Imagina un mundo donde pudieras comprar antimapas para encontrar caminos que aún no existen. Imagina tener en tu casa un desordenador para recombinar aleatoriamente textos y fotos cuando andes corto de ideas. Cierra los ojos e imagina. Es sencillo: solo tienes que desaprender lo aprendido. La exposición fotográfica “Todo es posible” recoge cuatro maneras de mirar a la infancia, cuatro maneras de acercarnos al mundo de los niños y aprender a mirar como ellos.

Decía el escritor de cuentos italiano Gianni Rodari que uno puede entrar por la puerta principal o, mucho más divertido, colarse por la ventanita de la puerta como hacen los niños. Y es que la infancia es esa etapa privilegiada en la que todo es aún posible, en la que realidad e imaginación conviven sin problemas. Aunque ahora esa etapa quede lejos, siempre podemos redescubrirla si estamos dispuestos a encogernos lo suficiente como para caber en el hueco de una de sus ventanas. Y hay infinitas maneras de hacerlo. Una es la exposición Todo es posible”, que convierte los espacios que recorre en un portal a ese lugar tan vivo y emocionante en el que habitan los más pequeños.

 

 

La muestra, que ha pasado por el Palau Macaya y el Camp Nou y que podrá verse del 5 al 12 de noviembre en la Sala Plana de l’Om de Manresa, es una invitación a ser más que espectadores, a meternos de lleno en el mundo de los niños para mirar a través de sus ojos. Así, podremos recorrer la cotidianidad en blanco y negro de la mano de Sunsi Albets o los universos a medio camino entre la realidad y la ficción que crea Joan Locubiche. Podremos viajar a través de los retratos a todo color y las sonrisas de Rubén Quintas o sumergirnos en las luminosas fotografías de Víctor López. Cuatro fotógrafos diferentes, cuatro estilos y cuatro miradas, porque hay tantas maneras de mirar a la infancia como formas de ser niño.

Un viaje, además, que no termina en las fotografías. “Todo es posible” es la ventana cultural por la que entrar en #Invulnerables, un proyecto mediante el que la Obra Social ”la Caixa”, con sus programas CaixaProinfancia e Incorpora, junto con la Fundación FCB y la Generalitat de Catalunya, lucha para que todos los niños y todas las familias puedan tener las mismas oportunidades. Un reto difícil, pero alcanzable. A veces —nos enseñan los niños—, lo imposible no lo es porque no pueda conseguirse, sino porque quizás no estemos acostumbrados a imaginarlo.