Cuando uno se para a pensar en cómo contribuir a un mundo más justo, en seguida llegan ideas que claman por la igualdad de oportunidades. En la Asociación Nuevos Caminos se hicieron esa pregunta en la República Dominicana y cayeron en una cuestión que, a veces, se pasa por alto: la educación medioambiental como motor de desarrollo social y económico de una región. Con ese objetivo en mente crearon Recicla+, un proyecto que nace con la ambición de profesionalizar la recogida de residuos en Sabana Yegua. Por ser la iniciativa que más donaciones ha conseguido durante el mes de octubre en la plataforma de crowdfunding migranodearena.org, ha sido nombrada “La causa del mes” con el apoyo de ”la Caixa”.

Silvia Garriga, gerente de Nuevos Caminos, nos recibe en su centro de operaciones en Madrid con el orgullo de quien puede hablar de un trabajo bien hecho y el temple de quien sabe que “trabajar por un mundo más justo” lleva tiempo y requiere paciencia. Desde allí trabajan en numerosos proyectos en Etiopía, Bolivia, Colombia, México y la República Dominicana. En todos estos países buscan abrir nuevas vías para el desarrollo social y económico de algunas de las zonas más deprimidas, con proyectos propios y diferentes.

 

Isla en mar lleno de residuos y personas no preocupadas por el medio ambiente

 

Cuando le preguntamos a Silvia por dónde empieza a abarcarse un plan de acción tan amplio, indica que “cada lugar es un mundo” pero que la sanidad suele ser lo primero a abordar, seguido de la educación. “En la República Dominicana, empezamos con la construcción de letrinas, y luego el tema educativo ganó importancia. Desde hace unos años tenemos un proyecto de aulas de lectoescritura, en el que se implicaron tres voluntarios de Barcelona —Marc, Carlota y Marta— que acudían a la región de Sabana Yegua a realizar actividades lúdicas durante el verano. Durante sus estancias se dieron cuenta de la altísima contaminación ambiental”. “El Gobierno había construido unos canales enormes para abastecer a los cultivos, pero allí se tira también la basura y los niños se bañan a pesar del peligro de las corrientes y de que esas aguas son un foco de enfermedades. Es preocupante cómo las montañas de plástico ya forman parte del paisaje”.

Así fue cómo decidieron incorporar a las actividades de educación en valores una que consistía en recoger plásticos y convertirlos en juguetes. Pronto empezaron a limpiar calles y playas, a pintar barreños para la recogida y llegaron a YouTube con el claim “Yo reciclo, ¿y tú?”. Tocaba plantearse qué hacer ahora con tanto plástico. “Los voluntarios nos propusieron el reto y empezamos a hablar de profesionalizar la recogida de residuos. Así nació Recicla+. Ahora los residuos se recogen en un punto limpio en un terreno propiedad del Ayuntamiento, esos plásticos se venden a plantas de tratamiento y lo recaudado se reinvierte en el proyecto”, cuenta Silvia.

En esta segunda fase del proyecto queremos involucrar a las escuelas, “nuestras grandes aliadas”, y a las pequeñas empresas de la zona. “Queremos repartir un sello distintivo de que esas empresas son responsables con el medio ambiente para incentivarlas. Y aunque ya está involucrado el Ayuntamiento, porque es quien recoge las sacas del punto limpio, queremos que esta acción pase a ser una política municipal”. Aunque no parece que esta sea la mayor prioridad del Gobierno, si hablamos de desarrollo de un país, está claro que el reciclaje trasciende lo higiénico y lo sostenible. Y aquí está la clave: en un principio Recicla+ buscaba crear un programa de educación ambiental para limpiar Sabana Yegua, pero de ahí se está generando toda una red de beneficios para la zona. “La limpieza de las calles evita los focos de enfermedades y provoca que la gente esté más sana, y una persona sana rinde más en el trabajo, no falta a la escuela y ahorra en gastos sanitarios”, dice Silvia.

Ahora quieren llevar a otro nivel el desarrollo de su territorio de actuación. “Es una zona que no está explotada turísticamente, pero el turismo va a llegar y convendría promocionar un turismo verde, alternativo al de Punta Cana y el “todo incluido”, comenta Silvia. Un nuevo modelo turístico que pasaría por la apertura de rutas para senderismo y bicicletas, y la formación de los habitantes de la zona en hostelería, turismo y economía. “Es importante que estén preparados para participar del crecimiento económico que el turismo puede aportar a la región”.

Lo que desde luego ya han alcanzado es un objetivo prioritario para la asociación: crear comunidad. “Cualquier actividad que se cimienta sobre la organización comunitaria es buena, porque lo importante es que la gente se organice y que haya un tejido social que quiera trabajar en común para mejorar la situación de la zona. Y esto es lo que logra Recicla+”. Han conseguido pasar del reciclaje al engranaje de una sociedad que ahora trabaja para vivir mejor.

 

Texto: María G. Aguado
Fotografía: Irene Sánchez