La era del “comprar-tirar-comprar” tiene los días contados. Al menos para los aparatos eléctricos y electrónicos. La normativa actual no solo exige a las empresas fabricantes que se responsabilicen de la recogida y descontaminación de sus productos una vez haya acabado su vida útil, sino también que fomenten la reparación de aquellos que, por avería, tara o desistimiento del consumidor, han salido de los circuitos de venta habituales. Y aquí es donde entra la Fundación Engrunes: una entidad sin ánimo de lucro dedicada a fomentar la integración laboral de personas en situación de vulnerabilidad, que ha visto en la reparación de estos aparatos eléctricos una oportunidad para formar y dar trabajo a los jóvenes en situación de vulnerabilidad, a través del proyecto Aparatos de segunda oportunidad. Por eso, este año han sido seleccionados en la Convocatoria de Inserción sociolaboral del Programa de Ayudas a Proyectos de Iniciativas Sociales de la Fundación ”la Caixa”, que desde hace 20 años brinda su apoyo a miles de proyectos sociales relacionados con la inclusión sociolaboral, la lucha contra la pobreza infantil o la atención a la discapacidad.

“El mejor remedio contra todos los males es el trabajo”, dijo en su día el poeta Charles Baudelaire. Pero podría ser, también, el lema de la Fundación Engrunes. “Aunque no es lo único, pensamos que es a través del trabajo que una persona tiene más probabilidades de integrarse”, dice Encarna González Jiménez, vicepresidenta de la entidad. Desde su creación, hace casi 40 años (1982), han puesto todo su empeño en facilitar la inserción sociolaboral de las personas en situación de vulnerabilidad, creando empleo en el sector de la construcción (en concreto de la rehabilitación de viviendas) y también en la recogida, el reciclaje e incluso la recuperación de aquello que tiramos, pero que todavía puede tener una segunda vida, como muebles o ropa. 

 

 

En su nave industrial de Montcada i Reixac se elevan, como en un Tetris, pilas y pilas de contenedores llenos de ropa, zapatos, cerámicas, muebles, juguetes o libros. Hasta tienen una tele de los años 40. También hay cubos llenos de móviles, estanterías con placas base, hornos o microondas y palés con lavadoras o neveras. Todo ha sido desechado por nosotros. Pero algunas cosas se pueden arreglar. Y aquí, las arreglan. O al menos, lo intentan. Y las que pueden, tienen una segunda vida. Las que no, las desguazan y guardan las piezas. El resto, las reciclan. A esto se le llama economía circular

Cuenta Encarna que en Engrunes ayudan a personas de cualquier colectivo, pero que los jóvenes siempre les han preocupado. “En aquellos que viven en un entorno vulnerable, pensamos que es mejor intervenir antes de que lleguen a la edad adulta. Y el sector de la gestión de residuos, que ha ido evolucionando, nos abre ahora la oportunidad de trabajar con la reparación de aparatos eléctricos y electrónicos”.

La creación del marco legal adecuado ha tenido mucho que ver con esto, ya que obliga a los fabricantes a hacerse cargo de los residuos que generan sus productos y abre la puerta a la reparación de los que pueden volver a utilizarse, con el objetivo de reducir el consumo y, en consecuencia, el impacto en el medioambiente. Y esto plantea la generación de puestos de trabajo específicos en el tratamiento de estos desechos. 

Así, en el 2019, junto con la Asociación Adròmines, una entidad también sin ánimo de lucro y con el mismo fin social de la Fundació Engrunes, crearon The Good Plug, con la que se centrarán en gestionar los residuos y reparar estos aparatos para que puedan volver a ser utilizados. De hecho, Alba Tello, responsable de proyectos de The Good Plug, cuenta que “uno de los objetivos de la normativa es reutilizar entre el 3 y el 4 % del total anual de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, que pueden ser aquellos que tengan una pequeña tara, los que tengan una avería reparable o los que son descartados por los consumidores descontentos tirando del “si no está satisfecho, le devolvemos su dinero”. “Estos productos no vuelven a los canales de venta ordinarios”, aclara. 

Y a raíz de eso, decidieron impulsar un proyecto para fomentar la empleabilidad de los jóvenes en situación de vulnerabilidad: Aparatos de segunda oportunidad. Con él, formarán a jóvenes menores de 35 años en situación o riesgo de vulnerabilidad, que a la vez seguirán un itinerario de inserción sociolaboral, gracias a la creación de un nuevo servicio piloto de reparación de estos aparatos que, más tarde, se destinarán a equipar los pisos de emergencia social de las administraciones públicas. 

Sin embargo, llegó el coronavirus y la parálisis de una parte de las actividades que llevaba a cabo la Fundación Engrunes, lo que se tradujo en una reducción de los recursos económicos que necesitaban para llevar a cabo su actividad y ha retrasado la puesta en marcha del proyecto. Pero el apoyo de la Fundación ”la Caixa” les brindará el impulso inicial necesario para arrancarlo. “Necesitamos hacer una inversión y tener una estructura mínima para que los jóvenes hagan esta formación e inicien su actividad laboral. Este apoyo es como un trampolín, un punto de partida que nos dará impulso para realizar actividades que, después, se traducirán en ingresos. Más adelante, el reto será llegar a tener un balance económico y social equilibrado” dice Encarna. Así, esperan empezar, como muy tarde, en febrero. 

La fundación tiene intención de vender los dispositivos que no se destinen a pisos de emergencia social a través de un e-commerce. “Reivindicamos las compras de segunda mano profesionalizadas”, dice Encarna, quien recuerda que estos aparatos se venderán con todas las garantías (de hecho, la ley les obliga a dar una garantía de un año). “El funcionamiento es casi como uno nuevo”. 

Sin embargo, Alba recuerda que la implicación de la ciudadanía es fundamental. “Los aparatos eléctricos y electrónicos no se deben tirar al contenedor gris, si no, van directamente a la incineradora, o se entierran en vertederos de algunos municipios. E independientemente de la contaminación que pueda generar, se pierde una materia prima útil o un aparato que podría tener una segunda vida”. 


Fotografía: Laia Sabaté