El escritor argentino Roberto Arlt era muy de observar las ventanas iluminadas a las tres de la madrugada y preguntarse qué historias esconderían. Un hobby muy legítimo: a todos nos ha interesado alguna vez lo desconocido. Pero, en realidad, las verdaderas sorpresas te las llevas cuando recortas esa distancia y te das cuenta de que tras esa ventana hay una persona, a quien quizás puedes ayudar en algo y descubrir, de rebote, lo que ella puede darte a ti. Esta es la experiencia que se llevan los Voluntarios de ”la Caixa” durante la Semana Social, nueve días llenos de actividades de voluntariado y buenos ratos.

“El año pasado tuvimos unos 10 voluntarios en toda la semana”, explica Nuria Domingo, delegada de los voluntarios en Girona. “¡Este año hemos llenado 70 plazas!”. Y, más concretamente, en el partido de fútbol con los chavales del Girona FC Genuine, en el que juegan 32 chicos con discapacidad intelectual, finalmente han participado incluso “más voluntarios de lo previsto”, apunta Nuria. “En realidad, una gran noticia”.

En total han sido más de 10.000 voluntarios los que se han apuntado a la Semana Social, o lo que es lo mismo, a las 3.500 actividades de voluntariado que han tenido lugar entre el 7 y el 15 de abril a lo largo y ancho del territorio. Tardes de juego con niños autistas, piragüismo junto a personas con diversidad funcional o, en este caso, entrenar junto al Girona FC Genuine. ¡Y no un entreno cualquiera! “Es el último antes de irnos a Mallorca para jugar la tercera jornada de LaLiga Genuine”, explica Juan, lateral izquierdo. “Así que vamos a darlo todo”, prosigue Florín, central.

 

 

Empieza el partido, y los cuerpos empiezan a entrar en calor. A nadie importa el frío. Porque no hay ni un solo jugador en el campo que no corra de un lado al otro y que no se deje la garganta animando cuando uno de sus compis de equipo se lanza a una acción que promete gol. “Te lo pasas tan bien”, dice Nuria desde el lateral, “que una vez pruebas el voluntariado, te enganchas. Y para eso está la Semana Social: para que los empleados sepan que cosas como estas ocurren y que todos pueden sumarse”.

Tanto los voluntarios como los jugadores del Girona FC Genuine se toman el partido muy en serio… aunque no tanto como para que entre un “corre, Juan” y un “venga, voluntarios” también se escuchen risas y carcajadas. “La verdad es que me lo he pasado genial, aunque es la primera vez que me calzo unas botas de fútbol”, cuenta el voluntario Bernat Rubió tras el partido, que terminó en empate a uno. “Me ha encantado la experiencia, la deportividad. Tras cualquier actividad de voluntariado siempre me quedo con una sensación de paz y tranquilidad. ¡Si al final lo hago más por mí!”, dice riendo.

Después de días así, de ver cómo desconocidos se abrazan y comparten bromas tras sencillamente jugar juntos a fútbol, uno vuelve a las ventanas iluminadas de Arlt y se hace un par de preguntas. En lugar de limitarnos a observar desde lejos una ventana iluminada preguntándonos qué historia esconde, ¿no sería mejor timbrar a nuestros vecinos, conocerlos, y ver qué pasa? ¿No sería mejor involucrarse en el mundo y compartir tiempo con la gente que nos rodea? De eso va, en resumidas cuentas, el voluntariado.

 

Fotografía: Laia Sabaté