En palabras del periodista Johann Hari, autor del libro Tras el grito, “lo contrario de la adicción no es la sobriedad, sino la conexión humana”. Al final, el ser humano es un animal social. Una palmada en la espalda, que te miren a los ojos o que te escuchen cuando quieres hablar es lo que te da la vida. Al final, todos buscamos lo mismo: la aceptación de los demás. Y, aunque suene a tópico, todos merecemos vivir sin etiquetas y poder mirar hacia adelante. Porque no hay pasado que no pueda borrarse.

Nadie elige convertirse en adicto. Entender las adicciones como una enfermedad y no como un problema de voluntad o un vicio es el primer paso para que las personas con un trastorno adictivo puedan curarse. Lo dice la Organización Mundial de la Salud y es el tema central del debate que tendrá lugar este viernes en CaixaForum Madrid durante la jornada #rompeelestigma, organizada por la sociedad científica Socidrogalcohol y apoyada por la Obra Social ”la Caixa”.

 

 

Así como hay quienes son más propensos a desarrollar un trastorno depresivo o alimentario, los hay que lo son a desarrollar adicciones, tanto a drogas como a comportamientos (como el juego). Pero además de la biología y la genética, los factores ambientales, culturales, económicos y el entorno social —las conexiones con otras personas— también son decisivos y pueden, a su vez, contribuir a la mejora de la situación.

“Las personas con adicciones sufren el rechazo por parte de la sociedad, de la familia, el suyo propio (autoestigma) e incluso el de la asistencia sanitaria, y eso supone una barrera importantísima para acceder al tratamiento que requieren, afirman en Socidrogalcohol. “Reducir el estigma sobre quienes tienen una adicción favorece tanto su incorporación a un tratamiento especializado como su posterior recuperación.”

La cita, que tendrá lugar este viernes en CaixaForum Madrid, abordará las relaciones entre adicción y estigma a través de diferentes puntos de vista: hablando de cómo combatir el estigma desde los medios de comunicación, analizando casos concretos y reflexionando sobre la adicción como una enfermedad, más común de lo que parece, que tiene tratamiento. Un enfoque multidisciplinar para un problema multidisciplinar, con una solución a la que todos podemos aportar: abandonando nuestro propios prejuicios.