La cuenta atrás está a punto de concluir: este jueves, 22 de octubre, se dará a conocer el fallo del Concurso de Relatos escritos por personas mayores organizado por la Fundación ”la Caixa” en colaboración con RNE en su duodécima edición. Este año será en una ceremonia on-line por la pandemia, que no ha logrado contener la participación. “No hay razón sociológica ni literaria para ello, entiendo, pero es extraordinario. No ya el número de relatos recibidos, que no deja de crecer, sino cómo mejora la calidad año tras año”, cuenta el escritor Fernando Schwartz, quien forma parte del jurado desde los inicios del concurso. Para seguir la entrega de premios en directo, puedes inscribirte aquí

Las historias se amontonan en folios sueltos, en un cuaderno manoseado e incluso, en el caso de los más avezados, en el ordenador, hasta que un día se deciden a mandarlas a un concurso como el que desde hace 12 años organizan la Fundación ”la Caixa” y RNE para mayores de 60 años. Quizá por el confinamiento, este año han tenido más tiempo para escribir y “se han recibido más que nunca”, como apunta Fernando Schwartz, quien aclara, no obstante, que el coronavirus no ha copado la temática. 

“El peso de los relatos no descansa en la pandemia, sino en el proceso de envejecimiento y, muchas veces, en la frustración. Eso sí, se ha notado quizá una mayor variedad de temas”, explica el escritor, para quien, “en general, las historias escritas por personas mayores tienen cierta tendencia hacia el pesimismo”. “Hay uno que es literariamente magnífico, profesional, una pieza brillante”, agrega mordiéndose la lengua para no dar más pistas, pero sin poder ocultar que está deseando que se conozca en el streaming que se emitirá desde los estudios de RNE y la sede de la Fundación ”la Caixa” en Barcelona el día 22.

 

ilustración concurso relatos personas mayores RNE

 

Al escritor y ganador del Premio Planeta 1996 le gusta la experiencia de valorar estas historias. “Se nota que hay quien escribe de forma habitual, pero también los que lo hacen por primera vez y se han detenido a analizar lo que pasa por sus vidas. Creo que es muy destacable, incluso cuando su escritura no es profesional. Pero es ese trasfondo de la reflexión sobre la vida, que está siempre presente, el que más aporta”, comenta. 

Reconoce que ha sido “complicado” decidirse y no deja de animar a la gente a que escriba: “Creo que es esencial, no solo para que lo leamos los demás, sino para abrir la puerta a ese torrente de pensamientos y sentimientos que pugna por salir”. Por eso, aplaude iniciativas como esta, amparadas por el Programa para Personas Mayores de la Fundación ”la Caixa”

Confiesa también que él siempre juega a adivinar si lo ha escrito un hombre o una mujer: “Y nunca me equivoco porque hay un ritmo en la escritura y en la forma de usar los sentimientos y las palabras que me hace distinguir si es un escritor o una escritora”. Como es el caso de la vallisoletana Gloria Martín, ganadora de la categoría de microrrelatos (con un límite de 100 palabras) en el 2019, y que por tanto este año ha formado parte también el jurado. “Me hacía ilusión vivir las dos caras de la moneda, pero ¡qué difícil!”. Lo que más le ha llamado la atención “es la disparidad de criterios y el momento de la votación, porque tú puedes tener muy claro que algo te ha encantado, y quizá otro escrito te ha llegado menos, pero luego oyes a los otros miembros del jurado y te hacen plantearte cosas y redescubrir lo que has leído”. 

Se muestra agradecida por iniciativas como esta, que animan a los que, como ella, escriben, con una intensidad que, según confiesa, va por temporadas. “En el confinamiento, por ejemplo, he escrito mucho más, pero lo hago habitualmente. Si no lo hiciera, me asfixiaría con las emociones”, dice. Es de las que escriben a mano y tiene un cuaderno para cada uno de sus cuatro nietos. Pero luego está esa escritura más íntima, esas reflexiones que quizá no comparte: “Escribir es como el cuidado de mi jardín interior”. Lo cultiva sobre todo con la lírica, así que anima “a que organicen uno de poesía”.

Otro tanto hace Ramón Llanes desde la provincia de Huelva, quien también la pasada edición ganó el primer premio en la categoría de relatos (máximo de cuatro folios) y, por tanto, también ha estado en esta ocasión en el otro lado. “Considero que se está escribiendo cada vez más y mejor. Eso es evolucionar para que la cultura tenga presencia en la vida de las personas”. 

La escritura ocupa todos sus días. Dedica a ello entre seis y ocho horas diarias. “Y cuando no escribo, estoy organizando un acto literario o presentaciones de libros. Porque ese es el mundo en el que me muevo ahora que estoy jubilado: leer y escribir”. No es la primera vez, de hecho, que está en un jurado, pero le ha impresionado el número de participantes de esta convocatoria. Pese a que reconoce el lado amargo de muchas de las historias que han pasado por sus manos estos días, prefiere destacar “esa necesidad de la esperanza y de transmitir un mensaje” que destilan los relatos de los finalistas.

 

Texto: María Sánchez-Campa