A finales del verano pasado, Jefferson David Colorado tenía poco más que un sueño y muchas ganas de cumplirlo. Tras seis años trabajando como entrenador personal y muchos formándose, de pronto se vio sin trabajo, sin dinero y ante un futuro incierto. Sin embargo, en este pequeño revés de la vida, Jefferson no vio un fracaso, sino una oportunidad. Ahora que se había quedado sin empleo quizás fuera el momento de dar el paso y lanzarse a lo que siempre había querido hacer: montar su propio gimnasio. Siete meses después, Monster Fitness Center no es solo una realidad, sino también un proyecto que no para de crecer.

 Todo camino empieza con un primer paso. En el caso de Jefferson, fue el de cruzar la puerta de su oficina bancaria. “Antes de quedarme sin trabajo ya tenía en la cabeza la idea de montar mi propio gimnasio, incluso ya había hablado con una inmobiliaria. Pero, al quedarme desempleado, vi mucho más difícil que el banco confiara en mí”, recuerda este ecuatoriano afincado en Santander. Aun así, hizo de tripas corazón y se dirigió a la oficina. Para su sorpresa, no solo escucharon su idea, sino que hasta le pusieron en contacto con el programa de Autoempleo Incorpora de la Obra Social ”la Caixa”. Allí Jefferson conoció a Javier Suárez-Olea, técnico del Punto de Autoempleo Incorpora en la entidad Cantabria Acoge. Gracias a su asesoramiento, Jefferson consiguió también un crédito de MicroBank. Su sueño ponía, por fin, rumbo a la realidad.

 

 

Si montar un negocio propio es lanzarse a explorar nuevos caminos, los técnicos Incorpora son la brújula de esa aventura. A través de un acompañamiento integral, fruto de una estrecha relación con los usuarios del programa, los técnicos guían, orientan y, si es necesario, hasta desvían. Porque, como señala Javier, “valorar la viabilidad de un proyecto a veces significa también dar un ‘no’ por respuesta o aconsejar, por ejemplo, que no pidan un préstamo, puesto que en el futuro puede volverse en su contra. Al final, el objetivo a corto plazo no tiene por qué ser montar un negocio. Lo primero es animarlos a desarrollar su idea. A partir de ahí, se puede ir por fases o hasta parar y luego relanzarlo. Lo que cuenta es que, una vez que uno dé el paso, esté bien dado”, afirma.

En los tres meses que lleva abierto, Monster Fitness Center tiene ya más de 80 socios y está en proceso de abrirse un segundo local. ¿El secreto del éxito? Probablemente, la capacidad que tiene Jefferson para transmitir a su clientela la misma pasión y perseverancia con la que lleva su negocio. Amante confeso de los retos, paciente y tenaz, admite que su mayor satisfacción es poder ayudar a la gente a cumplir sus objetivos, verlos felices tras comprobar que un duro esfuerzo tiene recompensa. “Tenemos una clienta que se ha propuesto perder 40 kg y, en una semana, ya ha perdido tres. Es fantástico poder ayudar a que los demás hagan realidad sus objetivos”. Curiosamente, es lo mismo que le gusta a Javier de su trabajo. “Ver a alguien que has ayudado feliz tras la barra de su bar, frente a su máquina de costura o atendiendo a gente en su gimnasio es la mayor recompensa”, afirma el técnico. “Es gente que ha trabajado muy duro para poder cumplir su sueño y que se lo merece”.

Para Jefferson también hubo momentos difíciles, días en los que llegó a pensar que nada de esto se haría nunca realidad. La fuerza para seguir adelante la encontró en su madre y en su hija de cinco años, que ya es una pequeña gran apasionada del deporte. “Un día me dijo: ‘Papá, cuando sea mayor quiero ser como tú’. Solo por eso ya ha valido la pena todo el esfuerzo”, reconoce.

 

Texto: Patri di Filippo