El slime fue la sensación del día. Niñas y niños hacían cola para crear su pedacito de masa brillante y pegajosa de este fluido no newtoniano. Mientras tanto, en la plaza de CosmoCaixa una pareja de gigantes y varios cabezudos de Calella daban vueltas al son de la gralla. Mirases donde mirases, había criaturas correteando, jugando y riendo. El motivo de tanto alboroto era la celebración de la 8ª edición del Día del Voluntario de ”la Caixa” 2019 en Barcelona, una jornada lúdica festejada en 42 actos por toda España en la que participaron un total de mil voluntarios y más de cinco mil niños y niñas en situación de vulnerabilidad.

A Sofía, de la escuela Màrius Torres, lo que más le gustó fue el hinchable del futbolín: “¡La pelota era dura, y casi marco un gol!”. Alex, del Esplai La Gresca, nos animó a seguir su coreografía al ritmo de una canción de Michael Jackson. Una niña del Centre Diari Sant Josep nos interrumpió para decirnos con una sonrisa de oreja a oreja que se estaba divirtiendo un montón. Fue un no parar. También hablamos con varios adolescentes, que nos compartieron sus peticiones para el año que viene: a Deborah le gustaría que hubiera muñecas Nancy para poderlas peinar, y a Joan Manel le encantaría poder tocar instrumentos y hacer un taller de jardinería.

 

 

Como nos dijo Anabel, trabajadora de la asociación sin ánimo de lucro INVIA, ese día en CosmoCaixa se notaba el calor de las entidades y de los voluntarios. “Es una gran ocasión para hacer comunidad y sensibilizar, además de ser ideal para que las familias que normalmente no pueden acceder a este tipo de eventos, lo disfruten”. De hecho, uno de los objetivos principales de la jornada de este año eracontribuir al desarrollo y la integración de los menores en riesgo de exclusión social a través de distintos talleres lúdicos, artísticos, culturales y medioambientales.

La red de Voluntarios de ”la Caixa” dio sus primeros pasos en el año 2005. Por aquel entonces estaba formada por trabajadores, extrabajadores, familiares y amigos de la entidad. Catorce años más tarde, la asociación entra en su adolescencia con una fantástica salud y ahora los clientes también pueden dedicar parte de su tiempo a las miles de actividades que benefician y acompañan a más de 200.000 personas al año.

Como nos contó Ferran, voluntario y coordinador de actividades de salud y gente mayor, “hay actividades con un perfil de cambio, que requieren una dedicación más continuada, y otras con un perfil más festivo y lúdico. El Día del Voluntario es claramente lúdico, pero, además, es mucho más que un día”. Josep Prats, otro voluntario y extrabajador de la entidad, nos dijo que una de sus actividades favoritas es llevar a un grupo de chavales a visitar el Museo del Barça. “Una experiencia inolvidable para todos, ¡hasta para los pequeños hinchas del Madrid!”.

Mientras explorábamos todo lo que iba sucediendo (lanzamiento de cohetes, dibujo, deporte, etc.), charlamos con familias de Pakistán y de la República Dominicana y nos cruzamos con Denisse, una chica de 14 años que había venido con sus compañeros del Centro Residencial de Acción Educativa (CRAE) María Reina. Denisse nos dijo que de mayor quiere ser psicóloga porque le gusta “analizar el comportamiento humano” y, cuando le preguntamos por la importancia de la jornada, no titubeó: “En el Día del Voluntario los niños y niñas interactúan y se divierten”.

A juzgar por las caras de emoción de los padres y madres, no nos quedó claro quién estaba más contento de haber podido celebrar esta octava edición del Día del Voluntario. Lo que sí saltaba a la vista de todos era la necesidad de este encuentro. Que por muchos años más se pueda seguir celebrando la noble tarea del voluntariado, porque son precisamente los voluntarios quienes nos recuerdan a diario que es posible un mundo mejor y más solidario.

 

Texto: Laura Calçada
Fotografía: Arnau Rovira