Ivan Camps es la pieza indispensable para que el ABLE alcance todo su potencial. La empresa de Josep Maria Font-Llagunes, Àlex García Farreny y Alfons Carnicero Carmona nació con la idea de crear un exoesqueleto accesible para las personas con una lesión medular. Y, para ello, debía cumplir tres condiciones: un precio razonable, una estructura ligera y fácil de transportar y un uso sencillo que no requiriera la ayuda de un fisioterapeuta. Cuando lograron un primer modelo, el programa CaixaImpulse les ofreció las herramientas para averiguar cómo transferirlo al mercado. Hoy no solo saben que el ABLE puede ayudar a la salud, la inclusión social y el progreso laboral de muchas personas, sino también a cómo hacerlo llegar a quienes lo necesitan.

Para que este proyecto esté tan cerca de convertirse en una realidad, una de las personas fundamentales ha sido Ivan Camps, que se define como “el probador oficial”. Desde el primer momento, los miembros del equipo ABLE vieron que Iván era la persona ideal para colaborar en el desarrollo de su exoesqueleto, porque no solo está en buena forma, sino que tiene una gran capacidad de superación y, sobre todo, le ilusiona el resultado final.

 

Ivan Camps probando el exoesqueleto, hecho realidad gracias a CaixaImpulse

 

A Ivan le diagnosticaron cavernomatosis a los ocho años. Esta enfermedad puede provocar lesiones medulares y cerebrales, y en su caso no se manifestó hasta mucho más tarde. A los 35 años un dolor de espalda lo alertó de que algo no iba bien. Después de algunas pruebas, descubrieron que tenía una lesión en la médula, y tuvo que ser sometido a una operación.

A pesar de que realizó una larga recuperación en el Instituto Guttmann, no pudo volver a caminar. Pero desde el primer momento tuvo muy claro que eso no le impediría ser feliz. Sobre todo, por su familia, y muy especialmente por su hijo. “Al principio, mi hijo me preguntaba si volvería a caminar, pero ahora no le da mayor importancia. Ve que hacemos lo mismo que otras familias”, cuenta Ivan.

En la nueva vida que empezó entonces ha sido fundamental el equipo de natación adaptada de Mataró, creado gracias a la entidad B-SWIM. Además de entrenar cuatro veces por semana, Ivan compite tanto en el ámbito catalán como en el español, y puede decir que es dos veces campeón de España. El trabajo en la piscina ha resultado fundamental para poder colaborar en el proyecto ABLE, ya que le ha permitido mantenerse en forma. Esta fuerza en los brazos y el torso, junto a su espíritu de superación, lo han llevado a convertirse en una pieza fundamental del ABLE.

Acude cada vez que lo llaman, hace todas las pruebas necesarias y aporta sugerencias, como un verdadero piloto de pruebas. Su implicación es tanta, que hace poco ha aprovechado una ampliación de capital para convertirse en socio de la empresa. No puede dejar de emocionarse cuando habla de las posibilidades que puede ofrecer este exoesqueleto: “Poder ganar en autonomía es la mayor de mis motivaciones”.

 

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