La solidaridad es una actitud ante la vida y una forma de relacionarse con los demás que puede transmitirse hasta a los más pequeños. Lo que les des a los niños y niñas, ellos lo darán a la sociedad. Lo demuestra Zac, que, con 10 años recién cumplidos, ya ha protagonizado una campaña solidaria. A través de la plataforma de micromecenazgo migranodearena.org, ha lanzado un reto para recaudar fondos en beneficio de la Fundación Menudos Corazones. La idea es rehabilitar una casa que acoja a los familiares de niños y niñas con cardiopatías congénitas durante su tratamiento hospitalario en Madrid. El proyecto ha sido seleccionado como “La causa del mes” en migranodearena.org con el apoyo de la Obra Social ”la Caixa”.

A los 9 años, Zac tuvo un gran susto de salud que, por fortuna, no pasó a mayores. Pero la experiencia despertó en el pequeño una preocupación por los niños y niñas con enfermedades graves. “Al ser consciente de que tuvo suerte, decidió que quería hacer algo por ellos”, recuerda su madre.

 

Sara González Bielsa llevaba tiempo implicada como voluntaria en la asistencia a niños y niñas con síndrome de Down, así que Zac ya tenía en la figura de su madre un modelo a seguir en su propósito solidario. “A través de un amigo, sabíamos que había un problema con las familias de fuera de Madrid que vienen a la capital para tratar las cardiopatías congénitas de sus hijos”, cuenta Sara. “Son tratamientos largos y no todas las familias pueden permitirse alojarse fuera tanto tiempo”.

Fue entonces cuando oyeron hablar de Menudos Corazones. “Es un problema recurrente”, nos explica la directora de la fundación, Amaya Sáez. Más del 50 % de los menores operados en hospitales de Madrid proceden de otras comunidades y en el caso de las cardiopatías, “los ingresos hospitalarios duran una media de 22 días, pero hay familias que esperan meses o incluso un año, en caso de que haya necesidad de trasplante. Y una vez que están en lista de espera, los niños tienen que quedarse en Madrid, porque en cuanto hay un donante el trasplante tiene que hacerse rápidamente. Esto provoca que algunas familias con pocos recursos tengan que dormir en los pasillos de los hospitales o incluso en sus coches. Contar con un alojamiento es una necesidad muy básica para reponerse y poder atender correctamente a sus hijos”.

La fundación, que se financia mediante las aportaciones de socios y empresas, carreras solidarias, mercadillos, conciertos y todo tipo de eventos, ha encontrado otra vía para obtener recursos a través de los retos de migranodearena.org. Ahí es donde interviene Zac: “Como mis abuelos son arquitectos, se me ocurrió que reformar pisos para acoger a estas familias con niños y niñas con problemas de corazón era una buena idea”. Con su grupo de teatro, el pequeño ha estado preparando una función cuyos beneficios ayudarán a la rehabilitación de un apartamento de Menudos Corazones. El reto pretendía recaudar 1.000 euros, pero ya ha obtenido más de 2.000. “Lo más bonito, subraya orgullosa la madre de Zac, es que no han sido donaciones gordas, sino que hemos ido euro a euro, contando con la solidaridad de muchas personas. Por ejemplo, para su cumpleaños, Zac pidió a los padres de sus amigos que, en vez de regalos, aportaran dinero para el reto”.

La casa, si todo va bien, se podrá inaugurar hacia finales de año, pero queda todavía mucho camino que recorrer. Como subraya la directora de Menudos Corazones: “Ahora tenemos ya tres pisos y tres habitaciones que nos cede gratuitamente NH Hoteles desde hace 16 años. En el 2018 pudimos alojar a 163 familias, pero 101 todavía se quedaron sin alojamiento”.

Otra necesidad que trata de cubrir la fundación es la del acompañamiento psicológico y emocional: “En el momento del diagnóstico,los padres sufren un impacto emocional y nuestras psicólogas les ofrecen pautas de comportamiento, información y contacto con otras familias. También tenemos un proyecto de duelo para apoyar a las familias que sufren la pérdida de un hijo, aunque los niños con cardiopatía tiran adelante en un 85 % de los casos”.

Zac y su madre ya están pensando en otros proyectos solidarios, aunque tienen claro que hay que buscar nuevas e imaginativas vías para recaudar fondos. “No queremos ser los típicos pesados que se pasan la vida pidiendo dinero a familiares y amigos”, se ríe Sara. “Pero es importante formar niños y niñas solidarios, sanos, buenos de corazón y con ilusión de poder hacer cosas buenas para ellos mismos y para los demás”.

 

Texto: Raúl M. Torres
Fotografía: Laura C. Vela