Valientes. Muy valientes. Así son las cinco mujeres y el hombre que han participado en el proyecto fotográfico “Material sensible. Las imágenes tomadas por sus cámaras cuentan lo que llevaban años callando: seis historias de abuso infantil. Su exposición pública les ha devuelto el poder y la voz.

No todas las experiencias se pueden contar con palabras, y menos aún si hablamos de abuso sexual en la infancia. Por eso, desde el área de educación de la Fundación Photographic Social Vision decidieron impulsar el proyecto fotográfico “Material sensible, en estrecha colaboración con la Fundación Vicki Bernadet y dentro del programa Art for Change de la Obra Social ”la Caixa”.

El taller tenía un doble objetivo: enriquecer el proceso terapéutico que ya estaban siguiendo los participantes y dar visibilidad a un problema que, en un 90 % de los casos, se silencia durante toda la infancia. “Buscábamos que las imágenes creadas por estas personas consiguieran tocar a otras”, explica Alice Monteil, cocreadora del proyecto junto con Mireia Plans. Y a tenor del magnífico recibimiento y enorme repercusión, ¡vaya si lo han conseguido!

 

 

Aunque no ha sido fácil. Durante el proceso de cinco meses, en el que los participantes han contado con psicólogos y un equipo de comisariado y edición de proyectos fotográficos, se han vivido momentos delicados. Por ejemplo, a pesar del clima de confianza y respeto que se creó en el grupo, cuando las fotos no les salían como querían, alguno volvió a creerse el “no sirves para nada” que tantas veces alguien le repitió en el pasado. Y en la selección final de fotos, “se dieron cuenta de cuánto estaban contando de sí mismos y fue un momento de emociones fuertes”, nos explica Pilar Polo, psicóloga de la Fundación Vicki Bernadet.

Para Polo, “el abuso sexual te convierte en objeto y te quita el poder, y lo que nosotras hemos intentado es devolverles ese poder dándoles un nuevo lenguaje para expresarse”. Y lo cierto es que ha funcionado tan bien que, según Monteil, “algunos han podido reconocer emociones y explicar a su familia cosas que no habían podido explicar nunca antes”. Eso sí, la psicóloga advierte que recuperarse no implica olvidar. Como reza una de las seis exposiciones, al final del proceso “aún duele, pero ya no da miedo”. Y lo mejor es que, en un momento de “bajón”, siempre podrán acordarse del gran logro conseguido.

Y he aquí el logro: durante la concurrida inauguración, que tuvo lugar en la galería Projekteria de Barcelona, la gente no dejó de comentar la valentía, autenticidad y delicadeza del material, y los artistas se mostraron muy orgullosos, sobre todo al ver cómo su arrojo servía para que otras personas decidieran hablar.

 

Texto: Ana Portolés