos griegos y el mismo RoboCop podría ser una reinterpretación biónica de Jesucristo. Como nos recuerda una y otra vez uno de los personajes de la obra de Beckett Ohio Impromptu, “Little is left to tell”. Queda poco por decir. Pero, en realidad, el secreto nunca ha estado en inventar nuevas historias, sino en encontrar nuevas maneras de contarlas. La exposición “Disney. El arte de contar historias, en CaixaForum Barcelona, rebusca en los orígenes de algunas de las películas más conocidas del estudio para demostrar que Walt y los suyos eran expertos en reinventar los clásicos.

 Antes de ser un chavalote ingenuo y bonachón atrapado en un cuerpo a lo Schwarzenegger, Hércules era una de las figuras mitológicas recogidas en los Himnos Homéricos allá por el año 1000 a. C. De hecho, las similitudes entre el mito clásico y el célebre personaje de Disney terminan en el nombre. Como puede verse en los numerosos bocetos dedicados a la peli que se exhiben en esta muestra, los dibujantes hicieron un minucioso trabajo de adaptación y reinterpretación del mito. Le dieron aspecto de superestrella americana, le pegaron una vuelta humorística e hicieron del héroe clásico un icono de los años 90.

 

 

Las historias, como las app que tienes en tu móvil, también necesitan actualizarse para no quedar obsoletas. Por ejemplo, la historia de Los tres cerditos —que puede verse entera en la exposición— se remonta a una narración popular del siglo xix pero, haciendo que los cerditos cantaran y llevaran uniformes de marines, Disney la hizo contemporánea. Tanto, que la canción “¿Quién teme al lobo feroz?” se convirtió para los norteamericanos de la época en un lema de fuerza y ánimos ante la pobreza de la Gran Depresión.

Recorriendo las 215 piezas expuestas —desde dibujos de todo tipo hasta notas de producción, páginas de guion o storyboards— uno recorre también la historia de nuestra sociedad. Si a finales de los años 50 la joven protagonista de La Bella Durmiente apenas abría la boca, en el 2013 tenemos a Elsa, que en Frozen no duda en rechazar su papel de reina y cantar a todo pulmón que quiere ser libre a su manera. Porque nuevos tiempos requieren nuevos valores; y nuevos valores, nuevas heroínas. Y ojo que el personaje de Frozen nació en realidad hace casi 200 años de la pluma de Hans Christian Andersen. Pero la magia de Disney está en darle tanto la vuelta y hacerla tan contemporánea que su banda sonora es ya todo un himno de la comunidad LGBT.

Queda poco que decir, sí. Pero parece poco probable que algún día llegue alguien y cuente una historia que agote todas las historias de golpe. Porque, como escribía el cineasta Robert Bresson en Notas sobre el cinematógrafo: Crear no es deformar o inventar personas o cosas. Es establecer relaciones nuevas entre personas y cosas que existen tal y como existen”. Y esto ya lo tiene claro cualquiera que tenga hijos: el éxito de un buen cuento está en contar el mismo de siempre, un poco diferente.

 

Ilustraciones: David Octane