En el siglo xxi, solo hay una cosa que se mantiene constante: el cambio. Cambia la tecnología, cambia el mundo y cambia como nunca la vida de los alumnos, que sufren constantes disrupciones de familia, idioma, escuela… La doctora Mmantsetsa Marope (UNESCO) visitó CosmoCaixa Barcelona para hablarnos de una iniciativa mundial pionera que da un necesario vuelco al currículum en pos de un aprendizaje con sentido y miras al futuro para todos los niños del nuevo siglo.

Dicen que tenemos una escuela del siglo xix con contenidos del siglo xx y con alumnos del siglo xxi. Es decir, que en un mundo en constante cambio los educadores no pueden postergar ni un día más la innovación en sus prácticas. “¡Necesitamos un cambio de paradigma global!”, defendió apasionadamente Mmantsetsa Marope, directora del International Bureau of Education de la UNESCO, durante el congreso “Del currículum competencial, a la transformación educativa”. La experta animó a los docentes a “romper moldes, experimentar, innovar y compartir los resultados en tiempo real” para conseguir “un currículum competencial actual y futuro, que responda a la realidad del alumno en su contexto, pero que también cause disrupción”. Todo un reto.

 

 

“Hay un chiste que explica cómo serán las empresas del futuro”, contaba entre risas la doctora Marope para ilustrar la irrupción de las nuevas tecnologías. “Habrá un hombre, una máquina y un perro. El hombre, para dar de comer al perro. La máquina, para hacer el trabajo. Y el perro, para impedir que el hombre toque la máquina… Ahora que la tecnología está tan presente en la docencia, tenemos que ir con cuidado para no quitar humanidad a un trabajo tan humano como la educación”, recordaba la experta. “No podemos competir con las máquinas, sino trabajar con ellas”, aconsejaba Alfons Cornella, fundador del Institute of Next. “Nosotros somos mejores en creatividad, inspiración y en bregar con excepciones. La oportunidad de nuestro siglo es ser humanos”.

Ahora, el problema de las escuelas, según el catedrático en Psicología de la Educación de la UB Cèsar Coll, “no es innovar, sino instaurarse en una dinámica de innovación continua y sostenible”. Y esta innovación no se puede imponer por decreto ni forzando tiempos para profesores, alumnos ni familias, que han de estar totalmente implicados y hacer suyo el proceso para que funcione. “La Administración debería dejarnos hacer”, pedía Coral Regí, directora de la Escola Virolai. “Llegaremos a la transformación por ensayo y error, no de hoy para mañana”.

Y es que los educadores lo tienen claro: la revolución pedagógica que necesitamos no vendrá “desde arriba” sino desde la base, y para ello ya no les basta con su propia experiencia docente. También es necesario el trabajo en red con otros educadores y centros. Porque todos tienen una práctica que mostrar y otra que mejorar. Porque un logro grupal empodera a todos sus miembros. Porque, en el nuevo mundo, el aprendizaje ya no es individual ni lineal ni estático. Y porque la educación es un bien común de trascendencia global. Una mejora social para todos.

 

Texto: Ana Portolés