No quería pasarme la vida preguntándome qué hubiera pasado si hubiese estudiado lo que me gusta: el mar. Mi madre tiene una farmacia y se me da muy bien la química. Así que todo el mundo me dijo que me metiese en Farmacia que, además, era una profesión “muy de chicas”. A los tres años lo dejé y empecé a estudiar Ciencias del Mar. Ahora no me imagino cómo sería mi vida sin bucear y sentir que estás en otro mundo y toda esa tranquilidad que me transmite. No dejéis que nadie os diga qué tenéis que estudiar, ni os conforméis con los estereotipos. Iniciativas como Hypatia Project, apoyada por la Obra Social ”la Caixa”, son esenciales porque apoyan que la ciencia también es cosa de chicas.

A todos nos viene la misma imagen cuando oímos la palabra tiburón: ese monstruo asesino de las películas. Sin embargo, la realidad se aleja mucho de esa idea. Los tiburones son animales increíbles que llevan en nuestro planeta más de 400 millones de años. ¡Más que los dinosaurios! Y no se han extinguido porque están diseñados de una manera alucinante, preparada para adaptarse a cualquier cosa. Pero ahora, el ser humano, con la pesca accidental, la contaminación de los océanos y el mercado de aleta de tiburón, los está haciendo desaparecer. Desde los años 70 hasta hoy algunas especies de tiburones han desaparecido hasta en un 99 %.

Uno piensa: ¿cómo puede recorrer la pajita de mi zumo miles de kilómetros, hasta una isla en México, y bajar a muchos metros de profundidad hasta alcanzar un tiburón? Primero, al mar no llega una pajita sino más de diez millones de toneladas de plástico al año, además del 80 % de las aguas residuales. El tiburón es un depredador que está en la cima de la pirámide alimentaria, así que la contaminación va subiendo y extendiéndose por los escalones de la cadena y él se la acaba comiendo toda. Pero reducir el uso de plásticos está en nuestras manos. Es increíble lo que puedes conseguir solo dejando de usar pajitas o bolsas de plástico. Hay tanto plástico que no podemos evitar —como el que está en los smartphones— que al menos el que sí, evitémoslo.

 

 

Si se extinguieran, sería una catástrofe. Al estar en la cima de la cadena alimentaria, juegan un papel esencial en todos los ecosistemas. Controlan las poblaciones, y las regulan para que no crezcan demasiado. Si los eliminamos de un ecosistema, terminaría habiendo demasiados bonitos, por ejemplo, que comen zooplancton, que a su vez come fitoplancton. O sea que en un ecosistema sin tiburones habría demasiado fitoplancton, entre otras cosas. Sin los tiburones, el mar no sería como lo conocemos. Quizás no habría ni arrecifes de coral, ni nada.

Los tiburones me han enseñado que no somos nada y que la ciencia no se termina nunca. Realmente, el cerebro del tiburón es muy pequeño. Pero su capacidad sensorial es enorme. Además de nuestros cinco sentidos, con los puntitos que tienen en el morro perciben campos eléctricos y con las líneas laterales detectan vibraciones y pueden orientarse. Su capacidad sensorial es tan grande que no podemos ni imaginárnosla. Intentamos explicarla con el razonamiento, llamando decisiones a sus acciones, humanizándolos. Pero ellos no funcionan así. Creemos que sabemos mucho y que podemos explicarlo todo, pero luego, cuando nadas cerca de un tiburón, todo lo que te vienen son preguntas y me fascina pensar “aunque lo tenga aquí, a mi lado, ¡qué desconocido es!”.

“La gente solo protege aquello que ama. Y para amar algo, tienes que conocerlo.” Es una frase de Jacques Cousteau —en el que se inspiró, por cierto, Wes Anderson para el personaje de Steve Zissou y su loca tripulación de gorro rojo y camisa azul en Life Aquatic—, y es también mi máxima. Gracias a los acuarios hemos conseguido mucha información sobre los animales marinos. Son muy útiles y los apoyo. Pero hasta que no vas al mar no lo conoces de verdad. Y una vez que lo conoces, tu sensibilidad hacia él cambia, empiezas a amarlo y lo quieres proteger de verdad. Por eso hay que educar a niños y niñas desde muy temprano en el respeto al mar y a todas sus especies.

Texto: Gádor Muntaner, oceanógrafa
@gadormunta