Viajar a Marte, e incluso colonizar el planeta rojo, es un viejo sueño de la Humanidad. ¿Un sueño imposible? Por el momento, la Mars Society está realizando diferentes experimentos en una base situada en el desierto de Utah donde se recrean, en la medida de lo posible, las condiciones de Marte. El último de los experimentos llevados a cabo en la Mars Desert Resarch Station (MDRS) tuvo lugar entre el 9 y el 24 del pasado mes de febrero y se realizó bajo el mando de Natalia Larrea, una brillante ingeniera aeroespacial española a quien una beca de ”la Caixa” permitió dar un paso de gigante en una carrera profesional espectacular.

Mientras sus compañeros de patio soñaban con castillos, unicornios y levantar trofeos deportivos, la pequeña Natalia solo tenía una obsesión: el espacio. Así que nadie se extrañó cuando más tarde decidió estudiar ingeniería superior de telecomunicación en la Universidad Alfonso X El Sabio, ni cuando se graduó primera de su promoción en el 2010. El último año de la carrera lo cursó en la École Polytechnique de Montreal, donde ya se especializó en tecnologías espaciales.

 

 

Una carrera imparable
A partir de ahí, todo se encadena con rapidez: estudios a distancia de astronomía y ciencia planetaria en la Open University británica, programa de prácticas de la Agencia Espacial Europea y, finalmente, la beca de ”la Caixa” para estudiar un máster en ingeniería aeroespacial en la McGill University, en Montreal: “Fui realmente afortunada por haber recibido la beca de ”la Caixa”: no solamente me permitió realizar mi máster en Canadá, sino que me abrió numerosas puertas y contribuyó a alcanzar mi sueño de trabajar en el sector espacial”.

Ya instalada en Montreal, Natalia fue seleccionada como una de las doce estudiantes de todo el mundo para participar en el programa de la NASA Ames Academy for Space Exploration en California y, entre otros méritos, recientemente fue incluida en la prestigiosa lista “35 under 35” del International Institute of Space Commerce (IISC), que reconoce a las mejores jóvenes promesas del sector espacial en el mundo entero. Actualmente, Natalia trabaja como consultora sénior en Euroconsult, una prestigiosa firma de consultoría internacional especializada en el sector espacial.

Viajar a Marte sin abandonar la Tierra
Sus méritos le han valido ahora para ser nombrada comandante de la misión simulada a Marte en la Mars Desert Research Station, donde ocho personas convivieron durante dos semanas, en aislamiento, realizando diversos proyectos de investigación y actividades extravehiculares usando trajes espaciales simulados. “Uno de los puntos más importantes de nuestra misión se centraba en nuestra capacidad de liderazgo, la dinámica de grupo y el trabajo en equipo: identificar cuáles son las mejores prácticas dirigiendo una tripulación, cuáles son las habilidades y cualidades que un comandante y un oficial ejecutivo deben tener, qué factores y aspectos son importantes para el trabajo en grupo en este tipo de misiones, etc.”.

Además de los estudios de liderazgo, el propósito principal de la misión giraba, entre otras cosas, en torno a las tareas que se tendrán que llevar a cabo cuando vayamos a Marte: “Realizamos un proyecto con relación al cultivo de plantas y producción de alimentos. Tomamos diferentes muestras del suelo en el desierto, las tratamos e intentamos cultivar plantas. La idea es que, en un futuro, cuando vayamos a Marte, tendremos que usar los recursos existentes en el planeta”. El desierto de Utah fue escogido precisamente por su parecido geológico con Marte, permitiendo así unos resultados suficientemente enriquecedores de cara a las investigaciones que se están llevando a cabo.

Una de las incógnitas respecto a un hipotético establecimiento humano en el planeta rojo es cómo vivir en tales condiciones de aislamiento y cómo tratar la cuestión de la seguridad. Psicológicamente, se trata de una experiencia prácticamente imposible de recrear, pero no cabe duda de que la fortaleza mental y la capacidad de liderazgo serán condiciones indispensables para llevar a cabo una misión de este calibre.

“Como comandante, fui responsable de la tripulación, de su seguridad, de la planificación y coordinación de las operaciones diarias y de asegurar que los objetivos de la misión fueran alcanzados. Durante la misión, uno tiene que acostumbrarse a operar con recursos limitados, como por ejemplo el agua (no nos pudimos duchar en dos semanas), pero la verdad es que fue una experiencia genial. Trabajamos duro, pero a la vez supimos cómo disfrutar y pasarlo bien”.

¿Habrá vida en Marte?
¿Así que el sueño de establecer una colonia en Marte está más cerca? “Mandar misiones tripuladas a Marte es el objetivo a largo plazo por parte de agencias espaciales y también de algunas empresas privadas. Pero todavía queda tiempo para ello. Hay numerosos desafíos que tenemos que entender en mayor detalle y desarrollos tecnológicos que se tienen que producir. Con respecto a los planes globales actuales, el objetivo es desarrollar una presencia sostenible alrededor y sobre la Luna en la próxima década como paso intermedio a futuras misiones tripuladas a Marte en la década del 2030”.

 

Fotografía: MDRS Crew 205-Maria Grulich
Texto: Raúl M. Torres