Hoy no es lunes, ni Miércoles de Ceniza, ni el Día de la Marmota. Hoy es el Día Mundial de las Pequeñas Cosas… y lo bueno es que mañana, también. Porque cada día debería ser el día de los hábitos que parecen más triviales. De las lecciones y los valores más simples. De las pequeñas grandes costumbres. Como las que enseñan a cientos de niños en las Meriendas Solidarias de la Asociación Barnabitas, apoyadas por la Obra Social ”la Caixa”.

A todos nos gustan las grandes historias. Disfrutar del placer de sentarse a escuchar hazañas sorprendentes con finales inesperados. Recordar que a veces lo increíble también ocurre, que algo nunca visto aguarda detrás de aquella esquina por la que pasas todos los días.

Pero la historia que te queremos contar hoy es una historia muy pequeña. Una de esas que has escuchado una y otra vez. Tan familiar como la casa en la que vives, tan conocida como el camino que recorres cada día hasta la oficina o como el vaso donde dejas tu cepillo de dientes. Hoy no queremos hablarte de las grandes historias, sino recordarte que, a veces, las historias más especiales se esconden en los detalles más pequeños.

Gracias a las Meriendas Solidarias de la Asociación Juvenil Barnabitas, hemos aprendido a ver la magia detrás de aquellas cosas que normalmente miramos pero no vemos. Una década de colaboración con el programa contra la pobreza infantil de la Obra Social ”la Caixa”, mucha dedicación y un gran compromiso han conseguido ofrecer más de 1.400 meriendas a niños y niñas que se encuentran en riesgo de exclusión social.

Cada 15 días, los profesionales de Barnabitas y los voluntarios de la Obra Social ”la Caixa” se reúnen para preparar más de 600 bocadillos, que se reparten a los niños junto a una importante enseñanza para toda la vida: los buenos hábitos.

Lavarse las manos antes de comer y los dientes después; hacer los deberes; entrar de forma ordenada en el aula; cuidar de un huerto urbano para poder comer saludable; recoger los juguetes o respetar a los compañeros. Son pequeñas cosas, pero que tienen tanto significado, que desde aquí proclamamos bien alto y fuerte que cada día es el Día Mundial de las Pequeñas Cosas.

 

Fotografía: Rita Puig-Serra