El primer día de clase, la mochila, el primer bocadillo envuelto en papel de plata, los nervios, la emoción, el miedo, el beso de despedida. Un batido de emociones ante la aventura de “salir del hogar” para ir casi por primera vez en tu vida a “un lugar diferente”, como comenta el catedrático de Filosofía Josep Maria Esquirol en su conversación con el especialista en innovación educativa Carlos Magro. La pandemia del coronavirus arrebató durante unos meses a los niños ese lugar para llevarlos a las pantallas de sus casas y ha abierto nuevos desafíos en este mundo cambiante. Este es el tema central de la cuarta entrega del ciclo de conversaciones virtuales Fuera de Eje, organizadas por CaixaForum; una reflexión en torno a los cambios que ha causado la COVID-19 a través de conversaciones entre expertos e intelectuales, en las que se abordan temáticas como la educación, la ética, las relaciones entre norte y sur, la tecnología o el futuro. 

“¿Cuál es el sentido de la escuela?”, se preguntan en una interesante conversación de una hora Magro y Esquirol. Ambos defienden con vehemencia la importancia de la presencialidad en las aulas y de su fuerza como espacio para crear comunidad. Magro lamenta que “sin escuela, se mantienen —e incluso profundizan— las diferencias sociales”, en referencia a las limitaciones tecnológicas y espaciales que asolan a las familias más vulnerables cuando tienen que ver a sus profesores y compañeros desde el ordenador de casa. “Nos hemos dado cuenta de que uno de los sentidos de la escuela es alejarnos del hogar”, añade.

 

Cicle Fora d'Eix

 

Las diferencias entre Magro y Esquirol en esta conversación llegan siempre entrelazadas como una enredadera a un modelo de escuela que multiplique el amor y la belleza en el mundo. No son en sí duras discrepancias, sino que se enriquecen mutuamente. Por ejemplo, Magro elogia que “la escuela nos permite detenernos a mirar lo irrelevante”, pero Esquirol cree que justamente “aquello que parece inútil es a veces lo más fecundo”. Lo hace con una convicción clara de que formar, en cuanto dar forma, “es crear más mundo” y darle más belleza.

Según Esquirol, para llegar a ese planeta mejor, la escuela ha de, sobre todo, educar “la mirada” que será “atenta”, en contraste con la “indiferencia”. “Quien mira bien, quien mira dos veces, es capaz de advertir la diferencia de las cosas y apreciar en esa diferencia la riqueza”. Para cultivar esa mirada, y en eso sí que están de acuerdo los dos pensadores, es mucho más adecuado un espacio con otros niños, sonrisas, manos alzadas, profesores sin cortar por una webcam, sillas que se arrastran y olor a lápices, que ver la clase desde una pantalla con conexiones muy diferentes en cada hogar. 

El debate sobre la educación y el sentido de la escuela es uno de los temas abordados por el ciclo de charlas virtuales Fuera de Eje, debates entre intelectuales y pensadores comprometidos con su tiempo en torno a los cambios precipitados por la COVID-19. Pero hay más: “Hemos parado la producción y hemos descubierto el cielo azul, hemos descubierto el valor del silencio”, le dice la doctora en Filosofía por la Universidad de Barcelona Begoña Román al escritor José Ovejero, que replica: “El bien común nunca es común, siempre hay una parte que se queda fuera” en el debate “¿Qué ética creamos con la COVID-19?”. 

“No estamos produciendo para los demás, estamos produciendo para la máquina, que es quien nos evalúa”, plantea la periodista, colaboradora habitual en El País y eldiario.es e investigadora Marta Peirano a la escritora y profesora en la Universidad de Sevilla y en la Carlos III de Madrid Remedios Zafra. “Se ha normalizado una forma de ser en el mundo que implica ser visto en internet”, reflexiona esta última en el eje sobre comunicación y tecnología

La conversación sobre los desplazamientos de los ejes norte-sur lleva al investigador del CIDOB Moussa Bourekba a una reflexión contundente: “Para compensar esta impotencia sacamos pecho, desplegamos ejército y acabamos militarizando una crisis sanitaria”. Con otra dura advertencia le responde la periodista Patricia Simón: “La pandemia ha acelerado algo tan peligroso como es la implantación de la tecnología del control social”. 

En próximas entregas, las conversaciones abordarán el impacto de la COVID-19 en la manera de relacionarnos y cómo construimos las narrativas de futurabilidad. Así, en el debate sobre cómo cambian las formas de relacionarse, el periodista y experto en pensamiento antirracista Moha Gerehou advierte que “en la narrativa política hay un choque entre la realidad de la calle y lo que vemos reflejado, que es muy distinto”; y la arquitecta y urbanista Itziar González ve una brecha de luz surgida de la pandemia: “Tenemos una gran oportunidad para darnos cuenta de que la empatía es el dispositivo que aproxima a los cuerpos sin necesidad de contagio”. 

Sobre las proyecciones de futuro debaten la escritora Marta Sanz y la investigadora Teresa López-Pellisa. “El imaginario de la ciencia ficción a veces nos sitúa en escenarios distópicos y lo que hace falta ahora, urgentemente y más que nunca, son relatos utópicos”, reflexiona esta última. “Los relatos son muy importantes en la vida, pero no deberían servir para desdibujar la realidad”, opina López-Pellisa. 

Desdibujada, apasionante, inquietante o estimulante, la realidad que se asoma a la otra orilla de la pandemia merece ser pensada y dialogada más allá de las noticias de última hora y las decisiones de los líderes políticos. Y el ciclo Fuera de Eje abre una ventana en esa dirección. 

 

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