Sobre los rojizos y centenarios ladrillos de la fachada de la antigua fábrica Casaramona, reconvertida en hogar de CaixaForum Barcelona, puede leerse ahora un mural con un colorido mensaje: Mejoremos la sociedad a través de la cultura”. La obra, creada en colaboración con el colectivo madrileño Boa Mistura, celebra los 10 años del programa Art For Change de la Obra Social ”la Caixa”.

Tradicionalmente, solemos pensar en el arte como la expresión personal que un artista hace nacer entre las cuatro paredes de su estudio. Fruto de esta concepción moderna del artista como genio creador, nos olvidamos de que, en realidad, en el origen del arte hay un sentimiento colectivo: lo prueban las pinturas de la cueva de Altamira o los frescos egipcios. Y este espíritu colectivo, propio de la pintura mural, es precisamente el fundamento de una iniciativa del programa Art For Change de la Obra Social ”la Caixa”, que celebra una década de apuesta por el arte como motor de cambio y cohesión social.

El mural ha sido ideado por Boa Mistura —colectivo madrileño que, desde el 2001, trabaja creando instalaciones artísticas a gran escala y en el espacio público—, pero su realización ha estado abierta a todo aquel que quisiera participar: desde niños de campamentos de verano hasta los participantes en los proyectos de la última edición de Art For Change. Unos han llenado de color un lienzo de casi 40 metros sin ninguna limitación o dirección, con la única premisa de divertirse, mientras que otros han pintado en blanco el exterior de la frase hasta hacer emerger el ideal compartido: “Mejoramos la sociedad a través de la cultura”. “Al final, el mensaje que hay detrás de las letras es la colaboración, el color que han puesto todas las personas que han participado”, afirma Pablo Ferreiro, de Boa Mistura.

Si bien antiguamente los murales respondían principalmente a la falta de otro material sobre el que pintar, ahora nos sirven para reconquistar el espacio urbano. “Trabajamos en el espacio público porque creemos que el arte puede hacer de las ciudades un lugar un poco más humano”, continúa Pablo. “El hecho de involucrar a las personas y hacer el proceso abierto es lo que crea ese cambio, esa forma de sentir la ciudad como algo tuyo.” Es lo que, en definitiva, hace que el arte pueda ser no solo una manera de representar la realidad, sino también un motor para transformarla.

 

Fotografía: Rita Puig-Serra