Un estudio realizado por el Barcelona Beta Brain Research Center (BBRC) revela que las personas con insomnio tienen afectadas las mismas zonas cerebrales que aparecen afectadas en las fases iniciales del alzhéimer. Este hallazgo va a permitir al BBRC, perteneciente a la Fundación Pasqual Maragall, abrir una nueva línea de investigación que, con el apoyo de ”la Caixa”, podría resultar crucial para la prevención de la enfermedad.

Se calcula que en el año 2050 el número de afectados por el alzhéimer se podría triplicar, rondando los 150 millones en el mundo entero. En la lucha contra la enfermedad —con múltiples consecuencias en el ámbito sanitario, social, económico y sobre todo humano—, el Barcelona Beta Brain Research Center se ha ido asentando a lo largo de los años como una referencia mundial ineludible.

 

El doctor Molinuevo, investigador del alzhéimer

 

El doctor José Luis Molinuevo es el director científico del Programa de Prevención del Alzhéimer del BBRC y para él no hay duda: todos los esfuerzos deben centrarse por el momento en la prevención. Aunque todavía no pueden ir dirigidos hacia una cura, los progresos son claros y el doctor celebra el establecimiento de biomarcadores, lo que supone toda una “reconceptualización de la enfermedad”. Estos biomarcadores son capaces de detectar los cambios que ocurren en el cerebro debido al alzhéimer, es decir a la acumulación de una serie de proteínas en el cerebro (como la beta amiloide y la Tau).

“Hace años que sabemos que existe un largo período presintomático, en el que la enfermedad va cambiando biológicamente, el cerebro va agregando estas proteínas y se pierden sinapsis y células”, pero no había señales detectables. Como los síntomas solo aparecen 20 años más tarde, revelar la presencia biológica real de la enfermedad es fundamental para detectar a las personas que tienen riesgo de desarrollarla.

Según el doctor, “por el momento no tiene sentido hacer un cribado masivo de la población porque seguimos sin tener un tratamiento que pueda actuar sobre la evolución de la enfermedad”, pero sí que podemos tratar de identificar factores de riesgo.

Un trabajo reciente del BBRC, publicado en la prestigiosa revista Alzheimer’s Research and Therapy, ha despertado gran interés al relacionar el insomnio con el alzhéimer. “Vimos que, en la población del estudio Alfa, los que padecían insomnio tenían un peor rendimiento desde el punto de vista cognitivo en las pruebas que miden las funciones ejecutivas. Lo que estamos demostrando es que el insomnio provoca un cambio estructural que puede hacer que el cerebro sea más vulnerable a esta agregación proteica”.

No es que el insomnio constituya en sí un factor de riesgo, sino que un buen estado de salud general aleja la amenaza del alzhéimer y contar con un sueño reparador es fundamental para el buen funcionamiento de nuestro corazón y nuestro cerebro. Las recomendaciones son, por tanto, evidentes: ejercicio físico y mental, dieta equilibrada y reducción del estrés son factores que interactúan entre sí en beneficio de nuestro cuerpo, ya que agregan factores protectores y eliminan factores de riesgo. “Luego, evidentemente, hay factores que no se pueden eliminar: la edad o algunos genes, como el gen ApoE”.

Las personas que padecen insomnio deberían estudiar sus causas, ya sean físicas o psicológicas, y tomar medidas no farmacológicas dentro de lo posible. En este sentido, el doctor lamenta la falta de concienciación sobre la importancia del sueño y recomienda “cenar de forma ligera y prescindir del alcohol y de las pantallas antes de dormir porque inciden en la mala calidad del sueño”.

Todos estos factores de riesgo han podido ser estudiados por el BBRC gracias al estudio Alfa, impulsado por ”la Caixa”, con el grado de profundidad suficiente para determinar los factores de riesgo y cómo se generan esos riesgos, no solamente en cuanto al sueño, sino también a la dieta, la edad y otros factores. “La principal fuerza del estudio Alfa es que a los participantes se les hacen todas las pruebas que hoy están establecidas en torno al alzhéimer, con una población muy amplia”.

Además de la prevención, el doctor Molinuevo hace hincapié en la importancia de formar a los cuidadores, que en su inmensa mayoría son familiares que no están preparados para lidiar con un problema tan grave. “No solo no se forma al cuidador sino que, como hemos crecido en una sociedad de valores judeocristianos en que el sentimiento de culpa está muy presente, la persona se olvida de sí misma para maldedicarse a la persona enferma”.

A pesar de que la cura de la enfermedad no es planteable a corto plazo, muchas cosas están cambiando para bien en torno al alzhéimer. “Por una parte, cada vez más centros de investigación se están centrando en la prevención y, por otra, está desapareciendo el estigma social que suponía la enfermedad hace unos años, una mejora a la que la Fundación Pasqual Maragall ha contribuido en gran medida”.

 

Fotografía: Rita Puig-Serra