No fiarse y cuestionar la información que les llega. Es la principal lección que han aprendido los alumnos del colegio La Milagrosa Ikastetxea de Laudio (Araba) y del INS Torrent de les Bruixes de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), dos de los equipos premiados del Reto BeCritical de EduCaixa. Es la recompensa tras un intenso trabajo en el Campus Virtual, que este año se ha celebrado a distancia debido a la pandemia. Durante tres días han dado forma a sus proyectos, dirigidos a evitar las fake news, que en el contexto actual, pueden llegar a minar la salud de las personas. Hablamos con Nahia y Leire, del equipo vasco, y con Pau y Harmanpreet, del catalán, quienes confiesan que, tras el paso por el campus, se lo piensan dos veces antes de reenviar un mensaje en cadena que les llega a través de Whatsapp.

Una jornada de trabajo que empezaba a las nueve de la mañana y terminaba a las siete de la tarde. Y luego, los deberes. Esta ha sido la dinámica del grupo de Leire y Nahia y sus compañeras desde Laudio, y de Harmanpreet, Pau y el resto de su grupo desde Santa Coloma de Gramenet, durante los tres días del Campus Virtual que ha reunido este año a 308 estudiantes y 82 docentes de España, Portugal y Colombia con un objetivo común: impulsar proyectos que puedan ayudar a transformar el mundo. 

 

Composición de ventanas de exploradores con fake news

 

Confiesa Pau que “ha sido una pena no poder hacer este campus presencial, porque lo esperábamos con muchísimas ganas”. Y eso que él no iba a cambiar de comunidad autónoma, al contrario que Nahia: “Conocer gente y vivir esta experiencia nos llamaba mucho la atención”, dice la joven. Pero saber adaptarse a la realidad ha sido uno de los pilares del Reto BeCritical de este 2020. Y la importancia de la veracidad sobre las informaciones sanitarias, el otro gran eje sobre el que han trabajado estos dos equipos.

¿Quién te asegura que un remedio casero como beber café a cierta temperatura puede prevenir el coronavirus?”, se pregunta Leire. “Nadie. Y, sin embargo, nos creemos muchas noticias de ese tipo que, al final, juegan con nuestra salud”. Harmanpreet, por su parte, pone el foco en la cantidad de noticias falsas que se generan en un contexto de emergencia sanitaria como el actual. “Las fake news se han expandido muchísimo. Y si no sabes distinguirlas, o al menos cuestionarlas, pueden afectar a la salud de todos”. 

De hecho, el proyecto en el que han participado Harmanpreet y Pau empieza con las declaraciones del presidente de Estados Unidos preguntando en rueda de prensa a una asesora si sería posible inyectar desinfectante en pacientes con COVID-19. “Incluso las palabras de un presidente pueden ser cuestionables hoy en día”, reflexiona Guillermo García, el profesor que ha acompañado al equipo de Santa Coloma de Gramenet. “Participar en este campus, además de servirnos para nuestra propia evolución personal, nos ha ayudado a manejarnos con una noticia. Nos ha planteado un interrogante, a no fiarnos de primeras”, añade Nahia.

Pero no todo son peligros. Tener toda la información a un clic tiene también sus luces. Y una generación que ha nacido con el dedo encima del ratón se maneja como pez en el agua en la red. “Tener acceso a cualquier tipo de información al instante tiene una gran ventaja, porque ayuda a profundizar más sobre cualquier tema. El reto está en saber distinguir lo real de lo falso, porque entonces es cuando pasamos a ser una sociedad desinformada”, dice Pau. 

Iratxe Gaston, la profesora que ha guiado al grupo de Araba, comparte esta visión con Pau. “No puedo poner ninguna pega a que reciban información, pero les obliga a saber filtrarla. Es tan peligroso tener un solo canal de información como tener millones y no saber descifrar qué es veraz y qué no lo es. Y ahí es donde entra el espíritu crítico, que nos ayuda a discernir la información veraz”.

Y este es, precisamente, el punto de equilibrio que ambos equipos han encontrado en sus respectivos proyectos: cultivar el pensamiento crítico y desarrollar capacidades para poner en cuarentena informaciones que puedan no ser verdaderas. Un reto que, además, han realizado desde la “soledad” de sus casas, pero más conectados que nunca. Para Leire y Nahia ha sido más difícil trabajar en remoto, “porque estamos acostumbradas a hacerlo cara a cara”. Sin embargo, dicen que la compenetración del grupo ha sido mayor, así como el grado de independencia de cada una de las integrantes

Algo parecido ha ocurrido en el equipo de Pau y Harmanpreet. “Trabajar cada uno desde su casa nos ha ayudado a asumir roles muy específicos y hacer lo que a cada uno mejor se le da. Por ejemplo, si no hubiéramos tenido a Harmanpreet, que es muy bueno editando vídeos, el proyecto no hubiera salido igual”, dice Pau. 

También ha sido clave la compenetración entre docentes y alumnos. De hecho, la experiencia ha sido tan satisfactoria, que algunos alumnos hasta se plantean participar en futuros retos de EduCaixa. “Ahora que ya sabemos cómo funciona, tenemos muchas ganas de participar de forma presencial. Sería genial presentarnos al Reto BigData el año que viene”, dice Harmanpreet. 

 

Texto: Itziar Lecea