Miguel Ángel Díaz nació en Polígono Sur. Los taxis prefieren no parar en esta barriada de Sevilla donde los niños no salen a jugar a la calle y una mala mirada puede desencadenar una pelea. Cuando era pequeño, Miguel Ángel pasaba la mayor parte del tiempo en el piso que hoy comparte con sus padres, su hermano, dos perros y un gato (al que ha bautizado como Azul en honor a Rubén Darío). Allí pasaba horas leyendo libros que le permitían evadirse de los momentos más difíciles y que, al mismo tiempo, despertaron la vocación que lo ha llevado a convertirse en un joven estudiante de Literatura. Ahora Miguel Ángel no se imagina sin estudiar Filología Hispánica, y agradece que Radio ECCA, con el apoyo de CaixaProinfancia, le ayudara a conseguirlo.

Esta asociación, que nació en las islas Canarias con el objetivo de ofrecer formación a las personas en riesgo de exclusión social, abrió hace 15 años un modesto local en Polígono Sur con la ayuda del programa CaixaProinfancia que, de este modo, persona a persona, colaborando con entidades sociales, contribuye a mejorar las oportunidades de futuro, de desarrollo social y educativo de las familias en situación de pobreza.

 

Retrato de Miguel Ángel Díaz, estudiante de literatura

 

Entonces Miguel Ángel tenía ocho años y, junto a su primo, fue uno de los primeros niños que se asomó por la puerta. Allí conoció a Rosario, a José y a otros educadores –que se convirtieron en referentes y a quienes trata como si fueran de la familia–– y se le abrió todo un mundo. Más allá de la oportunidad de recibir clases de repaso u orientación psicológica, participó en todo tipo de actividades, como talleres de manualidades o juegos compartidos, y también entró en contacto con otros niños y niñas con quienes compartir aficiones. De hecho, fue aquí donde dio sus primeros talleres de escritura.

Cuando rememora aquellos años, Miguel Ángel recuerda que, aunque estaba previsto que los niños estuvieran solo un par de horas al día, él y su primo se pasaban allí las tardes enteras; y a los 12 años escribió una carta a la dirección solicitando que ampliaran la edad de admisión hasta los 16.

Pero los recuerdos más emotivos son los relacionados con los campamentos de verano, cuando niños y monitores pasaban un par de semanas en el campo. Allí tenía la sensación de que la vida empezaba de nuevo y que todo era posible, incluso escribir su propia historia. Y eso es lo que está haciendo hoy Miguel Ángel. Siempre que puede colabora en Radio ECCA, donde ha sido monitor durante muchos años, y empezará el cuarto curso de la carrera. Además, ha encontrado tiempo para dirigir un taller de escritura, donde trabaja sus poemas y relatos. Si mira hacia el futuro, se imagina igual que ahora: luchando por seguir escribiendo su historia, y ayudando a escribirla a quienes todavía no tienen una. Él sabe mejor que nadie que la ayuda es una cadena.

 

*Conoce todas las historias de la campaña Persona a Persona aquí.