A los diecisiete años, KamiTheli Collins se escapó de su casa en Camerún. Pensaba que la vida en Europa sería mucho más fácil y que podría cumplir su sueño de trabajar como mecánico. Le fascinaban los coches desde que era pequeño y siempre quiso saber cómo funcionaban, porque en su pueblo natal se desplazaban en carro. A pesar de las dificultades, ha conseguido hacer su sueño realidad con la ayuda de la Asociación Zubietxe, que cuenta con el apoyo del Programa de Ayudas a Proyectos de Iniciativas Sociales de ”la Caixa” y que le proporcionó un techo y lo acompañó para pudiera dedicarse al oficio con el que soñaba.

Aunque realmente pensaba que la vida en Europa sería más fácil, Kami enseguida descubrió el lado más oscuro del viejo continente. Pudo salir sin dificultades de su país natal, pero pasaron dos años y una docena de intentos antes de conseguir llegar a Algeciras. La travesía del estrecho de Gibraltar fue de lo más dura. Al salir de Marruecos el agua estaba tranquila, pero de pronto se levantó mala mar y la barca en la que viajaba se hundió. Tuvo la suerte de llegar a un peñón, no lejos de la costa, y por la mañana lo rescató un helicóptero de la Cruz Roja. Una vez en tierra, se reunieron siete de las ocho personas que iban en la barca.

 

Foto de perfil de joven negro con libro Afrika

 

En cuanto tuvo oportunidad, Kami viajó hacia el norte y llegó a Bilbao. Allí pasó seis meses viviendo en la calle, algo que pensaba que no podía ocurrir en España. Muchas veces iba a un centro de día que había al final de la calle de San Francisco, donde se entretenía viendo la tele y tomaba un café. Fue allí donde conoció a un compatriota que le habló de la Asociación Zubietxe. Esta asociación ha creado un proyecto que ofrece residencia a personas sin hogar, y también un programa de formación para ayudarles a encontrar trabajo. Gracias a los apoyos que reciben del Programa de Ayudas a Proyectos de Iniciativas Sociales de ”la Caixa”, ayudan a personas que están atravesando dificultades, como Kami, que, después de pasar brevemente por un albergue, pudo ocupar la habitación de uno de los pisos de la asociación.

Una vez consiguió algo tan básico como un techo, empezó a aprender castellano y a tomar clases para sacarse primero la ESO y, más tarde, una FP de electromecánica. No solo avanzó con los estudios y el idioma, sino que también dio pasos importantes para integrarse. Uno de los más significativos fue su colaboración con el proyecto Libu, una librería de segunda mano de la Asociación Zubietxe que, hace cosa de tres años, iniciaron un grupo de trabajadores sociales. El proyecto Libu le brindó la oportunidad de ser él quien aportara algo a la sociedad, que para Kami era importante. De hecho, Borja, uno de los trabajadores de Zubietxe, le propuso la idea de hacer un taller de cuentacuentos para niños en los talleres de música y literatura que se organizaban en la asociación. Kami, que ya entonces tenía suficiente dominio del castellano, aceptó sin dudarlo.

Ahora está a punto de conseguir todos sus sueños. Vive en su propio piso en la localidad de Ermua y su futuro se dibuja con esperanza. Una vez que termine las prácticas que está realizando, podrá empezar a trabajar en el taller mecánico de un amigo, y hace apenas una semana le dijeron que le habían dado los papeles. Cuando cobre su primer sueldo, Kami sabe muy bien qué quiere hacer: irá a visitar a sus padres, a quienes no ve desde hace diez años.

 

Conoce todas las historias de la campaña Persona a Persona aquí.