Mari Carmen posa orgullosa con sus castañuelas en alto; tras una vida dedicada al baile español, ahora imparte clases en el Centro de Mayores Canal de Panamá. Conchi aparece sonriente en su panadería, todo un referente en el barrio. Yolanda, tras la mesa de su despacho en la Junta de Distrito de Ciudad Lineal; Almudena, en los pasillos del Colegio Público Méjico, del que es directora, y Laura, en el Centro de Salud Estrecho de Corea, donde es enfermera. Ellas —y otras tantas mujeres— son las protagonistas de un fotolibro que retrata a algunas de las personas esenciales en la vida comunitaria de los barrios madrileños de la Concepción y San Pascual. 

La iniciativa del fotolibro, titulado Mujeres haciendo barrio, surgió al detectar —desde el proyecto de Intervención Comunitaria Intercultural (ICI) de la Obra Social ”la Caixa”, gestionado aquí por la asociación La Rueca junto con el Ayuntamiento de Madrid— que en prácticamente todos los espacios comunitarios de estos barrios existía una mayor participación de las mujeres que de los hombres, pero que luego, en lo que se refería a la representatividad, eran estos últimos los que siempre eran más visibles.

Todas las mujeres retratadas son personas comprometidas con la mejora de sus barrios, ya sea desde la Administración o a pie de calle, en las asociaciones vecinales, en los colegios o en los centros de mayores. Hay doctoras, maestras, artistas, tejedoras, estudiantes, mujeres inmigrantes, madres trabajadoras, vecinas luchadoras… Como afirman en la introducción del libro, “este fotorrelato va por ellas y por todas aquellas mujeres que no salen en los libros de historia ni en los telediarios y, sin embargo, forman parte de la historia de nuestro barrio y nuestras vidas”. Con el fin de darles el protagonismo y el reconocimiento que se merecen, surgió la idea de retratarlas y relatar sus historias para que el resto de los vecinos las conocieran.

 

 

Para ello, nada mejor que contar con uno de los colectivos artísticos más activos del lugar, el grupo de jóvenes Expressarte, nacido en el Centro de Participación Juvenil de La Rueca. El proyecto partió de una colaboración previa, bautizada como “Sonrisas”, que consistió en una exposición de retratos de la gente del barrio realizados a pie de calle. En ese proyecto estaba implicada la fotógrafa Ada Maldonado, quien enseñó cómo manejar una cámara a los adolescentes que acudían al centro, que forma parte del programa CaixaProinfancia, dirigido a niños y jóvenes en situación de pobreza económica y vulnerabilidad social. “Aquí encuentran apoyo educativo y escolar, pero también les facilitamos espacios de ocio o recursos a los que de otra forma no podrían acceder, como es el caso de los cursos de fotografía”, cuenta Lourdes Hernanz, técnica comunitaria del proyecto ICI.

Tras este primer taller y su correspondiente exposición, decidieron volver a salir a la calle cámara en mano, pero esta vez centrándose en retratar a las mujeres. Tanto Ada como Lourdes coinciden en destacar la implicación que tuvieron los chavales con el proyecto. “Ha sido fundamental para ellos estar vinculados desde el principio, verlo nacer; esto ha hecho que se sientan más partícipes”, dice Ada. Aparte de realizar los retratos de las más de 30 mujeres, también se encargaron de las entrevistas. Esta “incursión” en el periodismo les sirvió para adentrarse en las historias de vida de todas ellas y les permitió conocer a mujeres del barrio con las que nunca antes habían hablado.

De Teresa Martín, vecina del barrio, son las manos que se ven en la portada del fotolibro y en su interior aparece retratada junto a su hermana Merce. Ambas forman parte de Artesanas con Alma, una red de mujeres que buscan una salida a sus problemas a través de la creatividad. Teresa es educadora social y aficionada a la fotografía. “Este proyecto tenía para mí una parte muy emocional y emocionante, ya que implicaba trabajar en equipo, desde la cercanía y con personas del barrio. Personas que, simplemente con ponernos delante de la cámara, podíamos provocar una mejora en nuestro entorno y una reflexión: la de que podemos empoderarnos, ser visibles y alzar la voz como mujeres. Desde esta fuerza, y aunque sea a través de pequeñas cosas, es como cambiamos y movemos la sociedad”.

 

Texto: María Arranz
Fotografía:
Ada Maldonado