“Que las matemáticas sean más divertidas y el patio, más grande.” Estos son los deseos de Walid, un niño de 11 años vivaz y espabilado que acaba de empezar su curso escolar con alegría. Gracias al apoyo del programa CaixaProinfancia, este año 84.955 niños, niñas y jóvenes de toda España en situación vulnerable recibirán kits de material escolar adaptados a cada ciclo educativo. Durante el año, además, también se facilitará a las familias clases de refuerzo escolar, talleres, actividades de ocio y tiempo libre, entre otras ayudas. Todo, con una meta muy clara: dar a todos los estudiantes las herramientas básicas para empezar a construir su futuro.

Vanessa, estudiante de 3º de  ESO en el Instituto Vall d’Hebron de Barcelona, nos cuenta que su cuerpo está en el aula, pero que su cabeza está ya soñando con ese futuro próximo. La cercana celebración de sus 15 años y la profesión a la que se quiere dedicar —tiene decididísimo que quiere ser sexóloga— ocupan sus pensamientos.

 

 

Este nuevo curso, la Fundación ADSIS de El Carmel ayudará a Walid, Vanessa, Verónica, Fatumata y hasta 160 niños y jóvenes a navegar satisfactoriamente tanto por sus estudios como por su vida personal. Para estar bien preparados para el primer día de clase, han recibido ya la mochila y el material escolar que les facilita ”la Caixa”: un estuche con bolígrafo multicolor, lápiz, goma y sacapuntas, lápices de colores, una libreta A4, un juego de reglas, un compás y una calculadora científica. “En la libreta escribiré o dibujaré lo que tenga ganas de hacer en cada momento”, dice Walid, y “el semicírculo también me irá bien, porque el año pasado rompí el mío un día que estaba frustrado en clase de Mates”.

Este será el tercer curso que Vanessa acude al centro ADSIS después de clase. Explica satisfecha que el curso pasado consiguió subir la nota de Física y Química hasta un flamante 9, gracias a la ayuda que recibió de su educadora. Lo que más disfrutó fueron los talleres de cocina y las salidas a los parques. Su hermana Verónica, que la escucha atentamente, añade: “Y cuando celebrábamos algo, lo celebrábamos bien”, recordando el carnaval del año pasado en ADSIS, en el que ella se disfrazó de vaca y Vanessa, de unicornio.

“Entre los educadores y los chavales se crea un vínculo”, dice Melania, una de las coordinadoras del centro abierto ADSIS de El Carmel. Cada niño tiene su referente educativo con quien comparte sus inquietudes y necesidades. El equipo está formado por educadores sociales.

Los educadores hacen hincapié en el hecho de que su labor es de apoyo educativo y no solo de refuerzo escolar, porque aparte de ayuda con los deberes, los niños también disfrutan de momentos lúdicos (juegan a fútbol y a básquet, aprenden informática, hacen salidas culturales) y, además, trabajan las emociones y las habilidades relacionales. “Aprenden a conocer y reconocer las propias emociones y las de los demás, y a gestionarlas”, dice Anna, coordinadora de los más pequeños.

A Vanessa este curso le toca pasar al “ADSIS de arriba”, como llaman coloquialmente al centro ADSIS de la calle de Llobregós. Ella se muestra un poco reticente, hasta que Nacho, psicólogo y educador, le explica la nueva dinámica: “El objetivo de ir allí es que te conviertas en una mujer responsable. El nuevo centro es un espacio para probar cosas nuevas”. Nacho le cuenta que los talleres los votarán los jóvenes el primer día, y luego los educadores programarán los más votados. También le habla del PEI (Proyecto Educativo Individual): cada joven creará su itinerario personal. A lo mejor alguien necesita más tiempo para hacer deberes de Lengua y, otro, más rato ensayando con la guitarra porque es su pasión.

“Si sabes lo que quieres, va a ser fácil”, afirma Nacho. Y Vanessa sale optimista de la charla. Por lo que se refiere a talleres, votará cocina, básquet y juegos al aire libre. Ella sabe que todo le irá bien, porque tiene una meta muy definida: lo primero que le pedirá a su referente educativo será conocer la labor de una sexóloga, para aprender más cosas sobre la profesión de sus sueños. A las puertas de la adolescencia y del nuevo curso escolar, Vanessa y el resto de los chicos y chicas son plenamente conscientes de la importancia de su rendimiento escolar a la hora de proyectar su futuro. Un porvenir que, con la ayuda del programa CaixaProinfancia, los profesionales de las diferentes entidades y las decididas personalidades de los alumnos, se les augura brillante no, lo siguiente.

 

Texto: Laura Calçada
Fotografía: Rita Puig-Serra