Durante el confinamiento aplaudimos al personal sanitario por estar en primera línea salvando vidas. Pero había otros trabajadores y trabajadoras que también desempeñaban una labor esencial: hoy os queremos hablar de aquellos que recogen los frutos del campo, los empaquetan y nos los traen a casa. Porque el sector agroalimentario y todo lo que lo envuelve continúa en marcha, a pesar de todo. Cooperativas como Vicasol siguieron trabajando a destajo y contratando a estos trabajadores esenciales, cuya demanda es cada vez más alta en el sector. Y el programa Incorpora de la Fundación ”la Caixa” les asegura los perfiles más adecuados para cada campaña, a la vez que colaboran para facilitar la inserción laboral a personas en situación de vulnerabilidad.  

Antonio Martín y El Batoul Lazaar son dos personas que trabajan en la cooperativa agroalimentaria Vicasol. Él confecciona las cajas de cartón en las que se transportan los alimentos del campo a los comercios; y ella envasa frutas y hortalizas, como los tomates de pera, que están ahora recolectando en los invernaderos. Ambos entraron en Vicasol a través de la Asociación Noesso de Vícar (Almería), una entidad que colabora con el programa Incorpora de la Fundación ”la Caixa” y que lucha por la inclusión social en casos como los de Antonio, que padece esclerosis múltiple, y El Batoul, una mujer que ha migrado desde Marruecos para encontrar oportunidades laborales en España. 

 

Bodegón fotográfico de verduras

 

“Desde el 2009 hemos contratado a través de esta entidad a más de 800 personas”, comenta Carmen Cardila, responsable del departamento de Marketing y Relaciones Públicas de Vicasol. “Para mi compañera Lourdes Martín, directora de Recursos Humanos, Incorpora es una gran ayuda, porque ya hace una preselección en función de los perfiles que necesitamos”. De hecho, cuenta que lo mejor del personal que llega desde Noesso es que ya está preparado, porque se encargan de darles la formación necesaria para desempeñar su labor dentro de Vicasol, “así que cuando empiezan a trabajar, la ventana de aprendizaje dentro de la empresa es muy pequeña. Y en el sector agroalimentario, donde siempre se necesitan trabajadores, eso es de gran ayuda”. 

Esta cooperativa, fundada hace 40 años, mantiene los compromisos con los que nació: mejorar la vida de los agricultores, comercializar adecuadamente sus productos y ser un referente en el sector agrario de Almería por su buen hacer, el respeto al medioambiente y a las personas, las principales líneas estratégicas de su Plan de Responsabilidad Social Corporativa.  

De hecho, desde el año 2000 aplican un programa de formación en inteligencia emocional que ayuda a todas las personas que forman la empresa (desde el personal de oficina hasta los mozos de almacén) a comunicarse de forma asertiva, a tener empatía hacia los compañeros y a aprender a respetarse a uno mismo para ganarse el respeto de los demás.

Además, durante la pandemia, para ellos ha sido fundamental que los trabajadores sintieran que estaban trabajando en un ambiente seguro. “Por eso pusimos en marcha la campaña #HéroesVicasol al inicio del confinamiento. Salir a repartir cuando las carreteras estaban vacías no era agradable, porque la realidad caía a plomo, así que quisimos que fueran conscientes del trabajo indispensable que estaban realizando”. 

Tanto Antonio como El Batoul se dieron cuenta y agradecieron mucho ese gesto. Y también los más de 20 protocolos y medidas de seguridad que se diseñaron. “Me sentí afortunado de poder seguir con mi trabajo, que conseguí gracias a Incorpora, mientras mis amigos se iban quedando en el paro. En ningún lugar me han tratado tan bien como aquí. Por eso hice lo que pude para seguir adelante a pesar de la situación tan incierta y terrible. Porque parecía el fin del mundo. Y sabía que si mis compañeros y yo seguíamos realizando nuestra labor, no llegaríamos a ver realmente ese fin del mundo”, cuenta Antonio.

En el caso de El Batoul, seguir envasando durante el confinamiento fue también un alivio. Ella es licenciada en Derecho en Marruecos, pero sabía que en España tendría que trabajar en lo que pudiera. En el 2011 entró en Vicasol, a través de Noesso. “Tienen un grupo de mujeres estupendo que ha ayudado a otras a salir adelante. Y desde que entré en Vicasol, intento recomendar siempre que puedo a otras mujeres a probar suerte en el sector, especialmente a amigas que este año se han quedado sin trabajo porque vivían de la hostelería”.

A pesar de tener contrato temporal, ambos repiten campaña año tras año. Una situación que viven muchos de los trabajadores de Vicasol. “Tenemos la suerte de que las personas que pasan por la empresa quedan satisfechas con el trato y las condiciones que les brindamos. Y muchos vuelven a reencontrarse año tras año, lo que también facilita mucho el trabajo porque ya han entablado una relación de confianza y compañerismo que solo se consigue cuando se está a gusto”, cuenta Carmen.

Y este año, puede ser que se incorporen nuevos compañeros y compañeras. “Cada año contratamos a más de un centenar de trabajadores y trabajadoras. Y este año hemos visto cómo la demanda de producto fresco ha aumentado, así que es posible que para el año que viene incrementemos las contrataciones”, añade. No solo para la recogida del tomate, el calabacín, el pimiento, el pepino, la berenjena, la sandía o el melón, sino también para envasar toda la materia prima, clasificarla, empaquetarla, transportarla… En definitiva, todas las acciones necesarias para hacer llegar estas hortalizas a nuestros hogares.

 

Texto: Itziar Lecea
Fotografía: Clara de Ramon