En abril de 1961, Yuri Gagarin, después de haberse convertido en el primer ser humano en llegar al espacio (lo hizo a bordo del Vostok 1), dijo: “Aunque solo había una persona a bordo de la nave espacial, se necesitaron decenas de miles para que fuera un éxito”. Ingenieros, científicos y demás profesionales encargados del vuelo y de la seguridad del cosmonauta soviético contribuyeron al hito. Y serán muchas más las personas que pondrán su granito de arena en el progreso de nuestro sociedad gracias al programa de becas de doctorado de ”la Caixa”. Este año pasado las becas reconocieron el trabajo de 77 jóvenes investigadores nacionales e internacionales que se incorporaron en las universidades y los centros de investigación de referencia del país. Hablamos con algunos de los talentos seleccionados en la convocatoria del 2018.

 

Clara Carbonell Ortiz (Madrid, 1994)
Doctorado en Ciencias de las Religiones en la Universidad Complutense de Madrid
“La investigación es el motor que mantiene en marcha al mundo.Por desgracia, el término está cargado de una semántica casi exclusivamente material: pensamos en ‘investigación’ y el piloto automático nos responde ‘medicina’ o ‘ingeniería’. ¿Pero qué pasa con la investigación en el ámbito de las humanidades? Aún recuerdo la cara que puso mi tutora en el instituto cuando decidí hacer el itinerario de humanidades, a pesar de que mis padres eran farmacéuticos y a mí me encantaba la química. Para ella, como para mucha otra gente, era un desperdicio de talento. Las humanidades están infravaloradas y creo que el desprestigio que las hostiga, aparte de inmerecido, no va sino a crecer en los próximos años. Los resultados que obtiene nuestra investigación no tienen un impacto tan instantáneo ni un alcance tan visible como los de ciencias, pero, para mí, la diferencia entre una sociedad que valora las humanidades y una que no es la diferencia entre una que se precipita, ansiosa, a un avance tecnológico, que en muchos casos no es ético, y una que tiene una perspectiva más holística, humana y compasiva.

Es importante no confundir ciencias de las religiones con teología. Muchas personas creen que estudio la Biblia desde las gafas de una teóloga. ¡Pero nada más lejos de la realidad! En mi programa de doctorado, se hace fenomenología de las religiones con un espectro de trabajo muy amplio y un enfoque aconfesional. No defendemos un dogma o práctica espiritual en particular, sino que nos zambullimos en el estudio de las religiones como otro camino más por el que explorar la riqueza de la mente y la historia humanas.

El día en que se publicaron los resultados y vi mi nombre entre los seleccionados para la beca de doctorado INPhINIT me sentí satisfecha, realizada, aliviada, feliz por el reconocimiento. En ese tiempo coincidieron varias circunstancias: había conseguido una financiación completa para hacer estudios doctorales en Oxford y en Cambridge, pero yo quería volver a España y aportar mi granito de arena aquí. Las becas FPU me habían sido denegadas, así que sentí que ”la Caixa” era la única que realmente apostaba por las humanidades en España y la única que me regalaba la oportunidad de contribuir. Sin duda, ha sido la beca que más importancia ha tenido en mi vida y la que más repercusiones tendrá en mi futuro”.

 

 

 

Max Wiesner (Soest, Alemania, 1995)
Doctorado en Física Teórica en el Instituto de Física Teórica de Madrid

“Empecé estudiando Física, luego me pasé a la Física Teórica, y después de haber hecho mi trabajo de fin de máster (Dilaton supergravity and near-horizon dynamics of supersymmetric black holes) en Bonn, llegué al Instituto de Física Teórica (IFT UAM-CSIC) de Madrid en octubre del 2018 para trabajar en la teoría de cuerdas.

En la investigación la clave es progresar. Y eso solo se consigue con unos estándares muy altos.

La excelencia es un estándar de calidad, pero también hay que ir más allá, pensar de manera creativa.

Sin investigación sería difícil entender el mundo en el que vivimos. Esta nos ayuda a hacer frente a ciertas dificultades en la vida y a superarlas, a comprender nuestro entorno y lo que estamos viviendo.

Creo que los resultados de cualquier investigación tienen que ser públicos y accesibles a todo el mundo, que cualquiera los pueda entender. A menudo los investigadores nos olvidamos de este aspecto, pero, al final, la divulgación y la presentación que hacemos de nuestros resultados es algo esencial cuando quieres conseguir financiación.

Me gustaría que la gente entendiera que la investigación realmente es un beneficio para toda la sociedad. Mi máximo objetivo es hacer una contribución a través de la investigación. Sé que a través de mi trabajo puedo cambiar el mundo de forma radical. También sé que no puedo hacerlo solo, sino en conjunto, sumándome al esfuerzo de otros investigadores. El mundo no cambia si no hay una lluvia de ideas, un trabajo en equipo”.

 

 

 

Andrés París Muñoz (Madrid, 1995)
Doctorado en Biociencias Moleculares, en el Centro Nacional de Biotecnología

“La excelencia es un término que uno no puede asignarse a sí mismo, sino que debe ser producto de lo que los demás ven de ti. La excelencia no se ejecuta, se recibe. Tiene que haber un grupo de personas convencidas de que algo es admirable.

Cuando me dijeron que había sido preseleccionado para la entrevista de la beca de doctorado INPhINIT, pegué un salto de alegría. No pude evitarlo. Estaba muy emocionado. Luego llegó el día en el que tenía que publicarse la resolución de las becas. Y no quise abrir el móvil. Me desperté, estuve como cinco horas en la cama sin hacer nada. Al final, me lo tuvo que decir mi pareja: ‘Estás dentro’. Creo que la primera sensación fue de estupefacción. No me lo creía. Mi plan vital era hacer la carrera y el máster, precisamente porque en aquel momento todos mis compañeros habían solicitado becas FPU y FPI y la cosa estaba muy mal, no concedían nada.

Cuando estás investigando, hay días en los que realmente piensas que vas a cambiar el mundo: las cosas salen, ves lo que tienes que ver… También hay otros días en los que tienes que reformularlo todo. Al final, el potencial de la ciencia para renovar el mundo, para mejorarlo, se ejecuta gracias a la fuerza motriz de las personas. Y cuantas más personas y con mejores ideas o más aptas para esa actividad, antes llegaremos a ese fin. En la investigación también hay que entender que todo ese potencial de la fuerza humana —y, por supuesto, también el de la fuerza económica— retribuye, aunque sea a largo plazo. Es una inversión de futuro”.

 

 

 

Texto: Carlos H. Vázquez