Green Book no es solo la película ganadora de los Óscar, es también una declaración de intenciones. Porque la convivencia intercultural es inexcusable, en cualquier rincón del planeta. En Las Norias de Daza (El Ejido), la diversidad étnica, con un altísimo porcentaje de población inmigrante, así como la baja renta per cápita de sus habitantes, convierten este territorio del poniente andaluz en una zona prioritaria para la asociación CODENAF —de las pocas a nivel nacional gestionadas por las propias personas inmigrantes, en este caso procedentes de Marruecos. Respaldados por el Proyecto de Intervención Comunitaria Intercultural que impulsa la Obra Social ”la Caixa”, el balance después de seis años de trabajo es claro: “La calidad de la convivencia es mucho mejor a día de hoy”.

Kaoutar Boughlala, nacida en Tetuán, fue una de las jóvenes universitarias marroquíes en Granada que decidió, junto con un grupo de compañeros, crear en 1996 una asociación para trabajar el fenómeno de las migraciones, desde el país de origen hasta la integración en la tierra de acogida. Más de 20 años después, Boughala sigue al frente de CODENAF (Cooperación y Desarrollo en el Norte de África), entidad con una sólida red de centros en toda Andalucía, que trabajan la gestión de la diversidad en las zonas más desfavorecidas y con mayor grado de interculturalidad de toda la región.

 

 

Pionera por ser una de las primeras asociaciones fundadas y gestionadas por personas inmigrantes procedentes de Marruecos, CODENAF lleva a cabo, a este respecto, un trabajo de especial relevancia en El Ejido (Almería), un municipio con más de 30.000 extranjeros censados —marroquíes, en su mayoría— donde se desarrolla el Proyecto ICI para fomentar la convivencia y el respeto al diferente.

“Actualmente contamos con más de 9.000 personas acogidas a este programa en El Ejido”, explica Kaoutar Boughlala, quien, después de seis años de trabajo comunitario en la zona, hace hincapié en que, “desde el 2012 hasta hoy, la calidad de la convivencia y de la mirada hacia el otro ha mejorado mucho. Y no es una impresión personal, son datos de la encuesta anual que realiza la Obra Social ”la Caixa”, desarrollada con una metodología científica, y que este año ha dado unos resultados muy positivos”, asegura.

Para Kaoutar, la polarización actual de la política en Andalucía, con la aparición de discursos que echan por tierra, en algunos casos, el trabajo en favor de la tolerancia y el respeto al inmigrante, “no afecta a la vida diaria”. “Una cosa son los discursos políticos y otra, la aplicación de esas políticas, que no ha llegado aún”, explica la directora de CODENAF, que asegura que su asociación trabaja “el problema de la cotidianeidad, donde se encuentra la verdadera convivencia. Existe una contradicción. La crisis ha creado un clima de incertidumbre difícil de gestionar a nivel personal y colectivo. El inmigrante tiene rostro y es fácil de identificar, así que le han puesto cara a un supuesto culpable. Sin embargo, muchos de ellos se han sorprendido: no se sienten mal vistos ni atacados. En el día a día se convive con menos recelo del que parece y la gestión de la diversidad es menos traumática”, insiste Kaoutar Boughlala, que detiene su discurso para hablar del trabajo de CODENAF en Las Norias de Daza, el barrio más deprimido del poniente almeriense.

Gracias al Proyecto ICI, la asociación tiene una relación directa con la población a la que atienden: “Acuden a nosotros por referencia”, asegura. Clases de español —“el primer paso para una verdadera integración”—, asesoría jurídica y formación profesional jalonan el trabajo de CODENAF en la zona, al que se le suma un proyecto que lucha contra la pobreza infantil llevado a cabo en colegios, “donde trabajamos con niños y familias en situación de vulnerabilidad en cuestiones de ocio y tiempo libre”. Junto a las actividades lúdicas, hay un brazo de este programa enfocado a la atención directa de jóvenes expulsados de las aulas, así como, en su previo paso, de prevención del absentismo. “Entendemos que la educación es la base de todo”, sostiene Kaoutar.

Y de la educación a la cultura: realización de cortos cinematográficos, exposiciones y actividades literarias adornan la vida diaria en Las Norias de Daza, la pedanía de El Ejido en la que, precisamente, se ha desarrollado este mes de febrero la primera edición de La Semana de las Letras y las Artes, en el marco del Proyecto ICI. “Ha sido una edición en la que se han realizado numerosos talleres, tanto en los diferentes centros educativos como en la biblioteca municipal; hay que destacar la realización de un encuentro poético-literario abierto a toda la comunidad, al que han asistido un número muy elevado de personas interesadas. El acto ha consistido en una clara apuesta del territorio por la cultura y la convivencia intercultural”, señala la directora de la asociación.

 

Texto: Amalia Bulnes
Ilustración: Lorena Ribera