En las asignaturas que lo permiten, a Fran Blanch, profesor del IES L’Om de Picassent, en València, le gusta que los alumnos se organicen en grupos y emprendan proyectos. Este método de trabajo consigue que los chicos y las chicas desarrollen no solo las competencias que se evalúan en el actual sistema educativo, sino también las más creativas. Esa forma de trabajar llevó a un grupo de alumnos a crear un proyecto innovador que acabó siendo uno de los cinco finalistas del Reto Emprende de EduCaixa, que premia las mejores iniciativas desarrolladas en el programa Jóvenes Emprendedores.

Si algo caracteriza a Fran Blanch es la confianza en sus alumnos. A lo largo de su experiencia profesional ha visto cómo, en muchas ocasiones, un alumno que suspendía la asignatura de Matemáticas era, por el contrario, un brillante líder de grupos. Por eso, acostumbra a crear grupos de trabajo para que impulsen proyectos. El hecho de trabajar con otras personas y no en solitario les obliga a desarrollar aptitudes que, cuando tengan que desenvolverse en el mundo adulto, les serán necesarias. Les obliga, por ejemplo, a encontrar puntos en común, a gestionar mejor el tiempo o a adaptarse a las necesidades del grupo. La experiencia de Fran es muy positiva porque estos adolescentes se responsabilizan del trabajo y los resultados son espectaculares.

 

Retrato de alumna emprendedora del instituto L'Om de Picassent y campo

 

Como ejemplo pone al grupo que formaron Carlos, Preisi, Maria, Anna y Natàlia. Cursaban la asignatura optativa de Iniciativa empresarial para segundo de bachillerato y aceptaron el encargo de Fran, quien les había propuesto pensar en un proyecto que aportara valores a la sociedad. Recuerdan que no conseguían dar con ninguna idea que les convenciera, hasta que un día empezó a entrar humo en el aula donde estaban. Detectaron que era de la paja del arroz que los campesinos de la zona suelen quemar entre septiembre y octubre, ¡y se les encendió la bombilla! Como dicen todos al unísono, decidieron “convertir un residuo en un recurso”. 

Con esta idea, empezaron a investigar y descubrieron que, en lugar de quemar esa paja y contaminar el medio, podían extraer un ácido (el levulínico), que se puede usar como abono para acelerar el crecimiento de la vegetación en zonas deforestadas. Este paso fue muy importante para el grupo, especialmente para los más desmotivados. Con su propósito de preparar a los alumnos para el mundo real, Fran los animó a presentarse al Desafío Emprende de EduCaixa, que premia los mejores proyectos desarrollados en el programa Jóvenes Emprendedores y que encajaba perfectamente con el espíritu de la asignatura. 

Los chicos del IES L’Om fueron escogidos entre los 35 grupos que fueron al Campus de Barcelona, donde hicieron evolucionar su proyecto gracias a la formación y asesoramiento que recibieron por parte de especialistas de distintos ámbitos y, finalmente, fueron uno de los cinco equipos seleccionados para viajar a Silicon Valley, en San Francisco. Allí tuvieron la oportunidad de seguir desarrollando su idea de proyecto gracias a las visitas a empresas pioneras de la industria más avanzada del mundo. La experiencia no solo les permitió seguir progresando en su producto, que algún día esperan sacar al mercado con el nombre de BioBexa, sino que además les dio confianza y herramientas para lanzarse al mercado laboral con las máximas garantías.

 

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