Es posible comer sano, hacer ejercicio físico y seguir todas las indicaciones del doctor y que, aun así, nuestra salud no sea perfecta. Y es porque también necesitamos sentirnos a gusto en nuestro barrio, llevarnos bien con nuestros vecinos, compartir con ellos espacios y momentos. Para deshacer prejuicios, aprender los unos de los otros, vivir felices en comunidad. Es con ese objetivo que La Taula de Salut Comunitària, espacio conformado por recursos públicos y privados y entidades ciudadanas, dentro del Proyecto de Intervención Comunitaria Intercultural (ICI) impulsado por la Obra Social ”la Caixa”, el Ayuntamiento de L’Hospitalet de Llobregat y la Asociación Educativa Itaca, ha llevado a cabo el III Ciclo “Gaudir millora la salut!”, de febrero a junio, y ahora celebra con éxito su clausura con una gran fiesta vecinal de verano a la que no podía faltar Roberta Vassallo, la implicadísima coordinadora de este proyecto.

“Collblanc-la Torrassa es un barrio de un kilómetro cuadrado en el que conviven, según cifras oficiales, ¡más de 50.000 personas de más de 120 culturas! La diversidad cultural significa riqueza, pero también un reto de convivencia. Y convivir no es automático, hay que favorecer las condiciones para que las personas se conozcan”, asegura Vassallo, con tres años de experiencia en el programa.

Esta técnica comunitaria tiene claro que “la salud va más allá de la salud física; es también psicológica y social. Nos lo dice la Agencia de la Salud Pública de Cataluña: el 80 % de los factores que influyen en nuestra salud van más allá de la genética, lo que significa que debemos cuidar las relaciones sociales, nuestro estilo de vida y nuestro entorno urbano”. En este contexto, las actividades de “Gaudir millora la salut!” se proponen sensibilizar a la población sobre dos cuestiones: una, la necesidad de cuidar más la salud y, dos, fomentar la relación entre vecinos del barrio.

 

 

Para fomentar la salud física, el programa ha ofrecido, durante los últimos meses, talleres de alimentación saludable e intercultural en el marco del proyecto europeo Food Relations y un taller de educación física para mujeres. “Las de alimentación saludable se han convertido en una piña y hasta han creado menús fusión, con ingredientes típicos de cada país de origen, que ahora quieren compartir con sus vecinos”, explica Vassallo satisfecha. “También han realizado un curso de manipulación de alimentos. Y el grupo de mujeres que participan en el taller de actividad física están muy contentas de haber tenido un espacio para ellas, de ejercicio, juego e intercambio de dudas y vivencias. Llevaban mucho tiempo necesitándolo y ahora dicen que no podrían volver a la situación anterior: cuando no hacían ejercicio y se sentían solas entre el trabajo y las obligaciones familiares”.

Para fomentar la otra pata del programa, la convivencia, los talleres se han enfocado desde una perspectiva no solo intercultural, sino también intergeneracional y de género. “Hemos llevado a cabo talleres de manualidades y lectura, además de torneos de ping-pong intergeneracionalesjuntando a chicos y chicas de una asociación educativa con personas de casales y de servicios que trabajan con personas mayores, favoreciendo la reflexión sobre la convivencia. Así consigues activar la memoria de los mayores y desarrollar la psicomotricidad e inteligencia emocional de todos. Además, favoreces que se creen vínculos casi familiares, que benefician tanto a los abuelos —que muchas veces sufren de soledad— como a los niños y niñas, que, debido al proceso migratorio, no suelen tener a la red familiar de apoyo (abuelos y abuelas) aquí”, explica la coordinadora.

En cuanto al género, la emocionante obra de teatro preparada por un grupo de adolescentes (Katerine, Miguel Ángel, Judith, Pablo, Renato, Dídac, Fatima y Coral), a partir de sus propias ideas y conclusiones, no dejaba lugar a dudas sobre lo que habían aprendido durante los meses de ensayos: chicos y chicas deben trabajar juntos por unas relaciones más igualitarias y libres de prejuicios, y construir una nueva masculinidad. Las camisetas rosas y azules de las que se desprendían ellas y ellos al final de la obra simbolizaron el final de un juego desigual y absurdo al que no piensan jugar más.

“Lo que más cuesta en este barrio es que se apunten a las actividades, pero una vez dentro, lo disfrutan mucho y están contentos de conocer a nuevos vecinos y vecinas y poder mejorar su salud”, asegura Vassallo. “En estos tres años de implementación de la iniciativa, se ha conseguido que los profesionales se impliquen más y hayan establecido redes de colaboración cada vez más fuertes, y que la ciudadanía participe más, desde una mayor autonomía y capacitación. Ahora hay que seguir trabajando para que entre todos y todas —con el acompañamiento de las instituciones— las iniciativas comunitarias puedan tener reconocimiento y continuidad”, pedía la coordinadora de ICI.

De momento, el proyecto lo está consiguiendo: el parque de la Marquesa se llenó de vecinos de todas las culturas y edades que jugaron en el estand del Pasapalabra sobre hábitos saludables, se retrataron en el photocall, participaron en las manualidades o el taller de alimentación y asistieron a la obra de teatro inventada por los jóvenes. “Aún queda mucho por hacer, pero estoy segura de que seguir trabajando de forma comunitaria será transformador. Una transformación que pasará por romper dinámicas etnocéntricas, paternalistas y machistas, creando espacios de encuentro para tejer redes que puedan transformar la salud y toda nuestra realidad”, proyecta Vassallo. “Ojalá un día no hablemos de un barrio multicultural, sino intercultural, que celebra la riqueza de la diversidad y, sobre todo, la comunidad”.

 

Texto: Ana Portolés
Fotografía:
Xavi Garcia

 

NOTAS:

[1]El taller de alimentación saludable e intercultural del grupo “Como en familia” y Food Relations se ha desarrollado gracias a la dinamización de ABD, Comunitat Activa y Espigoladors, y a la colaboración de la escuela Màrius Torres, el AFA Charlie Rivel, Paidós de l’Hospitalet-Caritas Diocesana de Barcelona, Espai Familiar de la Asociación Educativa Itaca y ABS de Collblanc del Consorci Sanitari Integral.

[2]El taller de educación física para mujeres ha sido dinamizado por una técnica del INEFC, la Concejalía de Deporte del Ayuntamiento y la colaboración de la escuela y AFA del Charlie Rivel, Paidós de l’Hospitalet-Caritas Diocesana de Barcelona, el ABS Torrassa del Consorci Sanitari Integral y el Servei de Rehabilitació Benito Menni.

[3]El taller de manualidades y lectura ha sido posible gracias a la Biblioteca Josep Janés, Amics de la Gent Gran, Espai de Suport Mémora, Projecte Oci al Barri, Casal Diari  de la Asociación Educativa Itaca, Unitat de Salut Mental de L’Hospitalet y Servei de Rehabilitació Benito Menni.

[4]El torneo de ping-pong intergeneracional se desarrolla de la mano del Projecte Oci al Barri, del espacio La Claqueta de la Asociación Educativa Itaca y del Casal de Gent Gran de la Torrassa.

[5]El taller teatral con enfoque de género que ha permitido la obra teatral se ha desarrollado gracias al colectivo “Las anónimas” de Mujeres Pa’lante (dinamizadoras), la Concejalía de Juventud del Ayuntamiento, Torre Barrina, L’H, el espacio La Claqueta de la Asociación Educativa Itaca, el Instituto Eugeni d’Ors y el Instituto Margarida Xirgu.