El teatro es una de las formas artísticas más completas: tiene algo de literatura en los textos, algo de danza en los movimientos de los actores y algo de artes plásticas en la puesta en escena. Su carácter colectivo lo convierte, además, en una herramienta formativa fundamental. Sin embargo, sigue siendo una asignatura pendiente en nuestro sistema educativo. A través de la historia de tres grupos de teatro nacidos en centros de secundaria de España, el documental ¡A escena! muestra el potencial del teatro para fomentar las capacidades instrumentales, expresivas y de convivencia de niños y jóvenes.

En los colegios hay hueco para el teatro, pero es pequeño. Entre las lecturas obligatorias para secundaria hay obras de Lorca y de Beckett, de Molière o de Poncela. Sí, en clase se lee teatro, pero pocas veces los alumnos se suben a un escenario. Las historias del documental ¡A escena!*, producido por CaixaEscena, reflejan, en cambio, las ventajas de apostar por la creación teatral como herramienta educativa. La pieza, además, ha sido galardonada con dos premios por su labor comunicativa: el oro en los premios Eikon, en la categoría de Sostenibilidad y Educación, y el bronce en la categoría fílmica de los Stevie Awards.

 

 

Y para reflexionar sobre la importancia de que los chavales puedan hacer teatro, escribir sus propios textos, convertirse en actores o crear escenografías en las aulas, el documental parte de una pregunta fundamental: ¿debería el teatro ser una asignatura obligatoria? Para José Sanchis Sinisterra, reconocido dramaturgo y ponente en una de las jornadas CaixaEscena, no hay sombra de duda. “El teatro es una herramienta educativa en el sentido amplio de la palabra: de constitución y formación de ciudadanos”, afirma. “En ese sentido, yo creo que debería ser una materia obligatoria en el ámbito docente, porque su papel estructurador de los caóticos procesos de la adolescencia es fundamental”.

Los adolescentes, a caballo entre la infancia y la vida adulta, pueden sentirse perdidos, sin saber quiénes son. Pero sobre un escenario uno puede jugar a ser una persona, y otra, y otra, y probar personajes hasta descubrir cuál es el que mejor le va. Y, además de ser una vía para conocerse a uno mismo, el teatro también sirve para conocer el mundo y a los demás. “El trabajo de la escritura es un trabajo muy solitario. En cambio, en el teatro tienes que compartir el texto”, prosigue Sanchis. “Esa es la maravilla que tiene: el ego que participa tiene que someterse al nosotros, al colectivo.”

 

 

*Tras su paso por Madrid, el documental ¡A escena! se podrá ver el 28 de noviembre en CaixaForum Sevilla, el 23 de enero en el Teatro Circo de Murcia, el 25 de enero en CaixaForum Barcelona y el 31 de enero en CaixaForum Zaragoza.

 

Fotografía: Marta Sesé