A veces las cifras pueden resultar aún más dolorosas que la imagen más potente: en su reciente informe “El futuro donde queremos crecer”, Save the Children señala que la tasa de riesgo de pobreza y exclusión afecta a un 28,3 % de los niños y niñas en España, es decir, a 2,2 millones de menores. Además, la ONG advierte de que, si no se toman medidas urgentes, más de una cuarta parte seguirá creciendo en pobreza en la próxima década. Para intentar ponerle remedio, solo cabe la movilización de la sociedad al completo: ciudadanos, entidades sociales, empresas y Administración. Promover ese compromiso de todos es el objetivo de la campaña #Invulnerables.

Sor Lucía Caram, directora de la Fundación Convento Santa Clara, y el padre Ángel, fundador y presidente de Mensajeros por la Paz, son los impulsores de esta iniciativa contra la pobreza infantil, que cuenta con el apoyo de ”la Caixa” y que supone un llamamiento urgente a la unión de todos los actores sociales bajo el lema Contra la pobreza infantil, contigo somos más fuertes.

“Tenemos que poner la pobreza en el centro de la atención y preguntarnos si nos podemos permitir que uno de cada tres niños viva en esta situación de vulnerabilidad”, explicaba sor Lucía el pasado miércoles 22 de enero durante la presentación del proyecto, y añadía: “No podemos dejar que la pobreza infantil siga siendo invisible. Queremos que salgan de la pobreza hereditaria, y eso solo lo vamos a conseguir igualando oportunidades”. Y para eso, concluía, es necesario un esfuerzo común “porque juntos somos más fuertes que la pobreza”.

 

Por su parte, el padre Ángel, que recientemente ha publicado un libro titulado Un mundo mejor es posible, hacía referencia a esa esperanza explicando que, para alcanzarla, es importante no negar la realidad: “No es posible que, en este Madrid del siglo XXI, si uno pasa por la plaza Mayor por la noche, aquello sea la ‘vía de los cartones’, con decenas de personas durmiendo allí, y entre ellas a veces hay niños y niñas. Eso hay que resolverlo. Nosotros venimos aquí para ayudar a remediarlo, queremos concienciar y decir que juntos tenemos más fuerza”.

Para impulsar la campaña #Invulnerables, ”la Caixa” ofrece su colaboración a través de CaixaProinfancia, que desde hace más de 10 años atiende a menores y sus familias. David Velasco, responsable del programa, explica que invertir en la educación de los niños y niñas y sus familias es el mejor ascensor social para romper ese círculo que transmite la pobreza de los padres a los hijos, y en esa línea se desarrolla su labor. En referencia a la campaña #Invulnerables, Velasco recuerda que “la cuestión clave es sumar. Los agentes públicos toman, sin duda, las grandes decisiones, pero nosotros somos complementarios. Todas las personas, en mayor o menor medida, pueden aportar algo para intentar paliar y resolver esta situación tan grave”.

Y al hilo de esa reflexión Velasco evoca un aforismo chino: “Si vas solo, llegarás antes, pero si vas acompañado, llegarás más lejos”. Se trata de un buen resumen del espíritu de esta campaña, que anima a participar haciendo un donativo en la web somosinvulnerables.org para poder desarrollar proyectos concretos, y difundiendo el mensaje en redes sociales y al entorno más próximo.

Ante esa necesidad de dar a conocer la campaña, cobran relevancia sus embajadores. Es el caso de Sergi Grimau, exjugador de baloncesto que cuando dejó las canchas se volcó en el trabajo social con chavales; o de la compañía de baile flamenco Los Vivancos, liderada por los hermanos del mismo nombre, que ya están colaborando con #Invulnerables mientras recorren el mundo poniendo de manifiesto no solo su talento sino también su solidaridad y compromiso. “Son muy emocionantes y necesarias este tipo de iniciativas, y en nuestro caso creemos que desde el arte podemos sensibilizar y comunicar”, explica Aarón Vivancos.

Otra de las embajadoras de la causa, la cantante Luz Casal, reflexiona sobre la relevancia de proteger a los menores de hoy, porque ellos serán los adultos de mañana: “La infancia es el período más importante de nuestra vida. Lo que vivimos esos años define cómo seremos. Y ante el hecho de que existan niños que no tienen posibilidades, lo más natural es que alguien que tiene suerte en la vida se sensibilice y preste su ayuda”. Porque la forma de marcar la diferencia está en “dejar de decir y empezar a hacer”.

 

Texto: Javier Márquez Sánchez
Fotografía: Miriam Herrera