¿Os acordáis de Matilda, aquella niña que leía libros sin parar en la célebre novela de Roald Dahl con el mismo nombre? Isahac, Joel, Lucía o Víctor, los estudiantes de la escuela Àngel Guimerà de El Vendrell que participan en la actividad de acompañamiento a la lectura, no empezaron tan pronto a leer como ella y quizá no sean unos lectores tan ágiles (por ahora); pero de lo que no cabe duda es de que los Voluntarios de ”la Caixa”, que cada semana dedican una hora de su tiempo libre a acompañarles mientras leen y a dar significado a las palabras, tienen un parecido más que razonable con la afable señorita Honey del popular libro infantil. 

Según el informe PISA del 2015, en España el 16,2 % de los estudiantes no logra las competencias lectoras básicas. Para subsanar esta problemática, la actividad de acompañamiento a la lectura impulsada por la Asociación de Voluntarios de ”la Caixa” se basa en la metodología Lecxit para mejorar la comprensión lectora de los alumnos de primaria. En El Vendrell es la asociación La Ballaruga quien hace de vínculo entre las escuelas y los voluntarios. Àngels Farrés descubrió la actividad en el sitio web de voluntariado de ”la Caixa” y la impulsó en esta localidad de la provincia de Tarragona en octubre del 2019. Consiguió animar a 21 voluntarios y ahora ya son 17 niños, de dos escuelas diferentes, los que se benefician del proyecto. 

Entre ellos están Isahac y su mentora, Pepi. “Isahac tiene muchísimas ganas de aprender. Es reflexivo y muy competitivo”, explica ella. Lucía tiene 11 años. Aunque reconoce que su parte favorita es hablar y explicarle a Montse, su mentora, cómo le ha ido la semana, también es consciente de la importancia de esta hora de lectura. “Montse me explica cosas que no entiendo o que malinterpreto. Leer más rápido y comprender lo que lees te puede ayudar en la vida, en el instituto y en el trabajo,” afirma.

Guillem tiene 70 años y es el mentor de Joel, con quien tiene una excelente relación. “Ya desde el primer día Joel dijo: ‘Yo, con ese señor’”, recuerda sonriendo Guillem, quien tenía clarísimo que cuando se jubilara se dedicaría a actividades de voluntariado. Hoy ambos están leyendo Los compas y el diamantito legendario, un volumen protagonizado por tres personajes de YouTube: el Trollino, Timba VK y Mikecrack. 

 

 

Rosa Maria, que también es voluntaria y trabaja en la sala infantil de la biblioteca municipal, nos cuenta que una de las actividades con las que más disfrutan los niños y niñas es la parte final, en la que buscan en grupo soluciones a enigmas, adivinanzas o crucigramas. “Utilizar el juego es una manera para que estén atentos a lo que leen y participen”. 

Para los mentores, el reto es descubrir qué les puede interesar a los pequeños. Víctor y su mentora Àngels hoy están leyendo un libro de la colección “Roboters”: “Va de un robot que quiere ayudar a sus amigos a encontrar un diamante. Y vamos encontrando pistas”, cuenta Víctor. En la mesa también hay revistas de vaqueros y samuráis. Su mentora dice que el chico es muy inteligente y que juntos aprenden y se divierten. “El acompañamiento a la lectura me parece una actividad fantástica. A mí me ha supuesto volver a leer. A leer cosas distintas. Imagínate, ¡historias de robots!”, añade Àngels entusiasmada. “Àngels es muy buena, me ayuda mucho y me corrige amablemente”, dice Víctor de ella. 

Preguntado sobre su futuro, Víctor nos confiesa que de mayor quiere ser poeta. Su mentora, que no tenía ni idea de las aspiraciones líricas del joven, se emociona por la sensibilidad que demuestra y es entonces cuando Víctor le da un abrazo. “El mejor recuerdo de esta tarde”, cuenta Àngels, “es Víctor repitiendo mi nombre: ‘Àngels, ¿me ayudas a encontrar el Diario de Greg?’, ‘Àngels, ¿puedo coger este libro?’, ‘Àngels me ayuda a leer’. Desde luego, yo soy una gran aficionada a la poesía y esta tarde me ha hecho recordar el poema de Tomàs Garcés Com la fina petjada, y me he sentido también como la fina huella del pájaro en la nieve. Porque he tenido la seguridad de que, para él, solo seré una fina huella en su vida, pero seré”.

 

Texto: Laura Calçada
Fotografía: Laia Sabaté